jueves, 5 de abril de 2018

Constipación cronica

Constipación crónica
Cómo funciona la defecación (o no), los tipos de constipación crónica, las herramientas de diagnóstico disponibles y los tratamientos nuevos, incluyendo algunos en desarrollo
Autor: Umar Hayat. Mohannad Dugum, Samita Garg Journal CME Vol 84, Nº 5 May 2017
Introducción
La constipación crónica tiene causas variadas y mecanismos posibles. A pesar de los tratamientos conservadores tradicionales válidos y de primera línea, si estos fallan, los médicos pueden elegir entre una creciente lista de tratamientos posibles, adaptados a la causa en cada paciente.
Este artículo discute cómo funciona la defecación (o no), los tipos de constipación crónica, las herramientas de diagnóstico disponibles y los tratamientos nuevos, incluyendo algunos en desarrollo.
 Epidemiología de la constipación
La constipación crónica es uno de los trastornos gastrointestinales más comunes, afectando al 15% de los adultos en general y al 30% de los adultos >60 años. Puede ser un trastorno primario o secundario a otros factores. Es más frecuente en las mujeres y los ancianos institucionalizados. Se asocia con factores socioeconómicos, el estado de salud, la depresión, la poca actividad, ciertos medicamentos y situaciones de estrés. Dada su elevada prevalencia e impacto en la calidad de vida, también se asocia con una utilización significativa de los recursos para la asistencia sanitaria.
La constipación crónica está vinculada al estado socioeconómico más bajo, la depresión, la falta de actividad, ciertos medicamentos y eventos estresantes de la vida.
♦ Constipación definida por los criterios de Roma IV
Los médicos y los pacientes pueden no concordar en cuanto al significado de la constipación. Los médicos la consideran principalmente como evacuaciones infrecuentes, mientras que los pacientes tienden a tener una definición más amplia. Conforme a los criterios de Roma IV, la constipación crónica se define por la presencia de características que permanecen durante al menos 3 meses (con inicio de los síntomas en menos de 6 meses antes del diagnóstico), como las siguientes:
1) Dos o más de las siguientes características para el 25% de las defecaciones:
• Tensión
 Heces gruesas o duras
• Sensación de evacuación incompleta
 Sensación de obstrucción anorrectal o bloqueo
• Maniobras manuales para facilitar la evacuación
• Menos de 3 deposiciones espontáneas por semana.
2) Las heces sueltas rara vez están presentes sin el uso de laxantes.
3) El paciente no cumple los criterios para el diagnóstico del síndrome del intestino irritable.
Causas de constipación secundaria
⇒ Trastornos neurológicos y de la motilidad
Amiloidosis
Diabetes
Enfermedad de Hirschsprung
Hipotiroidismo
Esclerosis múltiple
Enfermedad de Parkinson
Lesión de la médula espinal
Tumores espinales o ganglionares
Accidente cerebrovascular
⇒ Enfermedades en las que el tratamiento puede causar constipación
Desorden bipolar
Dolor crónico
Depresión
Enfermedad de Parkinson
Esquizofrenia
⇒  Medicamentos
Anticolinérgicos
Anticonvulsivos
Antidepresivos
Antipsicóticos
Antiespasmódicos
Bloqueantes de los canales de calcio
Opioides
⇒  Otras causas
Enfermedad de Chagas
Trastorno de conversión
Disminución de la ingesta de líquidos
Hipercalcemia
Hiperparatiroidismo
Dieta baja en fibra
Obstrucción mecánica
 
 La defecación es compleja
La defecación comienza cuando el recto se llena con heces provocando la relajación del esfínter anal interno y el deseo de defecar. El esfínter anal externo, que está bajo control voluntario, puede entonces contratarse para retrasar la defecación o relajarse para permitir que las heces sean expulsadas.
Los músculos colónicos impulsan las heces hacia el recto con contracciones localizadas repetitivas que ayudan a mezclar y promover la absorción del contenido mientras que las contracciones más prolongadas coordinadas (propagación de mayor amplitud) que, en individuos sanos, impulsan las heces hacia adelante desde el colon distal, varias veces al día. Estas contracciones usualmente ocurren por la mañana y se acentúan por la distensión gástrica dada por los alimentos y el reflejo gastrocólico resultante.
La serotonina (5-HT) es liberada por las células enterocromafines en respuesta a la distensión de la pared intestinal. Mediante movimientos peristálticos del tracto gastrointestinal por la unión a los receptores (especialmente 5-HT4) se  estimula la liberación de neurotransmisores como la acetilcolina provocando la contracción del músculo liso detrás del contenido luminal y la propulsión hacia adelante.
Los agonistas de la 5-HT4 más nuevos, altamente selectivos, tienen poca afinidad por los receptores HERG-K+ y no tienen propiedades proarrítmicas
 
 Trastornos de constipación primaria
La American Gastroenterological Association clasifica la constipación en 3 grupos, según el tránsito colónico y la función anorrectal:
♦ Constipación de tránsito normal
Normalmente, las heces tardan de 20 a 72 horas en pasar a través del colon. La duración del tránsito está influenciada por la dieta, los fármacos, el nivel de actividad física y el estado emocional.
La constipación de tránsito normal es el tipo más común de estreñimiento. A veces, el término es utilizado indistintamente para el síndrome del colon irritable con constipación predominante, pero dicho síndrome es una entidad distinta caracterizada por dolor abdominal aliviada por la defecación como síntoma primario, además de tener heces blandas Estas dos condiciones pueden ser difíciles de distinguir, especialmente si el paciente no puede describir los síntomas con precisión.
♦ Constipación de tránsito lento
La constipación de tránsito lento, también denominada constipación de tránsito retardado, colonoparesia, inercia colónica y seudoobstrucción,se define como el tránsito prolongado de las heces en el colon, es decir, por más de 5 días. Puede ser el resultado de la disfunción del músculo liso del colon, el compromiso de las vías nerviosas colónicas, o ambos, lo que lleva al peristaltismo lento del colon.
En estos pacientes, los factores que pueden afectar la motilidad del colon, como el uso de opiáceos y el hipotiroidismo, deben ser cuidadosamente evaluados. Los opioides son notorios por causar constipación por disminución del tono intestinal y de la contractilidad, aumentando así el tiempo de tránsito colónico. También contraen los esfínteres anales, provocando una disminución de la evacuación rectal.
♦ Disfunción de salida
La disfunción de salida, también denominada disfunción del piso pélvico o trastorno defecatorio, está asociada a la evacuación rectal incompleta, lo que puede ser una consecuencia de la expulsión rectal débil (tránsito lento del colon, hiposensibilidad rectal), resistencia funcional a la evacuación rectal (presión anal de reposo elevada, anismo, relajación incompleta del esfínter anal, defecación disinérgica), u obstrucción de la salida estructural (descenso excesivo del periné, rectocele, intususcepción rectal). Alrededor del 50% de los pacientes con disfunción de salida tiene constipación de tránsito lento.
La defecación disinérgica es la más común de las disfunciones de salida, correspondiendo casi a la mitad de los casos referidos a los centros especializados. Se define como una elevación paradójica del tono del esfínter anal o como menos del 20% de relajación de la presión del esfínter anal en reposo, con propulsión abdominal y pélvica débiles. La biorretroalimentación anorrectal es una opción terapéutica para la defecación disinérgica.

 Constipación secundaria
La constipación puede ser secundaria a varias condiciones y factores, incluyendo:
• Trastornos neurológicos que afectan la motilidad gastrointestinal (por ej., enfermedad de Hirschsprung, enfermedad de Parkinson, esclerosis múltiple, lesión de la médula espinal, apoplejía, tumor de células nerviosas o medular, hipotiroidismo, amiloidosis, diabetes mellitus, hipercalcemia)
• Medicamentos utilizados para tratar los trastornos neurológicos
• Obstrucción mecánica
• Dieta (por ej., pobre en fibras, disminución de la ingesta de líquidos).

 Evaluación de la constipación
Es fundamental que los médicos utilicen eficientemente las herramientas de diagnóstico para la constipación, para adaptar el tratamiento al paciente.
La evaluación de la constipación crónica comienza con una historia completa y el examen físico, para descartar la constipación secundaria. Los signos de alarma como la pérdida no intencional de peso, la hematoquezia, el dolor rectal, la fiebre y la anemia ferropénica deben indicar la pronta realización de una colonoscopia, para evaluar la presencia de neoplasia maligna, colitis u otras anormalidades.
Un examen perineal y rectal detallado puede ayudar a diagnosticar los trastornos defecatorios, y debe incluir la evaluación del tono anal y del esfínter durante la simulación de la evacuación. Cuando estén indicados, se deben ordenar análisis de laboratorio para la función tiroidea, los electrolitos y un hemograma completo.
Pautas de alarma: pérdida de peso involuntaria, sangre en las heces, dolor rectal, fiebre, anemia ferropénica
 

 Pruebas adicionales
Si los síntomas persisten a pesar del tratamiento conservador, o si se sospecha un trastorno defecatorio, se pueden considerar otras pruebas de diagnóstico incluyendo la manometría anorrectal, los estudios de tránsito colónico, la defecografía y la manometría colónica.
La manometría anorrectal y la prueba de expulsión del balón rectal, generalmente se hacen primero debido a su elevada sensibilidad (88%) y especificidad (89%). Estas pruebas evalúan la función de los esfínteres anales interno y externo, en reposo y durante el esfuerzo como así la sensibilidad y la complacencia rectal. La manometría anorrectal también se utiliza en la terapia de biorretroalimentación para los pacientes con defecación disinérgica.
El tiempo del tránsito colónico puede ser medido por la monaometría anorrectal y el test del expulsión del balón rectal. Para el estudio se utilizan marcadores radiopacos, radioisótopos o cápsulas de motilidad inalámbricas para confirmar la constipación de tránsito lento e identificar las áreas de tránsito retardado en el colon.
La defecografía suele ser el paso diagnóstico siguiente cuando la manometría anorrectal y las pruebas de expulsión del globo no son concluyentes o se sospecha una anomalía anatómica del suelo pélvico. Se puede hacer con variadas técnicas.
La defecografía con bario puede identificar los defectos anatómicos, la gammagrafía puede cuantificar la evacuación de las heces artificiales y la defecografía por resonancia visualiza el marco anatómico para evaluar el movimiento del suelo pélvico sin exponer al paciente a la radiación.
La manometría colónica es más útil en los pacientes con constipación de tránsito lento refractaria y puede identificar a los pacientes con disfunción motora del colon sin disfunción del suelo pélvico que pueden beneficiarse de la colectomía subtotal y la ileostomía terminal.


Los tratamientos tradicionales siguen siendo la base terapéutica
Los tratamientos no farmacológicos son las opciones de primera línea para los pacientes con constipación de tránsito normal y la constipación de tránsito lento y deben preceder a otras pruebas diagnósticas. Las modificaciones del estilo de vida y los cambios en la dieta permiten aumentar los factores conocidos que estimulan el reflejo gástrico y la motilidad intestinal aumentando la amplitud de las contracciones propagadas.
Manejo no farmacológico de la constipación crónica
Aumento de la actividad física (más beneficiosa a primera hora de la mañana)
⇒ Entrenamiento en el retrete: Instruir a los pacientes sobre:

No ignorar el deseo de defecar

Usar la postura correcta, es decir, la técnica de la "bomba de apoyo": sentarse en el retrete e inclinarse hacia adelante, con las rodillas más elevadas que las caderas y con los pies apoyados en un escalón para enderezar el ángulo anorrectal.

Aplicar las técnicas de relajación profunda mientras se defeca.

Evitar las tensiones durante el pasaje de las heces

No permanecer en el inodoro más de 5-10 minutos
⇒ Cambios en la dieta

Beber una bebida caliente con cafeína después de despertarse.

Comer el desayuno antes de pasada 1 hora de haber despertado.

Aumentar la ingesta de líquidos a 1,5-2 l/día.

Aumentar la fibra dietética a 25-30 g al día, gradualmente, para evitar los calambres abdominales y la hinchazón
El aumento de la actividad física incrementa la eliminación de gases, disminuye la distensión y la constipación.
El entrenamiento del retrete es una parte integral de las modificaciones del estilo de vida.
Dieta. Las medidas de primera línea para la constipación crónica son las recomendadas tradicionalmente: beber bebidas calientes con cafeína, comer el desayuno dentro de la primera hora de haberse despertado y consumir fibras durante la mañana (25-30 g de fibra diaria). Los pacientes deshidratados con constipación también se benefician aumentando la ingesta de líquidos.
El consumo creciente de fibra dietética beneficia menos a los pacientes con constipación de tránsito lento o disfunción de salida refractaria
 

► Laxantes
 Fibra (laxantes formadores de masa con aumento del volumen de las heces)
Para la constipación de tránsito normal, la fibra sigue siendo una parte importante del tratamiento inicial de la constipación crónica, ya que es barata, disponible y segura. El aumento de la ingesta de fibra es eficaz para la constipación de tránsito normal, pero para los pacientes con constipación de transito lento o trastornos refractarios con disfunción de salida son menos efectivos. Si los laxantes de primera línea no farmacológicos fallan se incorporan  otros laxantes.
Los laxantes formadores de masa incluyen fibras insolubles (salvado de trigo) y solubles (psyllium, metilcelulosa, inulina, policarbofilo de calcio). La fibra insoluble, aunque de uso frecuente, tiene poco impacto en los síntomas de la constipación crónica después de 1 mes de uso, y hasta un 60% de los pacientes reporta efectos adversos. Por otro lado, los ensayos clínicos han demostrado que la fibra soluble, como el psyllium, facilita la defecación y mejora los síntomas funcionales del intestino en los pacientes con constipación de tránsito normal.
Se debe instruir a los pacientes para que consuman gradualmente la fibra dietética para minimizar los efectos adversos, y se les debe informar que la mejoría sintomática significativa solo aparece después de unas pocas semanas. También deben estar informados de que el aumento de la ingesta de fibra dietética puede producir distensión, pero que la misma es temporal. Si continúa, se puede probar una fibra diferente.
♦ Laxantes osmóticos
Los laxantes osmóticos se emplean a menudo como una opción de primera línea para los pacientes con constipación. Estos agentes extraen agua hacia la luz intestinal por ósmosis, ayudando a ablandar las heces y aumentar la velocidad del tránsito intestinal. Incluyen macrogoles (polímeros inertes del etilenglicol), carbohidratos no absorbibles (lactulosa, sorbitol), productos de magnesio y fosfato sódico.
♦  El polietilenglicol, el laxante osmótico más estudiado, mantiene su eficacia terapéutica hasta 2 años, aunque no suele usarse durante un lapso tan prolongado. Un metaanálisis de 10 ensayos clínicos aleatorizados halló que es superior a la lactulosa para mejorar la consistencia y la frecuencia de las heces, mientras que  los efectos adversos fueron similares a los de placebo.
♦  La lactulosa y el sorbitol son disacáridos semisintéticos que no se absorben en el tracto gastrointestinal. Aparte del efecto osmótico del disacárido, estos azúcares son metabolizados por las bacterias del colon a ácido acético y otros ácidos grasos de cadena corta, dando como resultado la acidificación de las heces, lo que ejerce una efecto osmótico en la luz colónica.
Un estudio pequeño demostró que la lactulosa y el sorbitol poseen una eficacia similar al aumentar la frecuencia de los movimientos Intestinales pero los pacientes que tomaron lactulosa tuvieron una tasa más elevada de náuseas. La dosis habitual recomendada es de 15 a 30 ml, 1-2 veces/día. Los efectos adversos incluyen gases, hinchazón y distensión abdominal (debido a la fermentación de las bacterias del colon) y puede limitar su uso a largo plazo.
♦  El citrato y el hidróxido de magnesio son laxantes osmóticos fuertes, pero hasta ahora no se ha realizado ningún ensayo clínico para evaluar su eficacia en la constipación. Aunque con los productos de magnesio el riesgo de hipermagnesemia es bajo, este grupo de laxantes se usa generalmente en pacientes con insuficiencia renal o enfermedad cardiaca.
♦  Las enemas de fosfato sódico se usan para limpiar el intestino antes de ciertos procedimientos pero tienen un uso limitado para el tratamiento de la constipación debido a posibles efectos adversos como la hiperfosfatemia y la hipocalcemia; la nefropatía aguda por fosfato es la complicación más rara pero más grave.
♦  Los laxantes estimulantes solo para ser usados en el corto plazo incluyen la glicerina, el bisacodilo, la senna y el picosulfato de sodio. Estos dos últimos han sido validados para el tratamiento de la constipación hasta 4 semanas. Los supositorios laxantes estimulantes deben ser utilizados 30 minutos después de las comidas para aumentar el reflejo gastrocólico fisiológico.
Como la evidencia disponible para los laxantes osmóticos es mayor, se los prefiere el polietilenglicol más que a los agentes estimulantes, especialmente para el uso a largo plazo. Tradicionalmente, los clínicos tienen dudas para prescribir laxantes estimulantes a largo plazo porque piensan que pueden dañar el sistema nervioso entérico. Aunque estudios más recientes no han demostrado este efecto potencial, hace falta más investigación sobre la utilización de los laxantes estimulantes más allá de las 4 semanas.

► Ablandadores de las heces: poca evidencia
Estos agentes aumentan la interacción de las heces y el agua, lo que genera heces más blandas y una evacuación más suave. Se cree que el docusato sódico y el docusato de calcio facilitan la mezcla de las sustancias acuosas y las grasas, con lo que las heces se suavizan. Sin embargo, hay poca evidencia que apoye el uso del docusato para la constipación en pacientes hospitalizados o en la atención ambulatoria de adultos. Una revisión reciente Informó que el docusato no es mejor que el placebo para disminuir los síntomas de la constipación.

Secretagogos intestinales
Los secretagogos incluyen la lubiprostona, la linaclotida y la  plecanatida. Una vez que las terapias conservadoras han fracasado, estos medicamentos son el tratamiento preferido para los pacientes con constipación de tránsito lento. Aunque actualmente no hay consenso, las modificaciones del estilo de vida y las opciones terapéuticas deben durar aproximadamente 8 semanas.
Lubiprostona y la linaclotida están aprobadas por la Food and Drug Administration (FDA) de EE. UU. para la constipación y el síndrome del intestino irritable con predominio de constipación. Estos fármacos activan los canales de cloruro en la superficie apical de los enterocitos, aumentando la secreción intestinal de cloruro, que a su vez aumenta el sodio intraluminal para mantener el equilibrio electrolítico y conduce a la secreción de agua en el intestino, lo que facilita el tránsito intestinal y aumenta el pasaje de las heces.
Agentes para tratar la constipación crónica
Laxantes formadores de masa
• Fibra insoluble (salvado)
• Fibra soluble (psyllium, metilcelulosa, policarbofil de calcio)
Laxantes osmóticos
Polietilenglicol, la lactulosa, sorbitol, hidróxido de magnesio, citrato de magnesio, enemas de fosfato sódico
Ablandadores de heces
Docusato
Laxantes estimulantes
Bisacodilo, antraquinonas, supositorio de glicerina
Secretagogos intestinales
Linaclotida, lubiprostona.
Antagonistas de los receptores opioides.
Metilnaltrexona, neloxegol
Agentes en desarrollo
Agonistas selectivos de la serotonina (5-HT4)
• Naronaprida, prucaloprida, velusetrag.
 Inhibidores ileales del transportador de ácidos biliares
• 
Elboxibat
Secretagogos intestinales
• Plecanatida
• 
Inhibidores del transportador de sodio NHE3
• 
Tenapanor
► Lubiprostona
La lubiprostona, un derivado de la prostaglandina E1, está aprobada para tratar la constipación crónica, el síndrome del intestino irritable con predominio de constipación en mujeres, y la constipación inducida por opiáceos en pacientes con dolor crónico no tumoral. Los efectos adversos en ensayos clínicos fueron las náuseas (hasta 30%) y la cefalea.
► Linaclotida
La linaclotida, un aminoácido 14-aminopéptido, de muy poca absorción, aumenta la secreción intestinal de cloruro y bicarbonato, incrementando el líquido y promoviendo el tránsito intestinal. También disminuye la tasa de disparos de las fibras aferentes viscerales del dolor y ayuda a reducir el dolor visceral, especialmente en pacientes con síndrome del intestino irritable con constipación predominante. Está aprobado para la constipación crónica y el síndrome del intestino irritable con predominancia de constipación.
La dosis inicial es 145 μg/día para la constipación y si no hay respuesta o si se trata de un diagnóstico de síndrome del Intestino irritable con predominio de constipación, se puede incrementar hasta 290 µg. La linaclotida debe tomarse 30 a 60 minutos antes del desayuno, para reducir la probabilidad de diarrea.
Efectos adversos. En un estudio, la diarrea motivó la suspensión del tratamiento en el 4,5% de los pacientes.
► Plecanatida
La plecanatida es un agonista de la guanilatociclasa-c con un modo de acción similar al de la linaclotida. Recientemente fue aprobada por la FDA para la constipación idiopática crónica en adultos.
La dosis recomendada es de 3 mg, 1 vez/día. Datos de ensayos de fase 2 de constipación crónica mostraron una mejoría en el esfuerzo, las molestias abdominales y la frecuencia de las heces después de 14 días de tratamiento. Un ensayo de fase 3 mostró que la plecanatida fue más eficaz que el placebo cuando se utilizó durante 12 semanas en 951 pacientes constipación crónica.
El efecto adverso notificado fue la diarrea.

► Agonistas del receptor de serotonina
La activación en el intestino de los receptores 5-HT4 de serotonina conduce a la liberación de acetilcolina, que a su vez induce la secreción mucosa al activar las neuronas submucosas y aumentar la motilidad intestinal.
Dos agonistas del receptor 5-HT4 fueron retirados del mercado (cisaprida en 2000 y tegaserod en 2007) debido a eventos adversos cardiovasculares graves (arritmias mortales, ataques cardíacos y accidente cerebrovascular) resultantes de su afinidad por los canales cardíacos hERG-K+.
Los nuevos agentes prucaloprida, velusetrag y naronaprida son agonistas de la 5-HT4 altamente selectivos con poca afinidad por los receptores hERG-K+ y no tienen  propiedades proarrítmicas.
► Prucaloprida
Se ha demostrado que la prucaloprida acelera el tránsito gastrointestinal y colónico en los pacientes con constipación crónica, mejorando los movimientos intestinales, los síntomas de la constipación y la calidad de vida.
Los efectos adversos son cefalea, náuseas, dolor abdominal y calambres. La prucaloprida está aprobada en Europa y Canadá para la constipación crónica en mujeres pero aún no está aprobado en EE. UU.
La dosis es 2 mg por vía oral, 1 vez/día. Se recomienda precaución en los pacientes de edad avanzada, preferencialmente en una dosis máxima es de 1 mg/día ya que es el único dato disponible sobre su seguridad en los ancianos.
► Velusetrag
Se ha demostrado que el velusetrag aumenta la motilidad colónica y mejora los síntomas de la constipación. En un ensayo de fase 2, la dosis efectiva fue de 15 mg, 1 vez/día. Las dosis más elevadas se asociaron con una mayor incidencia de efectos adversos como la diarrea, la cefalea, las náuseas y los vómitos.
► Naronaprida
La naronaprida está siendo evaluada en ensayos de fase 2 para la constipación crónica. Los efectos adversos reportados fueron cefalea, diarrea, náuseas y vómitos.

► Inhibidores de la absorción de las sales biliares
Los ácidos biliares ejercen efectos prosecretores y procinéticos por aumento de la secreción colónica de agua y electrolitos debido a la activación de la adenilatociclasa. Esto sucede como resultado de su desconexión después de su pasaje al colon.
El elobixibat es un inhibidor del transportador de ácido biliar ileal que evita la absorción de las sales biliares en el íleon distal. Tiene pocos efectos secundarios porque su absorción sistémica es mínima. Están en curso ensayos de fase 3. La dosificación es de 5 a 20 mg/día. Los efectos adversos son pocos porque la absorción sistémica es mínima, pero incluyen dolor abdominal y diarrea.

► Manejo de la constipación
Los opioides causan constipación al unirse a los receptores µ en el sistema nervioso entérico. La activación de estos receptores disminuye el tono intestinal y la contractilidad, lo que aumenta el tiempo del tránsito. La estimulación de estos receptores también aumenta el tono del esfínter anal, provocando una disminución de la evacuación rectal.
Aunque no se reconoce, la constipación inducida por opiáceos afecta al 40% de los pacientes que reciben estos fármacos para el dolor no maligno, y al 90% de los que los toman para el dolor del cáncer. Se comprobó que los pacientes con esta condición pierden más días de trabajo y se sienten más afectados en sus obligaciones domésticas y laborales que los pacientes que no desarrollaron constipación inducida por opioides.
El tratamiento inicial de la constipación inducida por opiáceos incluye el aumento de la ingesta de líquidos y  fibra dietética (en esta condición, la fibra sola puede empeorar el dolor abdominal aumentando el volumen de las heces sin mejorar al mismo tiempo el peristaltismo) y el aumento de la actividad. Es práctica clínica común utilizar un ablandador de las heces junto con un laxante estimulante si las modificaciones del estilo de vida son inadecuadas. Si estas medidas son ineficaces, se pueden agregar agentes osmóticos. Si estas medidas convencionales fallan, otra opción son los antagonistas de los receptores opioides µ tales como la metilnaltrexona o el naloxegol.
► Metilnaltrexona
La metilnaltrexona es un antagonista del receptor µ con un inicio de acción rápido. No atraviesa la barrera hematoencefálica, ya que contiene un grupo metilo. Fue aprobado Por la FDA en 2008 para tratar la constipación inducida por opioides en adultos, cuando otros tratamiento han sido ineficaces.
Efectos adversos. Aunque el antagonista del receptor µ alvimopan ha mostrado que se asocia a eventos cardiovasculares como consecuencia del retiro del opiáceo, se ha considerado que la metilnaltrexona tiene un perfil cardiovascular seguro sin ningún efecto potencial sobre las plaquetas, el intervalo QT corregido, el metabolismo, la frecuencia cardíaca o la presión arterial. Los efectos secundarios son dolor abdominal, náuseas, diarrea, sofocos, temblores y escalofríos.
Contraindicaciones. La metilnaltrexona está contraindicada en los pacientes con enfermedades del tracto gastrointestinal: úlcera, enfermedad intestinal inflamatoria, diverticulitis, cáncer de estómago o intestinal, ya que puede aumentar el riesgo de perforación.
Dosificación. La dosis es 1 vez/día, subcutánea, día por medio, según sea necesario, y no más de 1 dosis por períodos de 24 horas. La  dosificación depende del peso: 0,15 mg/kg/dosis para pacientes de <38 kg o más de 114 kg; 8 mg para los que pesan de 38 a 62 kg y, 12 mg para los que pesan de 62 a 114 kg.
► Naloxegol
En 2014, la FDA aprobó el naloxegol para el tratamiento de la constipación inducida por opiodes, consistente en un conjugado de naloxona con polietilenglicol, que no atraviesa la barrera hematoencefálica y disminuye los efectos centrales de de la analgesia inducida por los opioides. A diferencia de la metilnaltrexona, que se administra por vía subcutánea, el naloxegol se toma por vía oral.
Los efectos adversos conocidos son el dolor abdominal, la diarrea, las náuseas, las cefalea y la flatulencia. No hay asociación clínicamente relevante con el QT ni con la prolongación del intervalo QT corregido, o la repolarización cardíaca.
La dosis es 25 mg por vía oral, 1 vez/día, que puede reducirse a 12,5 mg si la dosis es difícil de tolerar. Debería ser tomado con el estómago vacío, por lo menos 1 hora antes de la primera comida del día o 2 horas después del almuerzo. En los pacientes con insuficiencia renal (clearance de creatinina <60 ml/min), la dosis es 12,5 mg, 1 vez/día.

Síndrome del intestino irritable con constipación predominante
El síndrome del intestino irritable es una condición extremadamente común en EE. UU. Los pacientes igualmente pueden presentar diarrea, constipación y subtipos mixtos. Para hacer el diagnostico de síndrome del intestino irritable con predominio de constipación , los pacientes deben cumplir los criterios de Roma IV y más del 25% de las deposiciones debe tener heces del tipo Bristol 1 o 2, y menos del 25% de las deposiciones deben tener heces del tipo Bristol 6 o 7.
En la práctica, para hacer el diagnóstico basta con que los pacientes tengan deposiciones estreñidas. A menudo, primero se prueban los laxantes osmóticos, pero a pesar de que mejoran la frecuencia y la consistencia de las heces tienen poca eficacia para aliviar la hinchazón o el dolor abdominal en los pacientes con constipación. Los laxantes estimulantes aún no han sido probados en ensayos clínicos.
La lubiprostona y la linaclotida están aprobados por la FDA para esta condición; En las mujeres, la lubiprostona está aprobada solo las >18 años.

Terapia antidepresiva
A menudo, los pacientes obtienen beneficios del tratamiento con antidepresivos. Un metanálisis demostró un número necesario para tratar de 4 para los inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina y los antidepresivos tricíclicos en el manejo del dolor asociado al síndrome del intestino irritable. El principal factor limitante son  los efectos adversos de estos fármacos. Para el síndrome del intestino irritable con predominio de constipación, los inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina se prefieren a los antidepresivos tricíclicos debido a sus propiedades procinéticas adicionales. Comenzando con una dosis baja y titulando hacia arriba lentamente se evitan los efectos adversos posibles.
La terapia cognitivo conductual también brinda beneficios en el tratamiento del síndrome del intestino irritable.

► Tratamientos complementarios
Los tratamientos complementarios, incluyendo el aceite de menta, los probióticos (por ej., LactobacillusBifidobacterium) y la acupuntura también son tratamientos prometedores pero antes de arribar a cualquier conclusión se necesitan más datos sobre su uso en la constipación que compaña al síndrome del intestino irritable. Otras terapias farmacológicas emergentes son la plecanatida y el tenapanor.
Para el síndrome del intestino irritable con constipación predominante, las terapias adyuvantes como el aceite de menta, los probióticos y la acupuntura han demostrado ser prometedoras, pero se necesitan más datos.
 
El aceite de menta es un antiespasmódico que inhibe los canales del calcio, provocando la relajación de los músculos lisos en el tracto gastrointestinal. Se han estudiado diferentes dosis y duración de los tratamientos─450 a 900 mg/día, en 2 a 3 dosis divididas durante 1 a 3 meses. El efecto adverso más frecuente fue el reflujo gastroesofágico, en parte debido al efecto relajante del aceite de menta en la parte inferior del esfínter esofágico. Esta observación ha llevado al desarrollo de preparaciones con cubierta entérica, que tienen el potencial de sortear el tracto gastrointestinal superior.
El tenapanor inhibe el canal 3 de intercambio hidrógeno-sodio (un regulador del sodio y de la captación de agua en la luz intestinal), que a su vez conduce a un mayor nivel de sodio en todo el tracto gastrointestinal (mientras que la acción de la linaclotida se limita al duodeno y el yeyuno), dando como resultado un volumen más fluido y al aumento del tránsito luminal. Un ensayo clínico de fase 2 comprobó su eficacia siendo la dosis más eficaz 50 mg, 2 veces/día.
Dado que el tenapanor se absorbe muy poco tiene escasos efectos secundarios, siendo los principales la diarrea (11,2% vs. 0% con placebo) y la  infección del tracto urinario (5,6% vs. 4,4% con placebo). Se requieren más estudios para confirmar estos hallazgos. El tenapanor también tiene la ventaja de inhibir la absorción luminal de fósforo, lo que ha llevado a explorar su uso como aglutinante del fosfato en pacientes con enfermedad renal terminal.
► Defecación disinérgica y biorretroalimentación anorrectal
De acuerdo con los criterios Roma IV, la defecación disinérgica está presente si cumple con los criterios de la constipación crónica, si se confirma un patrón de defecación disinérgica mediante la manometría, las imágenes o la electromiografía y, si ≥1 de las siguientes condiciones están presentes: incapacidad para expulsar heces artificiales (un balón lleno de 50 ml de agua) en 1 minuto, tiempo de tránsito colónico prolongado, incapacidad para evacuar, o, ≥50% de retención de bario durante la defecografía.
Aunque la biorretroalimentación ha sido controvertida como tratamiento de la defecación disinérgica debido a los resultados contradictorios en los estudios más antiguos, 3 ensayos más recientes han demostrado que es mejor que el placebo, los laxantes y los relajantes musculares, con mejoría sintomática en el 70% de los pacientes.
La terapia de biorretroalimentación implica una herramienta auditiva o visual instrumental (mediante sensores electromiógrafos o manometría anorrectal) para ayudar a los pacientes a coordinar los músculos  abdominales, rectales, puborrectales y el esfínter anal, y ejercer fuerza propulsora usando sus músculos abdominales para lograr una evacuación completa. Los componentes importantes de esta terapia incluyen:
• Posición correcta para la evacuación (técnica de la bomba de apoyo consistente en sentarse en el retrete inclinado hacia delante con los antebrazos descansando en los muslos, con los hombros relajados y los pies colocados en un pequeño taburete
• Ejercicios de relajación y de respiración durante la defecación (sin esfuerzo, manteniendo el patrón normal de respiración y evitando contener la respiración mientras se defeca)
• Usar los músculos abdominales empujando el abdomen hacia adelante, junto con la relajación del esfínter anal.
El programa de retroalimentación anorrectal consta de 6 sesiones semanales de 45 a 60 minutos cada una. Las limitaciones de esta terapia son la carencia de terapeutas capacitados, la falta de cobertura del seguro médico y la inaplicabilidad a ciertos grupos de pacientes, como los que padecen demencia o dificultades para el aprendizaje.
La biorretroalimentación  ha sido polémica, pero los ensayos comprobaron que es mejor que el placebo, los laxantes y los relajantes musculares

 ► Cirugía para la constipación crónica
La cirugía para la constipación está reservada para los pacientes que siguen teniendo síntomas a pesar del tratamiento médico óptimo.
♦ Colectomía abdominal total y anastomosis ileorrectal
Se trata de una opción quirúrgica para la constipación de tránsito lento intratable. Antes de considerar la cirugía, deben hacerse pruebas diagnósticas completas, incluida la  manometría colónica y corroborar si el paciente también padece disfunción de salida.
A pesar de haber obtenido resultados excelentes, con tasas de satisfacción tan elevadas como 100% en los pacientes con constipación pura de tránsito lento, los resultados en los estudios más antiguos en pacientes con trastornos mixtos (por ej., constipación de tránsito lento con características de disfunción de salida) fueron menos predecibles.
Estudios más recientes han reportado tasas de morbilidad a largo plazo y de satisfacción postoperatoria comparables en aquellos pacientes con constipación pura de tránsito lento y un trastorno mixto, lo que indica que la selección de los pacientes probablemente sea la clave para un resultado favorable.
En algunos pacientes también se puede considerar la colectomía parcial basada en las mediciones del tiempo de tránsito colónico segmentario.
♦ Resección transanal con agrafes
La resección transanal con agrafes de la mucosa rectal redundante es una opción para los pacientes con trastornos defecatorios, específicamente si tienen grandes rectoceles e intussuscepción rectal no accesibles al tratamiento con ejercicios de reeducación del piso pélvico.
La eficacia de este procedimiento para el control de los síntomas y el mejoramiento de la calidad de vida oscila entre el 77% y el 81% a los 12 meses, aunque se han comprobado tasas de complicaciones tan elevadas como 46% y resultados a largo plazo decepcionantes, lo que en EE. UU. ha disuadido de aceptar ampliamente este procedimiento.
Resumen y comentario objetivo: Dra. Marta Papponetti

Dispepsia:una consulta de todos los días

Dispesia: una consulta de todos los días
Un cuadro frecuente y a menudo no resuelto. ¿Orgánica o funcional? ¿Cómo estudiarla y tratarla con fundamento científico?
Puntos centrales
  • La dispepsia es común, alrededor de un quinto de la población se ve afectada en algún momento de sus vidas.
     
  • Es una condición crónica con una naturaleza evolutiva con recaídas y remisiones.
     
  • No hay evidencia de que la dispepsia afecte negativamente a la supervivencia.
     
  • En la mayoría de los pacientes, no hay causa para la dispepsia que se detecte en la endoscopia.
     
  • El cáncer gastroesofágico es muy poco frecuente entre los pacientes con dispepsia que no tienen síntomas de alarma.
     
  • La mayoría de los tratamientos son seguros y bien tolerados, pero hay poca evidencia de que tengan algún efecto a largo plazo sobre el curso natural de la enfermedad.
Definición:
Las definiciones del término dispepsia varían pero generalmente describen el dolor o malestar en la región epigástrica. Las personas con dispepsia tienen una esperanza de vida normal1 pero los síntomas afectan su calidad de vida, 2 3 y su productividad.4
El costo de la dispepsia se estima en el Reino Unido más de £ 1bn anuales 5 por lo que resulta importante manejar esta condición de la manera más apropiada.
Resumimos recientes revisiones sistemáticas, metanálisis y ensayos controlados aleatorios que aporten los lectores una actualización sobre qué hacer frente a este trastorno con eficacia.
Fuentes y criterios de selección
Se hicieron búsquedas en Medline, Embase, Cochrane Database of Systematic Reviews, y Clinical Evidence Online  con el término de búsqueda "dispepsia", también se emplearon actas de congresos recientes. Hemos limitado los estudios a los realizados en adultos y a las revisiones sistemáticas, meta-análisis basados en ensayos controlados aleatorizados de alta calidad publicados durante los últimos cinco años, siempre que eso fue posible.
¿Qué es la dispepsia y quién la padece?
"Dolor o malestar epigástrico durante al menos tres meses en un paciente que no refiere acidez predominante o regurgitación"
La dispepsia es un diagnóstico sintomático. Se han propuesto una variedad de definiciones, pero una definición operativa  razonable para el médico de atención primaria es el dolor o malestar epigástrico durante al menos tres meses en un paciente que no refiere acidez predominante o regurgitación (aunque estos síntomas pueden ser parte del complejo global de síntomas).
La enfermedad por reflujo gastroesofágico (ERGE) se convierte en el diagnóstico más probable si los síntomas de acidez o regurgitación son los predominantes, aunque esta es una de las principales áreas de incertidumbre que rodean a la definición de dispepsia.
La condición es común a nivel mundial, con un 20-40% de la población mundial afectada, 6 dependiendo de la definición que se utilice. Los estudios epidemiológicos muestran una asociación consistente con el sexo, edad, nivel socioeconómico, el tabaquismo o el consumo de alcohol. 3 7
La dispepsia es más común en personas que toman medicamentos antiinflamatorios no esteroideos (AINES) y medicamentos como los antagonistas del calcio, bifosfonatos, nitratos y teofilinas.
También es más común en las personas infectadas con Helicobacter Pylori.7
Un estudio basado en la población también encontró una asociación entre la ansiedad y los síntomas de dispepsia, 8 y determinados polimorfismos genéticos son más frecuentes entre los pacientes con la condición.9
Existe una fuerte coincidencia entre el síndrome del intestino irritable, los síntomas de reflujo gastro-esofágico y la dispepsia, 10 11 lo que sugiere que ciertos factores genéticos o ambientales comunes están involucrados en el desarrollo de estos trastornos.
¿Qué causa la dispepsia?
Varias enfermedades pueden causar síntomas de dispepsia. Una revisión sistemática identificó nueve estudios (5389 participantes) que realizaron endoscopia en una muestra de población general con dispepsia. 12 En general, hubo una prevalencia de 13% de la esofagitis erosiva y el 8% de prevalencia de la enfermedad por úlcera péptica, el cáncer gástrico o esofágico se encontró en menos del 0,3% de las endoscopias.
La esofagitis fue más frecuente en la población occidental que entre los asiáticos (25% v 3%), mientras que lo contrario ocurrió para la enfermedad de úlcera péptica (3% v 11%).
En general, el 70-80% de las personas con dispepsia no tuvo resultados clínicamente significativos en la endoscopia. Dichos pacientes se clasificaron como que presentaban “dispepsia funcional”.
Los criterios de Roma III para la dispepsia funcional se dividen en dos síndromes separados.
1.    En el síndrome de dolor epigástrico, los pacientes refieren dolor intermitente o ardor localizados en la región epigástrica.
2.    Los pacientes con síndrome de distrés postprandial tienen plenitud postprandial y se sienten molestos después de una comida de tamaño normal o tienen saciedad temprana que impiden que terminen la comida.13

La fisiopatología de la dispepsia depende de la enfermedad subyacente.

La enfermedad por úlcera péptica generalmente es causada por la infección por Helicobacter Pylori infección, con unos pocos casos se asociados con el consumo de AINE.
La enfermedad por reflujo gastro-esofágico (ERGE) es causada por una combinación de fracaso de la unión gastro-esofágica para prevenir el reflujo ácido y una alteración en la depuración del ácido desde el esófago. Aunque técnicamente distinta de la dispepsia, es posible que se presente con síntomas de tipo dispéptico, en lugar de acidez o regurgitación.14 
El reflujo ácido puede ser lo suficientemente grave como para dañar la mucosa esofágica, en cuyo caso las lesiones por esofagitis erosiva serán visibles en la endoscopia.
Alrededor del 70-80% de los pacientes con dolor epigástrico tendrá dispepsia funcional, y las causas de este trastorno son poco conocidas. La dismotilidad gastroduodenal y la sensibilidad tanto a la distensión  como al contenido ácido ácido15 han sido propuestas como posibles causas.
Además de los mecanismos periféricos, hay cambios en la actividad cerebral, 16 17lo que sugiere que el procesamiento central también es anormal.
Por lo tanto, la dispepsia funcional se ha descrito como un trastorno multifactorial, que es probablemente la razón por la que cualquier tratamiento individual resulta efectivo sólo en una pequeña proporción de los pacientes que la padecen.
Las causas de las anomalías del sistema nervioso central, la dismotilidad, y la hipersensibilidad reportadas en la dispepsia funcional, son poco conocidas. Se han propuesto varias hipótesis, incluyendo un aumento sutil en los mediadores inflamatorios en el tracto gastrointestinal superior. 18
Una observación que ha recibido mayor atención recientemente es la presencia de eosinófilos en el duodeno.19 Esto ha llevado a la hipótesis de que el aumento resultante en la activación inmune y la inflamación pueden causar neuromodulación que da lugar a una alteración de la motilidad, hipersensibilidad, y cambios en el sistema nervioso central.
La causa de esta activación inmune es incierta, pero es probable que sea un proceso infeccioso. El candidato obvio sería la infección por Helicobacter Pylori pero otras infecciones podrían dar lugar a la activación inmune del tracto gastrointestinal superior. En apoyo de esto, se ha observado que la dispepsia es más común después de un episodio de gastroenteritis aguda.20
¿Cómo se puede establecer la causa de la dispepsia?
Los síntomas no permiten realizar una distinción fiable entre la enfermedad orgánica y la funcional,21. Incluso los signos de alarma (cuadro), tales como la pérdida de peso, no son de gran ayuda.22 A pesar de ello, en el Reino Unido, la presencia de cualquiera de estos signos de alarma es una indicación de urgencia para la derivación a un especialista para realizar endoscopia con el propósito de excluir el cáncer gastrointestinal superior. 23
De lo contrario, la endoscopia no es obligatoria en el manejo de la dispepsia, a pesar de que es la única manera de establecer con precisión la causa subyacente, incluyendo a la dispepsia funcional, que es un diagnóstico de exclusión basado en la ausencia de hallazgos orgánicos.
Sin embargo, ningún país puede permitirse el lujo de realizar una endoscopia a todos los pacientes, y la mayoría de las guías recomiendan la gestión de personas menores de 55 años con dispepsia, pero sin signos de alarma mediante las pruebas de Helicobacter Pylori no invasiva (prueba del aliento con urea) o antígenos en heces. Los pacientes con resultados positivos deben ser tratados con terapia de erradicación y aquellos con resultados negativos con terapia de supresión ácida. 24
El centellograma gástrico puede ayudar a confirmar el vaciamiento gástrico retardado, particularmente en pacientes con síntomas de tipo distrés postprandial, para dirigir el tratamiento, a pesar de que la correlación entre las tasas de vaciamiento gástrico y los síntomas son pobres. 25
Síntomas de alarma del aparato digestivo superior y pautas de derivación por sospecha de cáncer23 

•    Edad ≥ 55 años con dispepsia de reciente aparición
•    Hemorragia gastrointestinal crónica
•    Disfagia
•    Pérdida de peso involuntaria y progresiva
•    Vómitos persistentes
•    Anemia ferropénica
•    Masa epigástrica
•    Resultado de estudio con bario sospechoso

¿Cuáles son las opciones de tratamiento?

Dispepsia no investigada en atención primaria
Un metanálisis de datos procedentes de ensayos controlados aleatorios encontró que, aunque la pronta endoscopia fue superior a las prueba de Helicobacter Pylori para los pacientes con dispepsia no investigada y el tratamiento con terapia de erradicación -si es positivo- en términos de control de los síntomas a los 12 meses, no fue costo eficaz. 26
Sin embargo, no está claro si un enfoque de prueba y tratamiento es preferible a la supresión de ácido empírica de primera línea, ya que un segundo metanálisis de los datos individuales no encontró ninguna diferencia significativa en los síntomas o en los costos entre las dos.27
Si la prevalencia de Helicobacter Pylori es conocida en la población, tiene sentido utilizar una estrategia de supresión ácida primero si la prevalencia es baja (<10%) y la estrategia para Helicobacter Pylori de “test and treat” si la prevalencia es más alta .24
Si estas estrategias no tienen éxito, se pueden considerar otras opciones (véase más adelante), o el paciente puede ser referido al segundo nivel de atención para el asesoramiento y la investigación más a fondo de su caso particular.
Un ensayo holandés comparó dos estrategias de manejo de la dispepsia no investigada en torno a la supresión ácida empírica.29 Una de las estrategias utilizó un enfoque gradual, comenzando con antiácidos, con el tratamiento intensificado de H 2 antihistamínicos y luego inhibidores de la bomba de protones (IBP) si los síntomas se mantuvieron sin control (step up).
La segunda estrategia utilizó un enfoque con los medicamentos que se administraron en el orden inverso y luego fueron retirados progresivamente (step down) si los síntomas mejoraban.
El éxito del tratamiento (alivio adecuado de los síntomas) fue similar a los seis meses (72% con step-up v 70% con step-down), pero los costos fueron significativamente menores con el enfoque de step-up. Esto, junto con el pequeño efecto del tratamiento a favor de step-up, hizo que prevaleciera en un análisis de costo-efectividad.
Otro grupo de pacientes en atención primaria que pueden beneficiarse del diagnóstico y tratamiento del Helicobacter Pylori son aquellos que no consultan por dispepsia muy a menudo, pero que requieren IBP a largo plazo.
El tratamiento de erradicación del Helicobacter Pylori reduce significativamente las puntuaciones de síntomas, el uso de medicamentos IBP, las consultas y los costos relacionados con la dispepsia.
Se ha estimado que el 5% de la dispepsia en la comunidad se debe al Helicobacter Pylori,7 por lo que con la detección y tratamiento de este microorganismo en la población se podría, teóricamente, reducir los costos relacionados con la dispepsia.
Los resultados de los estudios de seguimiento de las personas reclutadas para dos grandes ensayos controlados aleatorios de cribado poblacional (y terapia de erradicación o placebo si H. pylori era positivo) en el Reino Unido sugieren que este podría ser el caso, con costos significativamente más bajos y un menor número de consultas después de 7 a 10 años. 31 32 Sin embargo, estos estudios no siguieron a todas las personas tratadas con éxito, por lo que en la actualidad no hay pruebas suficientes para el cribado poblacional.

Enfermedad ulcerosa péptica
El papel causal del Helicobacter Pylori en la úlcera péptica está bien establecido, y los pacientes con H. pylori positivo debe recibir terapia de erradicación. Una revisión Cochrane encontró que el número necesario a tratar
(NNT) con terapia de erradicación para prevenir una recaída de úlcera duodenal (26 ensayos controlados con placebo) fue de 2 y para la úlcera gástrica (nueve ensayos) el número fue de 3. 33 Aunque hubo heterogeneidad significativa entre los estudios en ambos análisis, todos menos un ensayo mostraron un beneficio significativo con la terapia de erradicación.
La triple terapia con IBP más dos antibióticos (claritromicina con amoxicilina o metronidazol)) se debe utilizar en áreas como el Reino Unido donde la resistencia a la claritromicina es menos de 10%. La terapia cuádruple de bismuto (bismuto más un IBP y dos antibióticos) está recomendada donde la resistencia es mayor.34
La mayoría de los casos de úlcera péptica con estudios para Helicobacter Pylori negativos son causados por AINE, y los ensayos muestran que los IBP son superiores a los anti H2 para la curación de la úlcera en esta situación.35 36
La úlcera negativa para Helicobacter Pylori y para  AINES es rara y probablemente requiera tratamiento con IBP a largo plazo.
La dispepsia funcional
Dieta y estilo de vida
Los “diarios de comida” en un pequeño estudio de 29 pacientes sugieren que las personas con dispepsia funcional comen menos comidas y consumen menos energía y grasa que los controles sanos,37 pero si ello es una causa o una consecuencia de los síntomas es una conclusión poco clara.
A pesar de la prevalencia de la enfermedad celíaca no diagnosticada es mayor en personas con síntomas de síndrome del intestino irritable, 38 esto no es el caso en la dispepsia. 39 Tampoco está claro si la sensibilidad al gluten no celíaca está involucrada en la generación de los síntomas en algunos pacientes con dispepsia funcional.
Los médicos suelen aconsejar a las personas con dispepsia perder peso, evitar los alimentos grasos y el alcohol o dejar de fumar, pero hay poca evidencia de que estas medidas mejoran los síntomas.40 Como resultado de ello, los fármacos son la base del tratamiento.
Terapia de supresión ácida
Los antiácidos neutralizan el ácido gástrico, la producción de la cual es controlada por la gastrina, la histamina, y los receptores de acetilcolina. Una vez estimulados, estos receptores activan bombas de protones en la célula parietal.
Los anti H2 y los IBP reducen la producción de ácido al bloquean a los receptores H2 o a la bomba de protones, respectivamente. Debido a que los IBP actúan sobre la propia bomba de protones, estos fármacos conducen a una supresión ácida más profunda que los anti H2 o que los antiácidos.
Una revisión Cochrane ha estudiado la eficacia de los supresores de ácido en la dispepsia funcional.41 Un ensayo controlado con placebo de antiácidos no mostró ningún beneficio. Doce ensayos controlados aleatorios de anti H2 versus placebo encontraron que estos medicamentos son eficaces para el tratamiento de la dispepsia funcional (NNT = 7).
Sin embargo, hubo heterogeneidad significativa entre los estudios, lo que no se explica por el análisis de la sensibilidad lo que sugiere un sesgo de publicación o estudios pequeños. Su eficacia puede haber sido sobreestimada.
Diez ensayos estudiaron los IBP. Una vez más, hubo un beneficio significativo sobre el placebo, aunque este fue modesto (NNT = 10). Hubo heterogeneidad significativa entre los estudios, sin ninguna explicación obvia. Un análisis de subgrupos realizado de acuerdo con los síntomas predominantes mostró que los IBP son más beneficiosos en pacientes con síntomas de tipo reflujo y más eficaces que el placebo en pacientes con dolor epigástrico. Sin embargo, no fueron más eficaces que el placebo en pacientes con alteración de la motilidad, como la dispepsia funcional.42

La mayoría de los ensayos utilizaron IBP durante cuatro a ocho semanas. Esto parece un tiempo razonable, especialmente respecto de lo que se han planteado recientemente sobre la seguridad del uso de IBP a largo plazo. Los estudios observacionales sugieren que la fractura de cadera, la neumonía comunitaria y las infecciones por Clostridium Difficile son más comunes entre los usuarios de IBP, 43 44 a pesar de todas estas asociaciones fueron muy modestas, y la relación de causalidad directa no se puede suponer a partir de estudios de este tipo.
Terapia de erradicación del Helicobacter Pylori
El beneficio de la terapia de erradicación es menos pronunciada en la dispepsia funcional que en la enfermedad de úlcera péptica, pero el tratamiento es aún más eficaz que el placebo. En una revisión Cochrane de 21 ensayos controlados con placebo, el NNT para la mejoría de los síntomas después de la erradicación de Helicobacter Pylori fue del 14, sin heterogeneidad entre los estudios.45

Fármacos procinéticosLos procinéticos mejoran la motilidad gastrointestinal. Los ejemplos incluyen 5-hidroxitriptamina-4 (5-HT 4) agonistas de los receptores, tales como cisapride y mosapride, y antagonistas de la dopamina metoclopramida y la domperidona.

Una revisión Cochrane identificó 24 ensayos controlados con placebo de procinéticos en la dispepsia funcional. 41 Cisapride fue el fármaco más utilizado, se ha retirado debido a las preocupaciones sobre la seguridad cardiaca, con sólo un ensayo que estudió mosapride o domperidona, y ningún ensayo controlado aleatorio de la metoclopramida.

En general, estos medicamentos parecen ser muy eficaces (NNT = 6). Sin embargo, hubo heterogeneidad significativa entre los estudios, lo que sugiere que su eficacia aparente puede deberse al sesgo de publicación. Además, cuando se incluyeron sólo los ensayos de alta calidad en el análisis del beneficio ya no era evidente.46

Los antidepresivos y terapias psicológicas
Los pacientes con dispepsia funcional, como con la mayoría de otros trastornos gastrointestinales funcionales, tienen mayores índices de ansiedad, depresión y otros trastornos psicológicos que las personas sanas.47
Los antidepresivos parecen ser de beneficio en el síndrome del intestino irritable,48 y tres ensayos se han llevado a cabo recientemente en la dispepsia funcional. En un estudio realizado en China, una dosis baja del antidepresivo tricíclico Imipramina fue significativamente más eficaz que el placebo (tasa de respuesta del 64% v 44%). 49
En otro ensayo chino el inhibidor selectivo de la recaptación de serotonina Sertralina no fue superior al placebo (28% experimentó completa resolución de los síntomas en ambos grupos de tratamiento).50
Por último, en un ensayo controlado con placebo de la Amitriptilina o inhibidores selectivos de la recaptación, Escitalopram, sólo Amitriptilina mostró un beneficio significativo sobre el placebo.51 El retiro debido a eventos adversos fue más frecuente con los antidepresivos en los tres ensayos. Estos hallazgos sugieren que, si se utiliza un antidepresivo, un tricíclico es preferible.
Una revisión Cochrane sobre la eficacia de las intervenciones psicológicas en la dispepsia funcional identificó cuatro ensayos. 52 La realización de un metanálisis formal no fue posible debido a la presentación de datos incompletos. Los autores concluyeron que existía evidencia suficiente para cualquier beneficio. Poco se ha publicado desde esta revisión sistemática.
Un pequeño ensayo controlado aleatorio de pacientes en los que los tratamientos convencionales han fracasado en comparación con la terapia cognitivo-conductual (TCC) como un complemento al tratamiento médico intensivo.53
La respuesta favorable fue significativamente más probable con la terapia médica intensiva combinada con TCC en comparación con el tratamiento estándar (54% v 17%), pero las tasas de respuesta fueron similares con el tratamiento médico intensivo solo (46%), lo que sugiere que la TCC puede no tener ningún beneficio aditivo. A pesar de la falta de evidencia de ningún beneficio, parece razonable considerar tratamientos psicológicos en pacientes con síntomas molestos que tienen ansiedad o depresión coexistente.

Terapias alternativas
En un ensayo controlado aleatorizado que comparó la acupuntura con un procedimiento simulado en la
dispepsia funcional, las tasas de respuesta fueron significativamente mayores con la acupuntura real (71% v 35%). 54 Un estudio más pequeño de simulacro controlado, 55 que incluyó estudios de imágenes neurológicas, encontró que la acupuntura llevó a la desactivación de la corteza cingulada anterior, la ínsula, el tálamo y el hipotálamo, que están involucrados en el procesamiento de estímulos viscerales dolorosos, tal vez explique su mecanismo terapéutico.
El Iberogast preparación a base de hierbas, también conocido como STW5, que es una combinación de extractos de plantas, ha sido probado en varios ensayos de dispepsia funcional. Iberogast mejoró significativamente las puntuaciones de síntomas en comparación con el placebo en un ensayo, 56 y en otro 43% de los pacientes asignados al azar a Iberogast reportaron resolución de los síntomas a las ocho semanas en comparación con sólo el 3% con placebo.57
Un estudio controlado con placebo solo también encontró que el aceite de menta, combinado con aceite de alcaravea, fue beneficioso en la dispepsia funcional.58
Al el momento de escribir este artículo, no existen ensayos controlados aleatorios que hayan investigado a los probióticos en la dispepsia.
Consejos para no especialistas
  • Tratar la enfermedad ulcerosa péptica con terapia de erradicación si el Helicobacter Pylori está presente o con inhibidores de la bomba de protones, si están implicados los fármacos anti-inflamatorios no-esteroideos (AINE).
     
  • El tratamiento de erradicación puede ser beneficioso en pacientes con dispepsia funcional y Helicobacter Pylori positivo, aunque el efecto es modesto.
     
  • Los inhibidores de la bomba de protones, antihistamínicos H2, y los procinéticos pueden ser beneficiosos para los casos con Helicobacter Pylori negativo y  dispepsia funcional o en pacientes que no se benefician de la terapia de erradicación.
     
  • Los inhibidores de la bomba de protones son beneficiosos en pacientes con dispepsia funcional que tienen principalmente síntomas de reflujo o dolor epigástrico, pero no en aquellos con síntomas de tipo dismotilidad.
     
  • El aumento de la evidencia sugiere que los antidepresivos tricíclicos, pero no los inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina, son beneficiosos en la dispepsia funcional.
     
  • No hay evidencia de que los tratamientos psicológicos sean de beneficio en la dispepsia funcional.
     
  • Las terapias alternativas se deben reservar para los pacientes con dispepsia funcional cuyos síntomas no se alivian con los tratamientos convencionales.

Conductas en gastroenterologia

Presentación inusual de tuberculosis intestinal
La tuberculosis intestinal puede ser difícil de diagnosticar porque los síntomas son vagos y simulan otras condiciones abdominales
Autor: Rabkin DG, Caiati JM, Allendorf JA, Treat M. Fuente: Department of Surgery, Columbia University, College of Physicians and Surgeons, New York, NY Surgery 2003;133:592-3
Desarrollo
Dos años después de haber emigrado de Eritrea (país del este de África) un hombre de 25 años de edad, previamente sano, se presentó en el departamento de emergencia refiriendo diarrea sanguinolenta frecuente en las 12 horas previas, después de haber de haber estado bebiendo copiosamente la noche anterior. No aquejaba dolor abdominal o vómitos asociados. Se hallaba estable hemodinámicamente, sin ortostatismo ni taquicardia. Al examen el abdomen era blando, sin defensa y no se encontraron hallazgos significativos en la anoscopía más allá de sangre en el recto. Las radiografías de tórax y abdomen no revelaron nada significativo. Su hematocrito inicial fue de 38% pero disminuyó rápidamente en las siguientes 14 horas, con hematoquesia continua e hidratación, a 31%.
Al segundo día de internación se le realizó una colonoscopía que mostró una lesión polipoidea con una ulceración aftósica en el colon ascendente proximal que sangraba activamente, junto con nódulos mucosos y ulceración (Figura 1).

· FIGURA 1: lesión polipoide con ulceración en el colon ascendente proximal
Se tomaron múltiples biopsias. El resto del colon tenía un aspecto normal. Las biopsias mostraron inflamación crónica profunda en relación con la lámina propia y enfermedad granulomatosa que fue interpretada como un Crohn. Se le había dado una dosis de Solumedrol (60 mg) y comenzado con metronidazol (500 mg endovenosos cada 8 horas). El paciente continuó sangrando por el recto y el hematocrito cayó a 23.1% por lo que fue transfundido con 3 unidades de glóbulos rojos desplasmatizados.

Al 3º día de internación la información brindada por una hermana médica reveló que el paciente había estado expuesto a la tuberculosis en Eritrea en 1996 y aunque fue negativo para la reacción de tuberculina en ese momento, la misma se positivizó en 1999. La radiografía de tórax de ese entonces fue normal y no recibió tratamiento. Un estudio posterior de las biopsias colónicas con tintura de Kinyoun fue positivo para bacilos ácido-rápidos y se estableció el diagnóstico de tuberculosis colónica. El paciente fue negativo para el VIH.

Dado que continuó sangrando por el recto (sangre roja brillante) se le efectuó una resección ileo-colónica con anastomosis mecánica látero-lateral. La pieza mostró vasos sanguíneos marcadamente inyectados cursando sobre el ciego y ganglios linfáticos aumentados en el mesenterio cecal. Se comenzó con el tratamiento estándar para la tuberculosis en el 1º día postoperatorio.Discusión
A pesar de estar virtualmente erradicada en los Estados Unidos en los años '60 y '70, la pobreza, el hacinamiento, las personas sin hogar, el abuso de drogas, el inadecuado acceso a los cuidados de salud, la facilidad en aumento para los viajes internacionales y la epidemia de VIH, han contribuido al resurgimiento de esta enfermedad [1]. La tuberculosis intestinal puede ser difícil de diagnosticar porque los síntomas son vagos y simulan otras condiciones abdominales.

La tuberculosis intestinal puede involucrar cualquier región del intestino, pero en íleon y la región íleocecal con las más frecuentemente comprometidas. No es común que coexistan la tuberculosis intestinal y respiratoria. La hematoquesia es extremadamente infrecuente. En una revisión de más de 1000 casos de tuberculosis intestinal no se hallaron pacientes que desarrollaran hematoquesia [2]. Menos de 20 casos de hematoquesia masiva han sido reportados en la literatura internacional. Una explicación propuesta es que aunque la tuberculosis intestinal produce un aumento en la capilaridad vascular, las pequeñas arterias sufren una endarteritis obliterativa que hace que el sangrando no sea usual [3].

La colonoscopía es ampliamente considerada como la herramienta más útil para el diagnóstico. Bhargava y col. [4] han descrito hallazgos endoscópicos típicos que incluyen segmentos de nódulos mucosos y ulceraciones (como en este caso), áreas de estructuras y nódulos mucosos con o sin pliegues seudopolipoideos. El granuloma es más frecuentemente recuperado de las lesiones ulceradas que de las lesiones nodulares. La colonoscopía es también útil para excluir patología coexistente, particularmente en poblaciones en riesgo para enfermedad maligna. La distinción con la enfermedad intestinal inflamatoria es importante porque el tratamiento convencional con corticoides está claramente contraindicado en la tuberculosis.

La terapia antituberculosa requiere 10 semanas para que el paciente muestre respuesta y, consecuentemente, no es útil en el tratamiento de un sangrado gastrointestinal bajo con compromiso hemodinámico. Otras indicaciones para la cirugía incluyen obstrucción intestinal, perforación y fistulización tuberculosa refractaria al tratamiento médico óptimo.
Los cirujanos deberían tener un alto índice de sospecha de tuberculosis intestinal en inmigrantes provenientes de países en donde la tuberculosis es endémica y que se presentan con trastornos abdominales, particularmente cuando las explicaciones más habituales han sido excluidas.