martes, 7 de mayo de 2024

Hematomas espontáneos de la pared abdominalVol. 18. Núm. 1. páginas 53-55 (Enero - Marzo 2011)Revista chilena de cirugía versión On-line ISSN 0718-4026

INTRODUCCIÓN

Los hematomas espontáneos de la pared abdominal (HEPA) son entidades infrecuentes que a veces presentan grandes dificultades diagnósticas debidas a sus manifestaciones clínicas (dolor abdominal, masa palpable y signos de irritación peritoneal), lo que obliga a realizar diagnóstico diferencial con otros procesos encuadrados dentro del concepto de abdomen agudo. Pueden aparecer a consecuencia de una intervención quirúrgica, embarazo, accesos paroxísticos de tos y otras causas. El tratamiento anticoagulante es la principal circunstancia asociada a esta enfermedad. Pueden afectar a cualquier localización de la pared abdominal, pero la más frecuentemente descrita (como consecuencia de la rotura de la arteria epigástrica inferior) es la de la vaina de los músculos rectos anteriores. Son más frecuentes en mujeres y en su diagnóstico, las pruebas de imagen como la ecografía y la Tomografía Computarizada (TC) tienen un papel fundamental. El objetivo del presente trabajo es demostrar que su tratamiento debe ser inicialmente conservador y que son pocos los pacientes que precisan cirugía, lo cual suele ocurrir en casos de hemorragia activa con repercusión hemodinámica.

MATERIAL Y MÉTODO

Se realiza un estudio retrospectivo de todos los pacientes diagnosticados y tratados de HEPA en nuestro hospital en el periodo comprendido entre Enero de 1999 y Diciembre de 2005. Los parámetros evaluados han sido: edad, sexo, forma de presentación clínica, factores predisponentes, factores desencadenantes, exploraciones complementarias utilizadas, tipo de tratamiento (conservador o quirúrgico), morbimortalidad y estancia hospitalaria.

RESULTADOS

Durante el periodo de estudio fueron atendidos en nuestro Hospital 106 hematomas de pared abdominal, 94 eran de origen traumático y solamente 12 casos (11,3%) eran espontáneos. Se trataba de 3 hombres (25%) y 9 mujeres (75%) con una edad media de 72,5 años (límites 57-90 años).


Figura 1. Imagen de TC helicoidal con contraste donde se aprecia hematoma del recto anterior izquierdo con sangrado activo demostrado por extravasación de contraste (flecha negra).

Todos los casos presentaban una clínica similar que consistía en dolor abdominal brusco y agudo, junto con la aparición de una masa en la pared abdominal.


Figura 2. Imagen de TC helicoidal con contraste donde se aprecia un gran hematoma de pared abdominal, con densidad heterogénea en relación con presencia de sangre en distintas fases evolutivas. Parece depender de músculo oblicuo externo o de la fascia intermuscular.

Con relación a los factores predisponentes, 5 pacientes (41,6%) presentaban hipertensión arterial (HTA) y dos de ellos seguían tratamiento con dicumarínicos. Un paciente (8,33%) presentaba una leucemia linfoide crónica (LLC) y 3 de nuestros casos (25%) recibían un tratamiento con heparina de bajo peso molecular (HBPM). En un caso (8,33%) existía un antecedente de tratamiento con antiagregantes plaquetarios y solamente uno de los sujetos estudiados (8,33%) carecía de factores predisponentes.


Figura 3. Imagen de TC helicoidal con contraste en la que se aprecia con mayor detalle un hematoma que afecta al músculo recto anterior izquierdo y se extiende a músculos oblicuos y transverso

En cuanto a los factores desencadenantes, en 5 pacientes (41.6%) no se conocía la posible causa, aunque este hecho se debió probablemente a una anamnesis poco meticulosa. Otros 5 casos (41,6%) presentaron episodios de tos persistente y, de éstos, en 3 casos existía el antecedente de cirugía abdominal previa. Los esfuerzos defecatorios por estreñimiento estaban presentes en 2 pacientes (16,7%).

En todos los casos el diagnóstico se realizó o se confirmó por medio de técnicas de imagen, en 5 casos (41.6%) se utilizó la ecografía abdominal, en 3 casos (25%) la TC con contraste y en los 4 restantes (33.4%) se utilizaron ambas técnicas.

Todos los pacientes fueron valorados por el Servicio de Cirugía y en 10 casos (83,33%) se instauró tratamiento conservador obteniendo la reabsorción del hematoma en un plazo medio de aproximadamente 20 días sin registrar complicaciones. Solamente dos casos (16,66%) fueron tratados quirúrgicamente, uno de ellos por una hemorragia activa y persistente demostrada por TC y el otro por la existencia de dudas diagnósticas con una posible hernia de pared abdominal que no pudieron ser resueltas con técnicas de imagen. En ambos casos se realizó evacuación del hematoma y hemostasia directa de los vasos sangrantes.

Sólo en 2 casos (16,66%) fue necesario reponer la volemia mediante la administración de 2-3 unidades de concentrado de hematíes, dichos casos correspondían al paciente con hemorragia activa y al que presentaba el antecedente de LLC, por las bajas cifras de hemoglobina y hematocrito de las que partía previamente.

El tiempo medio de estancia hospitalaria fue de 19,25 días, con límites que oscilaban entre 0 y 80 días. Hay que tener en cuenta que en algunos casos, la causa de la hospitalización no fue el hematoma, sino otras enfermedades de gravedad moderada-intensa, lo que explica la estancia hospitalaria prolongada que presentaron y que debe atribuirse a estas enfermedades.

Todos nuestros resultados se resumen en la Tabla 1.


DISCUSIÓN

El HEPA es una entidad clínica poco frecuente que generalmente se origina por la rotura de la arteria epigástrica inferior o bien de pequeños vasos del músculo recto anterior del abdomen1. Normalmente aparece como complicación en pacientes que siguen tratamiento con dicumarínicos y/o heparinas de bajo peso molecular a dosis altas1-4. También se han relacionado con enfermedades infecciosas (sobre todo la fiebre tifoidea), discrasias sanguíneas, enfermedades del colágeno, hipertensión arterial, etc.5. Junto con los anteriores factores predisponentes actúan otros factores desencadenantes que aumentan la tensión de la musculatura abdominal (tos persistente, vómitos, embarazos, ascitis, estreñimiento) o que traumatizan el músculo directamente (laparotomías previas, paracentesis e inyecciones intraabdominales)6. De todos ellos, la tos es el factor desencadenante más comúnmente implicado7.

Puede afectar a cualquier localización de la pared abdominal, pero la de la vaina de los rectos es la más frecuente y suele producirse por rotura de la arteria epigástrica inferior. El hecho de que sea más frecuente en mujeres es debido a las lesiones residuales por estiramiento que sufren las arterias epigástricas con el aumento del perímetro abdominal en el curso de los embarazos5,6. Con mucha menos frecuencia, la hemorragia tiene su origen en la lesión de las fibras del músculo recto8.

El hematoma suele aparecer en la región infraumbilical5 debido a la ausencia de la vaina posterior del recto por debajo de la línea semicircular de Douglas. Ello permite que entre las vísceras abdominales y el músculo sólo exista el peritoneo y la fascia transversalis, lo cual condiciona una menor protección de los vasos epigástricos inferiores y del propio músculo. Estas mismas razones explican que esta entidad pueda simular un cuadro de abdomen agudo a consecuencia de la irritación peritoneal que provoca el sangrado y que da lugar a dolor y defensa abdominal. Todo ello puede derivar en intervenciones quirúrgicas innecesarias que se podrían evitar con un diagnóstico temprano y correcto9,10.

La clínica viene precedida por dolor súbito y agudo, y se asocia a la aparición de una masa palpable que, cuando se sigue notando con el músculo contraído, recibe el nombre de signo de Fothergill3,5,11. En ocasiones pueden aparecer náuseas y febrícula12, y eventualmente síntomas urinarios por compresión vesical13.

Antes del advenimiento de las modernas técnicas de imagen, se llegaba al diagnóstico por medio de la laparotomía; Teske, en un análisis de 100 casos publicado en 1946 observó que sólo el 17% de los pacientes habían sido correctamente diagnosticados sin precisar una intervención quirúrgica14.

Hoy en día la ecografía y la TC son las técnicas de elección para llegar a un diagnóstico correcto15. La ecografía es una técnica incruenta, sencilla y accesible en el área de urgencias; suele ser la primera exploración a realizar y orienta al diagnóstico16. El hallazgo más común es una lesión ocupante de espacio localizada en partes blandas, heterogénea y con áreas hipoecóicas alternando con otras hiperecóicas. La TC abdominal puede ser realizada con o sin contraste y permite una clasificación de los hematomas en diferentes tipos según los hallazgos observados3. El hematoma aparece como una colección homo o heterogénea, contenida dentro del músculo, siendo posible detectar zonas de hiperdensidad en las primeras horas.

La resonancia magnética también puede ser de utilidad para diferenciar el hematoma de larga evolución de tumores como lipomas, hemangiomas o neurofibromas difíciles de detectar con la TC17.

El tratamiento de elección debe ser inicialmente conservador y consistente en reposo, analgésicos y antiinflamatorios. En casos de hemorragia activa con repercusión hemodinámica, puede ser necesario el tratamiento quirúrgico para evacuar el hematoma y realizar hemostasia de los vasos sangrantes, precisando a veces la ligadura de la arteria epigástrica5,18. Otro procedimiento que también ha sido utilizado en el tratamiento es la embolización de los vasos sangrantes con técnicas de radiología vascular intervencionista19.

La mortalidad de este proceso suele ser debida a shock hipovolémico y se estima en un 4%, aunque algunos autores comunican que puede llegar al 18% en pacientes intervenidos e incluso al 25% en los anticoagulados20,21.

 

 

miércoles, 7 de febrero de 2024

Manejo médico del síndrome de intestino irritable con predominio de diarrea

 Autor/a: Christopher N. Andrews, Marc Bradette.  Journal of the Canadian Association of Gastroenterology, 2020, 3(6), e37e48

Introducción

El síndrome del intestino irritable (SII) es un trastorno común que afecta aproximadamente el 11% de la población mundial.

Este trastorno intestinal funcional se define por la presencia de dolor abdominal recurrente asociado con la defecación o un cambio en los hábitos intestinales. Un diagnóstico positivo de SII se realiza basándose en el historial de síntomas utilizando Criterios de Roma IV, con mínima necesidad de pruebas diagnósticas.

Según estos criterios, los pacientes con SII se pueden agrupar en uno de cuatro subtipos: SII con predominio de estreñimiento, SII con predominio de diarrea (SII-D), SII mixto, donde los patrones de las heces varían desde estreñimiento hasta diarrea o SII no clasificado. El SII-D representa aproximadamente un tercio de todos los casos. Además de los síntomas cardinales del SII-D, que incluyen diarrea y dolor abdominal, existen muchos otros síntomas, incluyendo urgencia fecal e hinchazón.

Los pacientes con SII informan un impacto significativo en su productividad laboral, manejo del tiempo y participación en las actividades sociales debido a sus síntomas. El SII también se asocia con condiciones comórbidas como ansiedad, estrés y depresión.

Se cree que la patogénesis del SII es multifactorial, que implica hipersensibilidad visceral, motilidad intestinal anormal y desregulación del eje cerebro-intestino, entre otros factores. Los factores etiológicos potenciales más nuevos incluyen la disbiosis de la microflora del intestino y el sobrecrecimiento bacteriano del intestino delgado (SBID), que también puede causar dolor o malestar abdominal, hinchazón, flatulencias y heces blandas.

Se demostró que el tratamiento con antibióticos alivia los síntomas asociados con SBID, así como el SII, que incluye dolor abdominal, distensión abdominal y diarrea. El SBID a menudo se diagnostica mediante pruebas de hidrógeno exhalado, para las cuales actualmente existe una falta de estandarización en tanto los sustratos utilizados como la preparación y rendimiento de la prueba, lo que lleva a variabilidad en la incidencia reportada de la condición.

Actualmente, las opciones de tratamiento son limitadas para los pacientes con SII-D, y la naturaleza heterogénea de esta condición presenta un desafío en el manejo de la amplia gama de los síntomas observados. Las guías publicadas recientemente por la Asociación Canadiense de Gastroenterología (ACG) destacan que los pacientes con SII pueden beneficiarse de un enfoque individualizado y de múltiples frentes, que incluya modificaciones dietéticas y terapias psicológicas y farmacológicas.

El objetivo de esta revisión es describir las opciones de tratamiento disponibles y futuras para el SII-D en Canadá, con especial atención a la eluxadolina y la rifaximina, dos incorporaciones recientes al arsenal de SII-D.

Revisión de opciones de tratamiento

El tratamiento de los síntomas del SII-D implica modificaciones del estilo de vida y la dieta, terapias sin receta y medicamentos con receta. No existe un protocolo de tratamiento estándar para el SII-D. Muchos de los regímenes de tratamiento se asocian con un control inadecuado de los síntomas del SII, que pueden llevar al cambio de tratamiento, la interrupción o el uso de terapias concomitantes.

Modificaciones de estilo de vida/dieta

Las modificaciones en el estilo de vida que pueden mejorar los síntomas del SII incluyen el ejercicio, la reducción del estrés y la solución de problemas de sueño. Las modificaciones dietéticas incluyen la suplementación de fibra soluble así como la restricción de oligosacáridos fermentables, disacáridos, monosacáridos y polioles (OFDMP).

Un metanálisis encontró que una dieta baja en OFDMP estaba asociada con una reducción de los síntomas globales del SII en comparación con una dieta de control. Sin embargo, debido al hecho de que los detalles de una dieta baja en OFDMP están fácilmente disponibles en Internet, la mayoría de estos ensayos se clasificaron como no ciegos. En los dos estudios que se consideró que tenían niveles adecuados de cegamiento, la dieta baja en OFDMP no mostró ningún beneficio versus una dieta alternativa.

Terapias existentes

> Terapias Psicológicas. El SII-D se asocia con una alta carga de enfermedad y baja calidad de vida, que pueden abordarse con intervenciones psicológicas. La derivación a tratamiento psicológico puede recomendarse como parte de un enfoque multidisciplinario para controlar los síntomas del SII. La evidencia sugiere que terapias psicológicas, particularmente terapias cognitivas conductuales y la hipnoterapia pueden ser eficaces en el tratamiento de los síntomas del SII.

Terapias sin prescripción. Las terapias de venta libre para el tratamiento del SII-D incluyen loperamida, probióticos y aceite de menta. La loperamida reduce el tránsito colónico, la urgencia y consistencia de las heces en pacientes con SII. Sin embargo, la calidad general de la evidencia para el uso de loperamida en el tratamiento del SII es "muy baja”. Las guías de la ACG también sugieren que, aunque la loperamida es un antidiarreico eficaz, no hay evidencia suficiente para recomendarlo para el alivio de los síntomas globales del SII.

Los probióticos son microorganismos vivos que pueden brindar beneficios para la salud. Los probióticos parecen eficaces para reducir puntuaciones globales de síntomas del SII o puntuaciones de dolor abdominal, de hinchazón y de flatulencia, aunque la calidad de la evidencia también se considera "baja", particularmente debido a la heterogeneidad significativa entre los estudios y el uso de diferentes probióticos entre los estudios.

El aceite de menta es una intervención de costo relativamente bajo que demostró resultados consistentemente favorables en la mejora de los síntomas de SII, y las guías ACG sugieren condicionalmente ofrecer aceite de menta como opción de tratamiento.

Terapias prescriptas fuera de prospecto

Varias terapias recetadas se utilizan sin autorización para el tratamiento del SII-D, incluidos secuestrantes de ácidos biliares y antidepresivos tricíclicos. La diarrea por ácidos biliares puede ocurrir hasta en un tercio de los pacientes con SII-D y se informó que los secuestrantes de ácidos biliares mejoran la consistencia de las heces.

Los antidepresivos tricíclicos también se usan de forma no autorizada para tratar los síntomas del SII-D, y un metaanálisis reciente demostró que pueden retardar el tránsito intestinal, mejorar los síntomas globales del SII y reducir el dolor. Las guías de la ACG recomiendan ofrecer antidepresivos tricíclicos en dosis bajas para mejorar los síntomas del SII.

Los antiespasmódicos se utilizan de forma no autorizada en el tratamiento del SII basado en la teoría de que los espasmos del músculo liso en el intestino podrían contribuir a los síntomas del SII, particularmente dolor abdominal o calambres. Los efectos de los agentes individuales son difíciles de interpretar dado el pequeño número de estudios completados por la gran cantidad de antiespasmódicos disponibles.

Terapias prescriptas aprobadas para el SII

Recientemente, han entrado en el mercado dos nuevas opciones de tratamiento para el tratamiento del SII-D en Canadá. Eluxadolina es un nuevo agonista de los receptores opioides µ y κ y antagonista de receptores opioides δ administrado por vía oral dos veces al día a una dosis de 100mg. La ACG ha hecho una sugerencia condicional a favor de eluxadolina para el tratamiento de los síntomas del SII-D.

Rifaximina es un antibiótico de amplio espectro mínimamente absorbido derivado de rifamicina administrada por vía oral tres veces al día a una dosis de 550 mg por un total de 14 días. Las recientemente actualizadas guías ACG no hacen recomendaciones (ni a favor ni en contra) de ofrecer un ciclo de terapia con rifaximina a los pacientes con SII-D.

Eluxadolina

Ensayos de fase 2 y 3

En un ensayo de fase 2 se reunieron 807 pacientes que cumplieron los criterios Roma III para el SII-D y fueron aleatorizados para recibir placebo o eluxadolina 5, 25, 100 o 200mg dos veces al día durante 12 semanas. Una proporción significativamente mayor de pacientes tratados con eluxadolina 25mg o 200mg cumplió los criterios primarios de respuesta compuesta en la semana 4 y la semana 12 en comparación con placebo. Después de 12 semanas, los pacientes que recibieron eluxadolina 100mg o 200mg tuvieron mayores mejoras en la frecuencia de las deposiciones, urgencia, puntuaciones de síntomas globales del SII, puntuaciones de gravedad del SII, alivio adecuado y puntuaciones de calidad de vida.

Dos ensayos de fase 3 aleatorizados, doble ciego y controlados con placebo incluyeron a 2428 pacientes con SII-D que cumplían con criterios Roma III para recibir placebo o eluxadolina 75 o 100mg dos veces al día. El criterio de valoración principal de eficacia de ambos ensayos consistió en una mejora simultánea tanto del dolor abdominal como de la consistencia de las heces, evaluada a las 12 y 26 semanas de tratamiento. Los datos demostraron que una proporción significativamente mayor de pacientes en el grupo de eluxadolina fueron respondedores compuestos en comparación con el grupo de placebo. Fueron evidentes las mejoras en los síntomas en la primera semana de tratamiento en pacientes que recibieron eluxadolina y fueron mantenidas durante todo el período de tratamiento de 26 semanas.

Una proporción significativamente mayor de pacientes que reciben cualquiera de las dos dosis de eluxadolina respondió a la consistencia de las heces en la semana 12. La eluxadolina también fue eficaz en términos de número de días sin urgencia, frecuencia e hinchazón, con una reducción significativa en estos resultados en comparación con placebo. Una mayor proporción de pacientes que recibieron eluxadolina respondieron a los síntomas globales del SII y una proporción significativamente mayor de pacientes respondió adecuadamente al alivio en ambos ensayos clínicos de fase 3. Eluxadolina demostró eficacia desde la primera semana de tratamiento y una respuesta sostenida hasta 6 meses.

Prueba de fase 4

La eficacia y seguridad de eluxadolina se evaluó en un ensayo de fase 4 en pacientes con SII-D que informaron un control inadecuado de los síntomas con loperamida previa. Una proporción significativamente mayor de pacientes con eluxadolina logró el criterio de valoración primario compuesto de respondedores en comparación con placebo.

Seguridad

La eluxadolina fue bien tolerada en los ensayos clínicos. Los eventos adversos (EAs) más comunes fueron estreñimiento, dolor abdominal y náuseas. La pancreatitis fue el EA grave (EAG) notificado con mayor frecuencia entre los pacientes tratados con eluxadolina; sin embargo, la incidencia general fue baja (0,4% de los pacientes tratados con eluxadolina).

Se informaron diez eventos consistentes con espasmo del esfínter de Oddi en pacientes que recibieron eluxadolina, y siete eventos de pancreatitis, todas las cuales se definieron como leves, y todos los pacientes interrumpieron el tratamiento. No se notificaron casos de espasmo del esfínter de Oddi o pancreatitis en el ensayo de fase 4. Eluxadolina está contraindicada en pacientes sin vesícula biliar, o en aquellos que consumen >3 bebidas alcohólicas al día. Los pacientes deben evitar el consumo excesivo de alcohol mientras toman eluxadolina.

Se ha informado que la eluxadolina interactúa con la ciclosporina, inhibidores potentes de CYP y medicamentos que causan estreñimiento. La incidencia de EAs potencialmente relacionados con el abuso (es decir, mareos, fatiga, ansiedad, etc.) fue similar entre el grupo placebo, grupos de tratamiento con eluxadolina 75 mg y eluxadolina 100 mg, y utilizando la escala subjetiva de abstinencia de opioides, hubo evidencia mínima de síntomas de abstinencia y ninguna diferencia significativa entre los grupos de tratamiento en términos de puntuaciones de  abstinencia.

Rifaximina

Ensayos de fase 2 y 3

En un ensayo clínico de fase 2, 87 pacientes que cumplieron los criterios de Roma I para el SII fueron inscritos y asignados al azar a recibir rifaximina 400mg tres veces al día o placebo durante 10 días y fueron seguidos durante 10 semanas después del tratamiento. Rifaximina resultó en mayores mejoras en los síntomas del SII en comparación a placebo durante las 10 semanas de seguimiento.

En 2 ensayos fase 5 doble ciego, controlados por placebo, 1260 pacientes con SII sin estreñimiento fueron asignados aleatoriamente a rifaximina 550 mg o placebo tres veces al día durante 2 semanas, y fueron seguidos durante las 10 semanas posteriores.

Los datos agrupados de los dos estudios demostraron que significativamente más pacientes en el grupo de rifaximina tuvieron un alivio adecuado de los síntomas globales del SII durante las primeras 4 semanas después del tratamiento y lo mantuvieron de 2 a 12 semanas después del tratamiento. Además, un número significativamente mayor de pacientes en el grupo de rifaximina tuvo un alivio adecuado de la hinchazón, logró una respuesta al dolor abdominal y una respuesta en la consistencia de las heces.

Para investigar la necesidad de volver a tratar con rifaximina para una respuesta a largo plazo, un estudio de fase 3 aleatorizado, controlado con placebo, de 51 semanas inscribió a pacientes con SII sin estreñimiento. Los pacientes que inicialmente respondieron y posteriormente experimentaron una recaída en los síntomas del SII-D ingresaron a la fase de tratamiento doble ciego.

Los pacientes fueron aleatorizados para recibir dos ciclos de tratamiento repetidos con rifaximina 550 mg o placebo tres veces al día durante 14 días y se les dio seguimiento durante 4 semanas después cada tratamiento, con una fase de observación de 6 semanas sin tratamiento entre las rondas de tratamiento. El porcentaje de respondedores durante la fase de tratamiento doble ciego fue significativamente mayor con rifaximina que con placebo. Las proporciones de respondedores al dolor abdominal, respondedores a la prevención de la recurrencia, y respuesta duradera también fueron significativamente mayores con tratamiento con rifaximina que con placebo.

Seguridad

Las tasas de EA observadas durante los ensayos clínicos fueron bajas en general y fueron similares entre los grupos de rifaximina y placebo. Los EAs más comunes con el tratamiento con rifaximina incluyeron dolor de cabeza, infección del tracto respiratorio superior y náuseas. Las incidencias de EAs relacionados con la droga, EAGs y EAs relacionados con la infección fueron similares entre el grupo placebo y el grupo de rifaximina en el ensayo clínico combinado de fase 2 y fase 3. La rifaximina demuestra interacciones mínimas entre medicamentos y solo se sabe que interactúa significativamente con ciclosporina.

Consideraciones sobre la resistencia a los antibióticos

La rifaximina se administra por vía oral tres veces al día a una dosis de 550 mg durante un total de 14 días, con hasta dos retratamientos para pacientes que experimentan recurrencia de los síntomas. El tratamiento con rifaximina no ha mostrado ninguna asociación con resistencia a los antibióticos clínicamente relevante.

Si bien los datos indican que la rifaximina es eficaz en pacientes con SII-D y SII mixto, el mecanismo de acción de sus beneficios es en gran medida desconocido y merece una mayor investigación. Aunque se ha demostrado que los ciclos cortos de rifaximina no provocan resistencia a los antibióticos, las rifamicinas son importantes para el tratamiento de infecciones graves y el uso de un antibiótico para tratar un trastorno común sin comprender su mecanismo de acción suscita preocupación.

Conclusiones

El SII es un trastorno gastrointestinal prevalente, que afecta significativamente la calidad de vida de los pacientes. La presentación heterogénea y la patogénesis multifactorial del SII-D requieren un enfoque individualizado para el tratamiento de los síntomas de SII-D. La eluxadolina y la rifaximina son dos tratamientos novedosos para adultos con SII-D que muestran eficacia y seguridad

jueves, 14 de abril de 2022

Esofagitis eosinofílica

 Autor/a: Glenn T. Furuta y David A. Katzka Fuente: N Engl J Med 2015;373:1640-8 Eosinophilic Esophagitis

Introducción:

Antes considerada una enfermedad rara, la esofagitis eosinofílica (EE) es ahora una de las condiciones más comunes diagnosticadas durante la evaluación de los problemas de alimentación en los niños y en los adultos con disfagia e impactación de alimentos. La entidad existe en todo el mundo pero ha sido más ampliamente estudiada en los países occidentales, donde se estima que su prevalencia es del 0,4% de la población infantil y adulta. No hay certeza si la EE es realmente una enfermedad nueva o simplemente una enfermedad que solo ha sido reconocida recientemente.

Definición y diagnóstico diferencial

Inicialmente, la EE era considerada únicamente como una manifestación de la enfermedad por reflujo gastroesofágico (ERGE). Sin embargo, a mediados de la década de 1990, los especialistas identificaron a la EE en los adultos y los niños que tenían otros síntomas.

En estos pacientes, ni los síntomas clínicos ni los cambios histológicos respondían a la supresión del ácido o a la cirugía antirreflujo, lo que sugirió que la condición era distinta de la ERGE. Dos estudios de series de casos y la evidencia de que la EE se resuelve en respuesta a la terapia con una dieta de fórmula  elemental sugirieron que la EE es una entidad única. Sin embargo, había muy pocos criterios diagnósticos claros.

Más recientemente, se han desarrollado recomendaciones para su evaluación y tratamiento, basadas en las experiencias clínicas de diferentes subespecialidades médicas y en el mayor conocimiento derivado de las investigaciones básicas y clínicas.

Actualmente, la EE se define como una enfermedad crónica mediada por la inmunidad o por antígenos, que se caracteriza por síntomas relacionados con la disfunción esofágica y la inflamación predominantemente eosinofílica. Los antígenos dominantes que median en esta enfermedad parecen estar en los alimentos.


Clínicamente, la EE está definida por varios componentes.

Primero: los síntomas incluyen problemas alimentarios (aunque no se limitan a ellos), vómitos y dolor abdominal en los niños y, disfagia e impactación de alimentos en los adolescentes y adultos.

Segundo: la eosinofilia de la mucosa esofágica es de al menos 15 eosinófilos por campo de gran aumento. Antes estos hallazgos, se deben descartar otras causas, particularmente la ERGE. Sin embargo, esta enfermedad puede ser difícil de descartar, porque ni la respuesta a los inhibidores de la bomba de protones (IBP) ni la duración de la exposición del esófago al ácido, medida por el monitoreo ambulatorio del pH, distinguen definitivamente a la ERGE de la EE. Otras causas raras de EE son la infección parasitaria, la vasculitis alérgica, la leiomiomatosis esofágica y la enfermedad de Crohn del esófago.


Patogénesis

Predisposición a la esofagitis eosinofílica por factores ambientales


La creciente prevalencia de la EE ha centrado la atención en las exposiciones ambientales. El nacimiento por cesárea, el parto prematuro, la exposición a los antibióticos durante la infancia, la alergia alimentaria, la falta de lactancia materna y la residencia en una zona de menor densidad de población han sido asociados a la EE, lo que puede significar que la alteración de la estimulación del sistema inmunológico a una edad temprana confiere una predisposición a esa enfermedad.

Los estudios también han sugerido que la falta de exposición temprana a los microbios y la presencia de un microbioma alterado pueden influir en su desarrollo, como se ha sugerido para otras enfermedades atópicas, como el asma y la dermatitis atópica. Se especula que estas exposiciones tempranas en la vida crean una firma epigenética que aumenta la probabilidad de desarrollar EE.

Predisposición genética

El predominio masculino de la EE así como los estudios de la historia familiar y doble concordancia, y los estudios de asociación genómica indican que en la EE hay un componente genético. En casi todos los estudios, el sexo masculino tiene una preponderancia de 3:1.

Con frecuencia, se halla una historia familiar de EE, con un riesgo de herencia estimado en el 2% sobre la base de los resultados de una cohorte de familia nuclear de 914 probandos con EE y 63 probandos gemelos. Los estudios de asociación de todo el genoma han informado 3 genes con secuelas funcionales propuestas (genes que codifican la linfopoyetina del estroma tímico, la eotaxina-3, también denominada ligando motivo 26 de la quimiocina CC y, la calpaína-4) por estar alterados en la EE.

Deterioro de la función de barrera

La evaluación de los tejidos del esófago de los pacientes con EE revela un sorprendente patrón de espacios interepiteliales dilatados, alteración de la barrera epitelial y baja regulación de las proteínas asociadas a la función de barrera (filagrina y zonulina-1) y moléculas de adhesión (desmogleína-1).

In vitro, se ha demostrado que la interleucina-13 regula hacia abajo la desmogleína-1 y la filagrina. La permeabilidad epitelial altereda puede conducir a un entorno permisivo que mejora la presentación de antígenos, lo que a su vez conduce al reclutamiento de eosinófilos.

Actividad Th2 aumentada y susceptibilidad alérgica

Varias líneas de evidencia apoyan el concepto de que la EE es una entidad mediada por la actividad de las células T helper 2 (Th2), inducida principalmente por los antígenos de los alimentos. En repetidas ocasiones, las series de casos han informado que los pacientes con EE tienen hipersensibilidad ambiental y alimentaria, responden a la eliminación de la dieta de los antígenos alimentarios y tienen una recaída cuando se reintroducen antígenos alimentarios similares.

Si bien los antígenos de los alimentos han sido identificados como los principalmente antígenos desencadenantes, los aeroalergenos inhalados también tienen su papel en algunos pacientes; este hallazgo puede representar la manifestación de la sensibilización cruzada a los alérgenos de los alimentos.

De hecho, en los modelos murinos de EE se puede hacer la sensibilización provocando a  los ratones con aeroalergenos y albúmina de huevo, o por la sobreexpresión de citocinas presentes en los animales y que se hallan en la EE humana. Varias líneas de evidencia sugieren que la interleucina-5 y la interleucina-13 pueden representar un papel en la patogénesis de la EE.

En los modelos inducidos por alérgenos y en comparación con los ratones de tipo salvaje, los ratones interleucina-5 nulos desarrollan menos EE. En las  muestras de biopsia de pacientes con EE se constata la sobreexpresión de interleucina-13, y se ha comprobado que la misma regula un número de citocinas relacionadas, tanto en estudios in vitro como en estudios en ratones.

Por otra parte, otros ensayos prospectivos han demostrado que el tratamiento con anticuerpos anti interleucina 5 o 13 reduce el número de eosinófilos esofágicos en niños y adultos. En los pacientes con EE también se halla una proliferación dirigida por citocinas y la linfopoyetina estromal tímica, reclutamiento de eosinófilos, mastocitos portadores de IgE, linfocitos Th2, basófilos y células killer naturales.

El mecanismo predominante de la alergia a los alimentos en la EEE parece ser un proceso no mediado por la IgE, porque el omalizumab, un tratamiento biológico anti IgE no es eficaz en los seres humanos, la eosinofilia esofágica puede desarrollarse en los ratones IgE nulos y células B nulos mientras que los tests cutáneos  no identifican a los alérgenos alimentarios desencadenantes. Recientemente se ha demostrado que en el epitelio esofágico de los pacientes con EE está presente la IgG4 específica de los alimentos y reacciona a los 4 antígenos alimentarios desencadenantes más comunes.

Disfunción esofágica y potencial fibrótico

La esofagografía con contraste suele revelar un calibre esofágico reducido y menor distensibilidad

Puede ser de utilidad el uso de un dispositivo con balón intraluminal que mide la distensibilidad de la pared y que se utiliza para evaluar las estrecheces esofágicas y la fibrosis. Es útil incluso cuando la estrechez y la fibrosis no son detectables endoscópicamente.

Los primeros estudios con este dispositivo mostraron que los pacientes con una meseta de distensibilidad específica tenían menos probabilidad de haber sufrido impactación de alimentos, o de sufrir la impactación de alimentos durante el seguimiento.

La esofagografía con contraste en los pacientes con una complacencia parietal esofágica anormal suele revelar un calibre esofágico reducido y menor distensibilidad. La exposición in vitro de fibroblastos y células musculares lisas esofágicas al  factor de crecimiento transformador β (TGF-β) conduce la contracción del músculo liso y la fibrosis.


Características clínicas

Epidemiología


Desde el establecimiento de pautas de diagnóstico y un código de diagnóstico (Clasificación Internacional de las Enfermedades, 9ª Revisión, código K20.), algunos estudios han estimado una prevalencia de la EE entre 1 y 5/10.000 personas en los Estados Unidos y Europa, y una prevalencia creciente en Asia. Ciertas subpoblaciones, como los pacientes que se someten a una endoscopia por antecedentes de impactación de alimentos, tienen una prevalencia significativamente mayor, de hasta 54%.

La EE ha sido descrita en todos los grupos de edad pero afecta predominantemente a los hombres de raza blanca, y pude comenzar desde la edad escolar hasta la edad media de la vida. Es común una historia personal o familiar de enfermedades atópicas, como asma, el eczema, rinitis y alergia anafiláctica a los alimentos; estas condiciones requieren tratamiento.

Presentación clínica

Los niños pueden tener una amplia variedad de síntomas inespecíficos, como dificultad para alimentarse, náuseas y vómitos, ardor de estómago y retardo del crecimiento. En contraste, los adolescentes y los adultos son más propensos a presentar disfagia y episodios de impactación de alimentos. Sin embargo, los grupos de pacientes de diferentes edades pueden tener síntomas en común-por ej., síntomas de reflujo crónico.

Los síntomas pueden ser subestimados por su larga data y acostumbramiento sutil, como comer despacio, masticar con cuidado, cortar los alimentos en trozos pequeños, comer alimentos con salsas, beber líquidos para diluir los alimentos y píldoras, y evitar los alimentos que puedan causar disfagia, como carnes y panes. Los pacientes pueden tener temor de comer en lugares públicos, por su preocupación de mostrar dificultades para comer.

En casos raros, la EE puede manifestarse con ruptura espontánea del esófago secundaria a arcadas forzadas (síndrome de Boerhaave) después de una impactación de alimentos. En el 30% de los pacientes adultos se produce ardor de estómago, especialmente con la ingestión de alcohol.

No está claro si antes de la presentación hubo años de enfermedad subclínica no reconocida en la infancia o de presentación "silenciosa" de la inflamación crónica en los adultos, o si los pacientes adultos verdaderamente tienen un inicio tardío de la enfermedad o una patogénesis o fenotipo diferentes de la enfermedad.

En apoyo a la hipótesis que la enfermedad subclínica no reconocida en la infancia o la inflamación crónica silenciosa preceden a la presentación surge de un estudio de la evolución natural en el que se observó que el 85% de los adultos con síntomas no tratados durante 20 años desarrollaron estrecheces esofágicas.

Imágenes de la esofagitis eosinofílica

La endoscopia y la radiografía contrastada son herramientas complementarias para evaluar la EE. Los hallazgos endoscópicos más comunes son manchas blancas (que representan exudados eosinófilos), edema mucoso, surcos lineales, anillos esofágicos, y remodelación crónica de las estrecheces, representadas por las estenosis; en el denominado "esófago papel crepé", los surcos lineales se producen en respuesta a un trauma mínimo, como puede ser el paso del endoscopio. También se produce el "signo del tirón," una sensación firme detectada por el endoscopista al realizar una biopsia esofágica.

Recientemente se ha validado un sistema de puntos para los hallazgos endoscópicos, con el fin de estandarizar la evaluación de los signos de la EE, como la presencia de edema, anillos, exudados, surcos y estenosis (EREFS).

El reconocimiento de la EE como una entidad diagnóstica ha conducido a un mayor uso de la esofagografía con bario para evaluar la luz del esófago en los pacientes con disfagia. A diferencia de las estenosis esofágicas distales focales halladas en los pacientes con ERGE, la estenosis de los pacientes con EE puede ser larga y cónica y comúnmente escapa a la detección endoscópica, pero son evidentes en el esfigmograma con contraste.

Dos estudios recientes informaron que el 71% de los adultos y el 55% de los niños con EE no tenían estrechez esofágica reconocida en la endoscopia pero tampoco se hallaron en el esófagograma.

Características histológicas de la esofagitis eosinofílica

La EE se caracteriza por un aumento del número de eosinófilos en el epitelio del esófago, el cual típicamente carece de esas células. Se cree que el uso de un valor de corte de al menos 15 eosinófilos por campo de gran aumento brinda una sensibilidad del 100% y una especificidad del 96% para establece el diagnóstico histológico de EE, aunque se han descrito pacientes con menores niveles de eosinofilia y características fenotípicas de la EE.

Es típica pero no patognomónica la presencia de  agregados y capas de eosinófilos, o de microabscesos a lo largo de la superficie luminal. Otros patrones de lesión asociados son los espacios intercelulares dilatados, la elongación de las crestas interepiteliales y la hiperplasia de las células basales. En el espacio epitelial afectado también hay un aumento de las células inflamatorias, incluyendo linfocitos, mastocitos y basófilos.

La tinción de rutina con hematoxilina y eosina revela numerosos eosinófilos (flechas finas), espacios intercelulares dilatados (flechas gruesas), hiperplasia de la zona basal (círculos) y elongación papilar (soporte).

Complicaciones y Condiciones asociadas

Las complicaciones que pueden ocurrir en asociación con la EE son la estenosis esofágica, la impactación de alimentos, la perforación del esófago y la desnutrición, no así el cáncer. También se han hallado otras asociaciones como la enfermedad del tejido conectivo, la enfermedad celíaca y la enfermedad de Crohn.


Tratamiento

Identificación de los puntos finales de los tratamientos validados


Los pacientes con EE pueden tener un desfasaje entre los síntomas y las características histopatológicas, lo que crea la necesidad de realizar múltiples evaluaciones de la actividad de la enfermedad.

Como resultado, los objetivos terapéuticos a corto plazo son el alivio de los síntomas, el control de la inflamación y la restauración funcional. Para alcanzar estos objetivos se pueden utilizar 3 enfoques terapéuticos: dietoterapia, medicamentos y dilatación esofágica. Siempre que sea posible, el tratamiento debería estar dirigido por un equipo médico que incluya un gastroenterólogo, un alergista y un nutricionista.


Dieta

En 1995, un estudio de 10 niños con EE describió los efectos favorables de una dieta basada exclusivamente en aminoácidos (es decir, carente de antígenos de los alimentos). Tanto los síntomas como las alteraciones histológicas mejoraron pero reaparecieron después de la reanudación de la dieta normal. Este pequeño estudio fue seguido por un estudio mucho más grande y otro estudio similar con la participación de adultos.

En estos estudios, los pacientes respondieron casi por completo al tratamiento, y el escenario estaba listo para el uso rutinario de la dietoterapia destinada a la EE. Sin embargo, los costos y la falta de interés de los pacientes en una dieta elemental condujeron al desarrollo de otras 2 estrategias de dieta. Se ha demostrado que el uso del parche atópico por punción cutánea o el test de la IgE sérica específica realizado por un alergólogo para determinar las dietas específicas tienen un alto grado de éxito en los niños.

Sin embargo, un trabajo más reciente Indica que este enfoque puede no ser tan efectivo como se pensaba al principio, ya que solo el 45% de los pacientes tiene una respuesta sostenida. No obstante, las dietas de eliminación y la evitación de la anafilaxia alimentaria, a cargo de un alergista, son opciones terapéuticas razonables.

Una dieta alternativa propuesta no está basada en pruebas de alergia alimentaria sino que elimina los 6 tipos de alimentos alergénicos más comúnmente identificados (trigo, leche, soja, frutos secos, huevos y mariscos). Esta dieta, denominada de eliminación de 6 alimentos, mejoró los síntomas y las anormalidades histológicas hasta en 26 de los 35 niños y 32 de los 50 adultos dentro de las 6 semanas.  Los estudios de seguimiento están evaluando enfoques menos rigurosos en el que inicialmente se eliminan menos alimentos.

La dietoterapia puede ser muy eficaz y abordar directamente el mecanismo alérgico subyacente. También se puede lograr el objetivo de Identificar el número limitado de antígenos de los alimentos que desencadena la respuesta inflamatoria.

Por ejemplo, debido a que la endoscopia con biopsia es actualmente el único método confiable para evaluar la respuesta histológica, cada paciente puede tener que someterse a múltiples exámenes para identificar los alimentos que desencadenan la EE.

Actualmente se está evaluando una prueba menos invasiva, consistente en una esponja deglutida, que se realiza sin anestesia, a la noche, a la cabecera del paciente. La preocupación que despierta la dietoterapia se debe al mayor costo de los alimentos, la mala adherencia a la dieta y las deficiencias nutricionales secundarias a la eliminación de los alimentos.
 
Fármacos

Inhibidores de la Bomba de protones


Estos fármacos pueden representar un papel en la evaluación diagnóstica de los pacientes con sospecha de EE y en el cuidado de aquellos que padecen la enfermedad.

  • Primero: el único criterio disponible en la actualidad para descartar la ERGE como causa de la EE es la falta de respuesta a los IBP.
     
  • Segundo: los pacientes con EE confirmada también pueden tener ERGE sintomática que responde a los IBP y contribuye al desarrollo de EE.

Tercero: los estudios in vitro muestran que los IBP disminuyen la secreción de citocinas en el epitelio esofágico, independientemente de su efecto sobre la secreción de ácido, lo que lleva a la hipótesis de que los IBP pueden proporcionar un beneficio antiinflamatorio. Estos estudios in vitro definen más un subgrupo de pacientes con un fenotipo de EE, en la que la eosinofilia esofágica responde a los IBP, un fenómeno denominado EE sensible a los IBP.

Estudios posteriores de pacientes con EE sensible a los IBP demostraron que la las características clínicas, histológicas y genéticas son similares a las de los pacientes con EE, lo que apoya la posibilidad de que la condición sea un subtipo de EE. Sin embargo, la diferente respuesta a los IBP en el caso de la condición provocada por los alérgenos alimentarios puede diferenciar la EE sensible a los IBP de la EE.

Glucocorticoides tópicos

La fluticasona por vía oral o en aerosol o una preparación de budesonida líquida viscosa son los pilares de la terapia farmacológica

Los glucocorticoides actúan sobre los mecanismos clave de la EE. Por ejemplo, disminuyen la fibrosis por reducción de las células inflamatorias. Por otra parte, el aumento de los niveles del ARNm de la interleucina-13 (un regulador central de las enfermedades alérgicas) y el transcriptoma de la EE son en gran parte reversibles con el tratamiento glucocorticoide in vivo.

Aunque no han sido aprobadas por la Food and Drug Administration, la fluticasona por vía oral o en aerosol (mediante un inhalador con medidor de dosis) o, una preparación de budesonida líquida viscosa son los pilares de la terapia farmacológica para la EE.

La eficacia de estos medicamentos tópicos para mejorar los síntomas y las anomalías histológicas después de 2 a 12 semanas de aplicación oscila entre el 53% y el 95%. Los glucocorticoides tópicos también pueden reducir la frecuencia de las posteriores impactaciones de alimentos.

Un estudio ha apoyado la observación de que la budesonida oral viscosa tiene un contacto más prolongado con la mucosa esofágica y cubre una mayor longitud del esófago que la budesonida nebulizada. Los análisis genómicos recientes pueden ayudar a identificar si los pacientes que serán más o menos propensos a tener una respuesta al tratamiento con glucocorticoides.

Los efectos secundarios posibles son la infección local por cándida, la supresión del eje suprarrenal, la desmineralización ósea y el retardo del crecimiento. Debido a que los glucocorticoides tópicos ingeridos se someten al primer paso metabólico, dichos efectos a parecen ser poco frecuentes. Sin embargo, el uso de glucocorticoides sistémicos provoca resultados terapéuticos similares y mayor riesgo de efectos secundarios que su uso tópico.

Dilatación

La dilatación esofágica destinada a aliviar la estenosis del esófago es una terapia comúnmente aceptada para la EE, en particular en los adolescentes y los adultos mayores. Mientras que los informes anteriores mostraban una tasa elevada de complicaciones relacionadas con la dilatación, una revisión de grandes series de casos mostró que la tasa de perforación es inferior al 1% (3 de 992 dilataciones).

En los pacientes con EE, la dilatación debería ser realizada gradualmente en varias sesiones, con la expectativa de que el 75% de los pacientes tendrá dolor en el pecho después del procedimiento (una evolución que difierre de la de los pacientes con ERGE). La dilatación aborda con éxito la estenosis luminal que complica a la EE pero no trata el proceso inflamatorio subyacente.

Complicaciones a largo plazo, calidad de vida y tratamiento de mantenimiento

Una de las cuestiones controvertidas en el manejo de la EE es el papel del tratamiento de mantenimiento a largo plazo. La evidencia hasta la fecha Indica que la enfermedad no es premaligna y no acorta la vida. Por otra parte, los períodos prolongados de remisión, espontáneos o inducidos por la dilatación, pueden presentarse sin necesidad de hacer cambios en la dietoterrapia.

Sin embargo, en la mayoría de los pacientes, la EE es una enfermedad crónica, y si el tratamiento se interrumpe, la inflamación y los síntomas reaparecen, con disminución de la calidad de vida y la vitalidad, reduciendo posteriormente los puntajes generales de salud, con complicaciones tales como la estenosis.

Pocos estudios han examinado el beneficio a largo plazo de la dieta o el tratamiento tópico con glucocorticoides, aunque ambos han sido las opciones que se han propuesto para el tratamiento de mantenimiento en la remisión.

Según el consenso de expertos, hay evidencia de que la ausencia de tratamiento conduce a la remodelación crónica y la aparición de estenosis largas o esófago de pequeño calibre, historia de impactaciones alimentarias o síntomas graves, como así la rápida recurrencia de la enfermedad, lo que indica la necesidad de tratamiento de mantenimiento.


Conclusiones

Desde la descripción inicial de la EE en series de casos hace más de 20 años, el interés al respecto ha ido creciendo, y ahora hay una mayor conciencia de las características clínicas, mecanismos básicos y opciones terapéuticas eficaces.

El advenimiento de las caracterizaciones moleculares y diagnósticas dará lugar a la determinación de nuevas estrategias terapéuticas.

El tratamiento de la EE requerirá de una mayor comprensión de las implicancias de esta enfermedad crónica de probable duración para toda la vida, el desarrollo de nuevos enfoques terapéuticos y la documentación de la seguridad y eficacia de las terapias a largo plazo.