domingo, 4 de noviembre de 2018

Estomatitis aftosa recurrente

Estomatitis aftosa recurrente
Se caracteriza por brotes recurrentes de variable duración según la forma clínica. Mientras dura el episodio el paciente se encuentra dificultado para hablar, comer e higienizar su boca
Autor: Dres Mariano Marcolongo, Josefina Etchevers, Juan Andrés De Paula, Emilio Varela: Servicio de Gastroenterología del Hospital Italiano 
TRASTORNOS QUE NOS TRASTORNAN EN GASTROENTEROLOGÍA
Elegimos este título para definir un conjunto particular de afecciones de difícil manejo. Según el Diccionario de la Real Academia, se define como trastorno a una “alteración leve de la salud” y el verbo trastornar significa “inquietar o quitar la tranquilidad o el sosiego”. A los médicos suelen perturbarnos estas afecciones que no siendo graves alteran de sobremanera al paciente y representan un motivo frecuente de consulta. En muchos casos carecemos de un tratamiento efectivo y la bibliografía resulta insuficiente para auxiliarnos. El propósito de esta guía es saber hasta dónde hemos llegado en el estudio y tratamiento de estos trastornos, qué es lo que lo que opinan los expertos y qué es lo que aporta la medicina basada en la evidencia.
Índice de la serie
  1. Aftas orales
  2. Boca quemante
  3. Dolor anorectal funcional.
  4. Eructos
  5. Globus
  6. Halitosis
  7. Hipo prolongado
  8. Prurito anal
En cada uno de los mismos haremos una introducción donde resumiremos lo básico de los conocimientos médicos actuales y los tratamientos habitualmente aconsejados. A continuación, nos referiremos más profundamente a la bibliografía recomendada y a lo que informa la medicina basada en la evidencia cuando la misma se encuentre disponible.

AFTAS orales: el problema clínico
Las aftas son úlceras que se localizan en la mucosa bucal. Pueden ser muy dolorosas y a veces impedir la ingesta de alimentos. Se debe tener en cuenta que existen enfermedades sistémicas que se manifiestan con aftas, tales como la enfermedad celíaca, la enfermedad de Crohn, la enfermedad de Beh?eth y las inmunodeficiencias, dentro de las cuales se incluye la provocada por HIV.
En este capítulo nos referiremos básicamente a la estomatitis aftosa recurrente (EAR) circunscripta a la mucosa oral y en ausencia de enfermedad sistémica, es decir idiopática.
Este trastorno es el más frecuentemente hallado dentro de las afecciones de la mucosa bucal y alcanza a afectar hasta un 25 por ciento de la población en algún momento de la existencia.
Se caracteriza por brotes recurrentes de variable duración según la forma clínica. Mientras dura el episodio el paciente se encuentra dificultado para hablar, comer e higienizar su boca.
Si bien ha sido ampliamente estudiado, el conocimiento sobre su etiología es limitado y el tratamiento es por ahora sintomático.
Formas clínicas: se describen tres formas clínicas fundamentales:
  • Tipo 1 o EAR menor:   es la más frecuente y los pacientes suelen tener una historia familiar con esta patología. Alcanza a un 80 por ciento de los afectados por EAR. Típicamente las úlceras aparecen por primera vez en la infancia y su observación se reduce a partir de la tercera década de la vida.

    Las úlceras son planas, presentan una forma redondeada con una base amarillenta o grisácea y están rodeadas por un halo inflamatorio. Tienen un diámetro de 2 a 8 mm y afectan prevalentemente a la mucosa labial, al piso de la boca y a la superficie ventral de la lengua. Raramente se las encuentra en el dorso de la lengua o el paladar duro.
    Luego de un par de semanas curan espontáneamente sin dejar cicatrices
     
  • Tipo 2 o EAR mayor: es mucho menos frecuente que la anterior, alcanzando a un 10% de los afectados por EAR.

    Es también denominada “periadenitis mucosa necrótica recurrente”. Las úlceras son de mayor tamaño: 1 cm o más, se acompañan de seudomembranas grises y tienen una más amplia distribución llegando a extenderse al paladar duro y al dorso de la lengua.
    El brote puede durar hasta 6 semanas o más y el riesgo de cicatrices también es mayor
     
  • Tipo 3 o EAR herpetiforme: es la menos frecuente de las tres. Si bien recibe esta denominación, no está provocada por el virus del herpes simple. Se caracteriza por gran número de úlceras profundas (hasta 100) que a menudo confluyen. Los brotes típicamente se resuelven en el término de un mes sin dejar cicatrices.

Tabla 1: hallazgos en las distintas formas clínicas *
                            EAR menor               EAR mayor                  EAR herpetiforme

Según sexo    igual                               igual                              predomina en mujeres

Morfología    
                          lesiones redondas         lesiones redondas        úlceras pequeñas
                           u ovales, seudo -           u ovales, seudo -          profundas que suelen
                          membranas blanco        membranas blanco       converger
                           grisáceas, halo              grisáceas, halo              contorno irregular
                           eritematoso                   eritematoso

Distribución 
                        labios, mejillas               labios                            labios, mejillas,
                        lengua, piso de              paladar blando            lengua piso de
                        la boca                            faringe                           la boca, encías

Número de
úlceras             
 1 - 5                           1 - 10                            10 a 100

Tamaño de
las úlceras  
    < 10mm                        > 10mm                      2 a 3 mm

Pronóstico  
                         las lesiones curan       las lesiones persisten      las lesiones curan en
                         en 4 -14 días               > 6 semanas                    < 30 días; no suelen
                         sin cicatrices                suelen quedar                 quedar cicatrices
                                                                cicatrices

* Tomado de Edgar NR, Saleh D, Miller, RA Recurrent Aphthous Stomatitis. A Review. J Clin Aesthet Dermatol 2017 Mar, 10 (3) 26-36

Tratamiento
Terapéutica tópica: va dirigida a la prevención de la superinfección de la úlceras existentes, a la analgesia y disminución de la inflamación. Para prevenir la infección de las lesiones se sugieren los buches con clorhexidina al 0,2% (Cyteal diluido al 10%) con enjuague posterior.
Los corticoides tópicos son útiles en el tratamiento. (Oralsone con hidrocortisona, Fluticasona spray). En el tratamiento prolongado son a veces administrados con antinfúngicos para reducir el riesgo de candidiasis secundaria.
Terapéutica sistémica: se recomienda prednisona en la dosis inicial de 20mg con descenso gradual. En aquellos casos en que se encuentren contraindicados puede usarse el antagonista de los leucotrienes Montelukast en la dosis de 10 mg diarios.
La talidomida en la dosis de 50 a 100 mg diarios es considerado el inmunomodulador más efectivo en la EAR. Obviamente no deben perderse de vista sus efectos teratogénicos por lo que en principio se desaconseja su uso en mujeres en edad fértil.
El ácido ascórbico en la dosis de 2.000 mg/m2/día se ha comunicado de valor en la EAR menor.
Láser terapia: la terapéutica con láser en bajos niveles, con longitudes de onda de 658 nm, puede ser beneficiosa como adyuvante y se han comunicado resultados iguales o superiores al tratamiento farmacológico.

Lecturas recomendadas
  1. Edgar NR, Saleh D, Miller, RA Recurrent Aphthous Stomatitis. A Review. J Clin Aesthet Dermatol 2017 Mar, 10 (3) 26-36
  2. Crispian Scully, Aphthous Ulceration, N Eng J Med 2006. 355 165-172

jueves, 20 de septiembre de 2018

Avances recientes en el tratamiento de la infección por Helicobacter pylori

Avances recientes en el tratamiento de la infección por Helicobacter pylori
El incremento de la resistencia a los antibióticos de Helicobacter pylori unido a la ausencia de una ATB alternativos, desafían nuestra capacidad para luchar de manera eficaz contra esta bacteria en el año 2017
Autor: Javier Molina-Infante,Rodolfo Corti, Judith Doweck y colaboradores Acta Gastroenterol Latinoam 2017;47: 75-85
Resumen
El incremento progresivo de la resistencia a los antibióticos de Helicobacter pylori (H. pylori), unido a la ausencia de una antibioticoterapia alternativa, desafían nuestra capacidad para luchar de manera eficaz contra esta bacteria en el año 2017.
Actualmente, la receta para mejorar nuestra eficacia debe combinar una supresión potente del ácido gástrico, tratamientos cuádruples y una extensión de la duración hasta los 14 días en todos los tratamientos empíricos de primera línea y rescate. Vonoprazán, un potente antisecretor que actúa inhibiendo la unión del potasio a la bomba de protones (H-K-ATPasa) en la célula parietal gástrica, ha demostrado recientemente ser significativamente superior a los inhibidores de la bomba de protones (IBP) en tratamientos triples de primera y segunda línea.
Estos hallazgos enfatizan la importancia de una supresión ácida potente para maximizar la eficacia de los antibióticos. El subcitrato de bismuto, que era uno de los componentes originales de los primeros tratamientos erradicadores antes de la era de la terapia triple, ha resurgido recientemente como un prometedor agente terapéutico. Su adición a regímenes triples (IBP, amoxicilina y bien claritromicina, metronidazol, levofloxacino o rifabutina) ha demostrado conseguir incrementar las tasas de curación por encima del 90%.
La combinación de IBP, bismuto y dos antibióticos (incluyendo amoxicilina, metronidazol, tetraciclina o furazolidona), así como Pylera® (la cápsula 3 en 1 que contiene subcitrato de bismuto, metronidazol y tetraciclina) aportan también un tratamiento altamente eficaz frente a cepas multiresistentes de H. pylori.
1. INTRODUCCIÓN
La infección por Helicobacter pylori (H. pylori) afecta a alrededor del 50% de la población mundial, con cifras de prevalencia cercanas al 80-90% en África y Latinoamérica, e inferiores en Europa y Estados Unidos (25-40%).1 Esta bacteria juega un papel clave en el desarrollo de diversas enfermedades digestivas como la gastritis crónica, la úlcera péptica, el cáncer gástrico y el linfoma MALT, por lo que un tratamiento eficaz es esencial.1
El incremento progresivo de la resistencia de la bacteria a claritromicina (CLA) ha resultado en una pérdida de eficacia manifiesta de la terapia estándar durante las dos últimas décadas, la terapia triple con un inhibidor de la bomba de protones (IBP), amoxicilina (AMO) y CLA.2 El incremento paralelo en todo el mundo de la resistencia a otros antibióticos clave en los tratamientos erradicadores [metronidazol (MTZ) y levofloxacino (LEV) principalmente],3 unido a la ausencia de antibióticos alternativos eficaces, han trazado un complejo escenario para la implementación de tratamientos erradicadores eficaces (al menos una eficacia cercana o superior al 90% en el análisis por intención de tratar) en el año 2017.4
Esta revisión trata de desglosar con una visión práctica los avances más recientes en el campo de los tratamientos erradicadores de la infección por H. pylori. Todas las recomendaciones terapéuticas realizadas en esta revisión han sido recientemente refrendadas en las conferencias de consenso para el tratamiento de H. pylori realizadas en Europa,4 España5 y Canadá.6
Pese a que en un ambiente de creciente resistencia a antibióticos se ha postulado la necesidad de guiar la terapia erradicadora mediante el estudio de la susceptibilidad antimicrobiana de H. pylori,7 la ventaja de esta estrategia frente a la administración empírica de nuevos tratamientos altamente eficaces no ha sido suficientemente confirmada, además de no estar disponible en la mayoría de los casos, requerir endoscopía, incrementar costes y tener una pobre correlación entre los datos in vitro e in vivo.8 Por tanto, todas las recomendaciones incluidas en esta revisión están realizadas para tratamientos empíricos, donde la susceptibilidad antimicrobiana de la bacteria es desconocida.

2. OPTIMIZACIÓN COMO RECETA DEL ÉXITO: SUPRESIÓN ÁCIDA POTENTE, TERAPIAS CUÁDRUPLES Y DURACIÓN PROLONGADA
2.1. Supresión ácida potente
El H. pylori reside habitualmente dentro del moco presente en la cámara gástrica, anclado a las células epiteliales superficiales. La gran mayoría de los microorganismos permanecen en un estado no replicativo (pero viable), que convierte a la bacteria en fenotípicamente resistente, dado que se reduce ostensiblemente la capacidad de los antibióticos, especialmente CLA y MTZ, para destruir la bacteria.2
Este estado fenotípicamente resistente es mucho más frecuente cuando el pH de la cámara gástrica oscila entre 3 y 6. Cuando el pH gástrico sube por encima de 6-7, la bacteria entra en un estado replicativo, donde se hace más susceptible a la AMO y a la CLA.2 Por lo tanto, cuanto más potente sea la supresión ácida, mayor será la capacidad de éxito de la antibioticoterapia frente al H. pylori.
Los IBP (omeprazol, lansoprazol, pantoprazol, rabeprazol y esomeprazol) son los fármacos supresores de ácido más frecuentemente usados en los tratamientos erradicadores para H. pylori. Es importante destacar que los IBP sufren un proceso de metabolización hepática mediante el citocromo CYP450 (principalmente por su isoforma CYP2C19) y que existen diferencias interindividuales en el genotipo CYP2C19, que pueden influir en la eficacia clínica del fármaco.
Existen actualmente 3 fenotipos derivados de los polimorfismos genotípicos: metabolizadores rápidos, intermedios y lentos. La tasa de metabolizadores rápidos es muy elevada en Europa y América (56-81%) y notablemente inferior en los países asiáticos (27-38%).9 A dosis equivalentes de IBP, las tasas de erradicación son inferiores en metabolizadores rápidos, probablemente debido a una degradación más rápida y menor vida media de los IBP.9 Por lo tanto, todos los pacientes en Europa y América, dada la elevada probabilidad de ser metabolizadores rápidos, deberían recibir dosis elevadas diarias de IBP.
Dos recientes metaanálisis han revelado que el esomeprazol y el rabeprazol son capaces de alcanzar tasas de curación de H. pylori más elevadas, especialmente en pacientes metabolizadores rápidos CYP2C19.10, 11 De hecho, las guías de consenso recientemente publicadas en Europa,4 España5 y Canadá6 recomiendan el uso de dosis altas de IBP en las terapias triples, dado que esta medida puede incrementar la eficacia terapéutica en un 6-12%. Si bien existe escasa evidencia a este respecto con las terapias cuádruples, parece lógico esperar que esta misma recomendación sea extensible al resto de esquemas de tratamiento erradicadores de primera, segunda y tercera línea.
La importancia de una supresión ácida eficaz en el tratamiento erradicador de H. pylori ha sido recientemente subrayado por la incorporación al arsenal terapéutico de vonoprazán (VON), un nuevo supresor de la secreción ácida que funciona mediante inhibición competitiva de los canales de potasio, mecanismo distinto de los IBP. En la actualidad este fármaco sólo se encuentra disponible en Japón y Corea, pero es esperable que esté disponible en breve en otros países.
Este nuevo fármaco ha demostrado recientemente conseguir una supresión ácida inmediata, potente y sostenida comparado con esomeprazol y rabeprazol.12 Dos recientes estudios han comparado la eficacia de una terapia triple estándar, utilizando bien IBP o VON como fármacos supresores del ácido.13, 14 Ambos estudios demostraron un incremento de al menos un 20% en las tasas de erradicación sólo cambiando el fármaco supresor del ácido, utilizando los mismos antibióticos a dosis similares. Llamativamente, la eficacia del tratamiento frente a cepas de H. pylori resistentes a CLA aumentó en un 30-40% con VON.13, 14
Estos hallazgos son altamente sugerentes de que una supresión ácida potente puede ayudar a vencer, aunque solo parcialmente, la resistencia antimicrobiana de la bacteria. Indudablemente, son necesarios más estudios con este prometedor agente farmacológico para dilucidar su lugar exacto en el algoritmo terapéutico.
2.2. Terapias cuádruples con tres antibióticos
Como se ha mencionado con anterioridad, la terapia triple con CLA alcanza globalmente cifras de curación menores del 80% en todo el mundo.2 De igual manera, las terapias triples con MTZ o LEV también quedan generalmente por debajo de este umbral de eficacia. Es importante destacar que existen aún contadas excepciones para esta regla, como determinados países del Norte de Europa (donde la resistencia a CLA es muy baja15) o Japón, que es probablemente el único lugar del mundo donde la resistencia a MTZ es muy baja.16
Ante la ausencia de antibióticos alternativos para el tratamiento del H. pylori, la adición a los tratamientos triples erradicadores de un cuarto fármaco [MTZ inicialmente y bismuto (BIS) en los últimos años] ha conseguido incrementar la eficacia de diversos tratamientos empíricos de primera y segunda línea por encima del 90%, pese a elevadas tasas de resistencia a los antibióticos utilizados. Esta tendencia queda claramente reflejada a lo largo de toda la revisión y se muestra en las Tablas 1, 2 y 3.
2.3. Duración prolongada
Si bien la duración de los tratamientos erradicadores ha sido históricamente de 7-10 días (en épocas con tasas de resistencia a antibióticos menores), el incremento de la resistencia antimicrobiana unido a la ausencia de alternativas terapéuticas hacen necesario aumentar la duración de todos los tratamientos a 14 días como una herramienta adicional para mantener la eficacia de los mismos.
Existe evidencia suficiente en la actualidad para esta recomendación respecto a la terapia triple estándar.17 En relación a las terapias cuádruples, múltiples terapias sin bismuto (concomitante, secuencial, hibrida) y con BIS (clásica, nuevas terapias cuádruples combinando IBP + BIS + 2 antibióticos) han demostrado, en general, mejores tasas de eficacia con duraciones de 2 semanas.18

3. ¿CÓMO SELECCIONAR ADECUADAMENTE LOS ANTIBIÓTICOS?
La creciente tasa de resistencia de H. pylori a antibióticos, especialmente CLA, MTZ y LEV, es la causa más frecuente de fallo del tratamiento erradicador
Cuando se prescribe un tratamiento erradicador para eliminar la infección por H. pylori, se deben tener en cuenta una serie de factores claves para adoptar la opción terapéutica con mayor probabilidad de ser eficaz en cada individuo.
El H. pylori es un agente infeccioso y el objetivo terapéutico debería ser siempre el 100%, habiéndose establecido un umbral teórico de eficacia (excelente > 95%, bueno 90-95%, regular 85-89%, malo 81-84% e inaceptable ≤ 80%).19 Con plena disponibilidad de determinados fármacos esenciales [BIS, tetraciclina (TET)], un objetivo más realista con los nuevos tratamientos cuádruples con y sin BIS para todas la líneas de tratamiento es acercarnos o superar el 90% de eficacia en el análisis por intención de tratar.5
La creciente tasa de resistencia de H. pylori a antibióticos, especialmente CLA, MTZ y LEV, es la causa más frecuente de fallo del tratamiento erradicador.19 El escenario ideal, por lo tanto, sería conocer de antemano la susceptibilidad a antibióticos del microorganismo mediante cultivo de la bacteria, para diseñar un tratamiento a medida para cada cepa de H. pylori. Tal y como se ha mencionado con anterioridad, la realidad es que la gran mayoría de los tratamientos erradicadores se prescriben de forma empírica.
Por lo tanto, esta elección se debe hacer teniendo en cuenta variables dependientes de la bacteria y del individuo. Se deberían conocer las tasas de resistencia a antibióticos locales, y en caso de desconocerlas, hacer una estimación de las mismas según la eficacia local de los tratamientos utilizados.20La historia previa de consumo de antibióticos del paciente es esencial para poder predecir el fallo de tratamientos de primera línea que contienen CLA o LEV.
Se debe interrogar al paciente acerca de tratamiento previos con macrólidos (faringoamigdalitis, infecciones vías respiratorias altas), nitroimidazoles (tricomonas, giardiasis, amebiasis) y quinolonas (especialmente infecciones tracto urinario y respiratorio). Si no es el primer tratamiento erradicador frente al H. pylori, una regla de oro es nunca repetir CLA y LEV si se utilizaron previamente, por generación frecuente de resistencias secundarias.20
El MTZ también genera resistencias secundarias, pero con la particularidad de que éstas pueden ser parcialmente superadas con el uso ulterior de dosis altas (al menos 500 mg/8 h) con duraciones prolongados, preferiblemente 14 días. Por el contrario, BIS, AMO y TET pueden volver a ser usados, ya que tras la exposición a dichos antibióticos, la bacteria desarrolla resistencia secundaria en menos del 5% de los casos.19, 20
El concepto aislado de resistencia a CLA mayor o menor de 15% para la adopción de decisiones terapéuticas ha quedado obsoleto, dado que la terapia triple ha sido desaconsejada ya en todas las recientes revisiones de consenso.4-6 Actualmente, se deben utilizar terapias cuádruples y se debe seleccionar bien una sin BIS (concomitante) o una con BIS (cuádruple clásica o Pylera®). Se ha estimado que la terapia concomitante alcanzará una eficacia superior al 90% siempre que la tasa de resistencia conjunta a CLA y MTZ sea < 15%. Si esta tasa de resistencia conjunta es > 15%, se debería optar por tratamientos cuádruples con BIS.6, 19, 20En la Tabla 1, se incluye un sencillo esquema para calcular la resistencia combinada a CLA y MTZ.

4. TRATAMIENTOS DE PRIMERA LÍNEA
La terapia triple es un tratamiento actualmente desaconsejado en todas las guías de práctica clínica recientes,4-6 y su uso debe quedar restringido a áreas geográficas donde se ha documentado una resistencia a CLA < 15%, o bien donde se haya documentado una eficacia superior al 90% en la práctica clínica. Es importante aquí enfatizar la variabilidad de la resistencia a antibióticos de la bacteria entre países del mismo continente e incluso entre provincias del mismo país.
En un reciente estudio multicéntrico español, dependiente del registro Europeo de H. pylori, se consiguió demostrar que la terapia cuádruple concomitante optimizada proporcionaba una ganancia terapéutica del 10% frente a la terapia triple optimizada.21 A diferencia del resto de los centros participantes, algunos centros participantes en Sevilla, Zaragoza y Barcelona alcanzaron tasas de curación superiores al 90% con la terapia triple optimizada. Los tratamientos actualmente aceptados de primera línea y aquellos con resultados actuales prometedores pendiente de validación han sido resumidos en la Tabla 2.
 4.1. Tratamiento secuencial
La terapia secuencial (IBP junto con AMO durante los primeros 5 días, seguido de IBP junto con CLA y MTZ durante los últimos 5 días) fue desarrollada en Italia en el año 2001 como alternativa a la terapia triple, cuya eficacia empezaba a declinar hace ya 16 años. Tras muchos estudios con resultados excelentes hasta el año 2008 (todos provenientes de Italia) y haber sido incluida en los algoritmos terapéuticos, su proceso de validación fuera de ese país mostró resultados notablemente inferiores y claramente insuficientes en estudios realizados en el resto de Europa, América y Asia. Cuando se evaluó la eficacia conjuntamente con datos de susceptibilidad antimicrobiana, se pudo observar que este tratamiento pierde eficacia en regiones donde la resistencia aislada a MTZ es alta y la tasa combinada de resistencia a CLA y MTZ es > 5%.19
Una reciente revisión sistemática de la Cochrane ha puesto de manifiesto esta "paradójica" pérdida de eficacia con el tiempo, demostrando que ofrece mejores resultados que la terapia triple prescrita durante 10 o menos días, pero no es superior a la terapia triple de 14 días.22 Por otra parte, el tratamiento concomitante (ver sección 4.2), que utiliza los mismos antibióticos sin interrumpirlos, ha demostrado ser significativamente superior al tratamiento secuencial cuando ambos son pautados con una duración similar.23 Por lo tanto, actualmente se desaconseja el empleo de la terapia secuencial.
4.2. Tratamiento cuádruple concomitante (sin BIS)
 El tratamiento concomitante consiste en la administración conjunta de IBP, AMO, CLA y MTZ (realmente es la adición de MTZ a una terapia triple) durante 14 días. Este tratamiento ha sido recomendado en todas las guías de práctica clínica recientes4-6 como la mejor alternativa actual a la terapia triple en regiones con tasas de resistencia a CLA crecientes (15-40%), pero con cifras intermedias estables (< 40-50%) de resistencia a MTZ (por ej., España, Grecia, Estados Unidos, Australia, Tailandia). En estas áreas geográficas, la resistencia doble (a CLA y MTZ) se encontrará, presumiblemente, por debajo del 15%.
Como se puede colegir de la Tabla 2, este tratamiento no es infalible y puede tener una eficacia subóptima en regiones donde la resistencia a MTZ es superior al 60% (por ej., Asia, Sudamérica y América Central), ya que con una resistencia a CLA generalizada > 15%, la tasa de resistencia combinada a CLA y MTZ será superior al 15%. Respecto a esta terapia, cabe destacar que debe ser optimizada para su máxima eficacia, con dosis altas de IBP y una duración preferible de 14 días.4-6, 18
Diversos estudios realizados en América, Corea o Italia con eficacia < 85% han utilizado esta terapia únicamente durante 5 días y claramente han subestimado la eficacia del tratamiento.18 Un reciente estudio realizado en España ha demostrado que una duración de 14 días con dosis altas de IBP puede aumentar hasta en un 5% la eficacia del tratamiento concomitante, comparado con una duración de 10 días y dosis estándar de IBP.24
4.3. Tratamiento cuádruple clásico con BIS (IBP, BIS, TET, MTZ)
La verdadera primera terapia triple que fue utilizada frente a la infección por H. pylori, antes de la terapia triple estándar (IBP, AMO y CLA), consistía en BIS, MTZ y TET,25 optimizada en 1995 mediante la adición de IBP.26 Sin embargo, el descubrimiento de la terapia triple estándar, mucho más sencilla, mejor tolerada e igualmente eficaz a principios de los años 90, hizo que la combinación cuádruple clásica con BIS fuera relegada a tratamiento de rescate de última línea. La evidente pérdida de eficacia de la terapia triple estándar unida a la creciente resistencia a antibióticos ha hecho que esta combinación farmacológica cuádruple con BIS vuelva veinte años después a la primera línea del arsenal terapéutico.
Teóricamente, la terapia cuádruple con BIS es un régimen ideal de primera línea, ya que usa BIS y TET, contra los que apenas hay resistencias descritas. De igual manera, esta combinación farmacológica parece también tener una elevada eficacia frente a cepas resistentes a MTZ. Existen datos provenientes de tres metaanálisis donde no se ha podido demostrar una ventaja significativa de esta terapia frente a la terapia triple.27-29
Sin embargo, estos datos deben ser interpretados con cautela, dado que provienen de estudios anteriores al 2004, donde la resistencia a CLA era inferior a la actual. Además de los efectos adversos, el principal inconveniente es el elevado número de comprimidos a tomar en intervalos de tiempo, que dificulta el adecuado cumplimiento terapéutico.
Para tratar de salvar esta desventaja y reducir el volumen de fármacos y unificar la hora de toma de los mismos, se creó una cápsula que contenía BIS, TET y MTZ, recientemente comercializada en algunos países europeos como Pylera®. Los resultados iniciales con esta formulación galénica en el año 2003 fueron buenos (87-94%), con una eficacia frente a cepas resistentes a MTZ del 80-90%.30, 31 Al igual que aconteció con la terapia clásica cuádruple con BIS, no se consiguió demostrar en aquella época una diferencia significativa frente a la terapia triple estándar.
Un ensayo clínico multicéntrico europeo publicado en 2011 confirmó una ventaja estadísticamente significativa frente a la terapia triple y una elevada eficacia frente a cepas resistentes a MTZ.32 Recientemente se han presentado los datos preliminares del uso de IBP + Pylera® durante 10 días como terapia de primera línea, provenientes en el Registro Europeo de Helicobacter Pylori.33 La eficacia por intención de tratar fue del 93%, por lo que está claro que parece una herramienta terapéutica muy prometedora tanto en primera línea como en rescate para el presente inmediato.
Aparte de su elevado coste, existen algunas incógnitas sobre esta nueva formulación galénica, como el uso de dosis relativamente bajas de TET (2 g/día en el esquema clásico frente a 1,5 g/día con Pylera®), así como una presentación única para 10 días, cuando podría ser que la duración de 14 días incrementara su eficacia frente a cepas de H. pylori resistentes a MTZ, como en otras líneas de tratamiento.
Acaba de ser publicado recientemente el primer estudio que ha comparado terapia triple durante 14 días frente a la cuádruple con BIS y concomitante durante 10 días en Taiwán.34 No se encontraron diferencias significativas en eficacia de la terapia cuádruple con bismuto (90%) y concomitante (86%), con una eficacia inferior de la terapia triple (83%). Este interesante estudio refuerza la necesidad de cambiar a terapias cuádruples y probablemente, como se ha descrito previamente, la necesidad de incrementar la duración de la terapia concomitante para mejorar su eficacia.
4.4. Nuevos tratamientos cuádruples con BIS
En áreas geográficas con elevada resistencia a múltiples antibióticos (por ej., China) donde la terapia triple y cuádruple sin bismuto no son eficaces, la ausencia de disponibilidad de tetraciclina o de Pylera® ha llevado al desarrollo de nuevos tratamientos cuádruples con bismuto de primera línea, combinando IBP y BIS con dos antibióticos disponibles localmente. La combinación de BIS con otros antibióticos parece tener un efecto sinérgico que logra incrementar la eficacia de antibióticos, como CLA y MTZ, en presencia de cepas resistentes a los mismos.35
En el año 2015 se publicó un interesante estudio chino, en una población con una elevada tasa de resistencia documentada a CLA (26%) y MTZ (44%).36 Los autores consiguieron demostrar una eficacia igual o superior al 90% añadiendo BIS a una terapia triple (IBP y AMO + CLA o MTZ) durante 14 días. Los resultados con MTZ fueron significativamente mejores, lo que apuntaba a un menor efecto sinérgico con la CLA para vencer la resistencia.
Sin embargo, dos estudios recientes llevados a cabo en Turquía37 y España38(donde la eficacia de la terapia triple está alrededor del 70%36, 39) han descrito una eficacia superior al 90% añadiendo bismuto a la terapia triple estándar (IBP, AMO y CLA) durante 14 días. Este esquema de tratamiento, por su sencillez y precio asequible, merece ser validado en otras regiones geográficas con diferentes patrones de resistencia a antibióticos.

5. TRATAMIENTOS DE RESCATE
5.1. Tratamiento con LEV (triple y cuádruple con BIS)
Cuando ha fracasado una primera línea de tratamiento con CLA, se ha recomendado históricamente como rescate la terapia cuádruple clásica (IBP, BIS, TET y MTZ). Debido a la complejidad de la terapia cuádruple con bismuto, así como a la ausencia de disponibilidad de TET y sales de BIS en muchos países, durante la última década se ha cambiado esta estrategia por una terapia triple de segunda línea con IBP, AMO y LEV. Los datos de eficacia comparativos de ambas terapias han sido recientemente actualizados en un metaanálisis, incluyéndose 13 estudios con un total de 1.709 pacientes (1.011 con tratamiento triple con LEV y 698 con terapia cuádruple de BIS).40
Éste metaanálisis demostró una tendencia hacia una mayor eficacia erradicadora del tratamiento triple con LEV frente al cuádruple con BIS (79% vs. 70%; odds ratio [OR] = 1,43; intervalo de confianza del 95% [IC 95%] = 0,88-2,31), con una tasa significativamente menor de efectos adversos (14% vs. 32%; OR = 0,30; IC 95% = 0,19-0,50) y de efectos adversos graves (0,7% vs. 7,8%; OR = 0,15; IC 95% = 0,04-0,59)] para el tratamiento triple con LEV.40
Sin embargo, la eficacia media de ambos tratamientos queda por debajo del 80% y es por tanto claramente mejorable. En España, recientemente se ha publicado un estudio que evalúa la eficacia del tratamiento triple con LEV durante 10 días en una serie de 1000 pacientes.41 La eficacia media del tratamiento fue del 73%, habiéndose estimado recientemente la resistencia a LEV en España en 15% en tres estudios de grupos distintos.15, 42, 43
En este sentido, se han realizado cálculos matemáticos para predecir el umbral de resistencia que reduce la eficacia del tratamiento triple con LEV por debajo de un umbral aceptable del 90%. Un estudio reciente demostró que la terapia triple con una duración de 14 días alcanza buenas de cifras de curación (≥ 90%) si la resistencia a LEV es < 12% y la adición de bismuto permite mantener la eficacia hasta una tasa de resistencia del 25%44.
En un estudio multicéntrico español e italiano, la sustitución de LEV por moxifloxacino durante 14 días consiguió incrementar discretamente la eficacia hasta el 82%.45 Más recientemente, la conversión de la terapia triple de 14 días con LEV a una terapia cuádruple mediante la adición de BIS ha llevado a una eficacia del 90% tras fallo de diversos tratamientos de primera línea con CLA.46Estos prometedores resultados deben ser monitorizados estrechamente, dado el elevado uso del fluoroquinolonas y el esperable incremento la resistencia de H. pylori a este antibiótico a corto plazo.
5.2. Tratamiento cuádruple clásico con BIS (IBP, BIS, TET, MTZ)
Ya se han comentado previamente los resultados subóptimos (70%) de la terapia cuádruple clásica con BIS como tratamiento de segunda línea.40 Sin embargo, se debe ser cauto a la hora de interpretar estos datos, ya antiguos, dado que la duración fue corta en muchos estudios (7 días) y las dosis e intervalos de dosificación de los fármacos altamente variables, utilizándose en algunos estudios doxiciclina en vez de TET.
Más recientemente, un estudio realizado en pacientes en su gran mayoría con fallo de primera línea de tratamiento triple y con elevada resistencia a CLA y MTZ, el tratamiento con Pylera® durante 10 días consiguió curar la infección en el 93% de los casos en el análisis por intención de tratar.47 De igual manera, se han publicado recientemente resultados prometedores con una eficacia del 83% de Pylera® en pacientes portadores de cepas de H. pylori multiresistentes a CLA, LEV y MTZ.48
5.3. Nuevos tratamientos cuádruples con BIS  
El tratamiento de bacterias multiresistentes a CLA, LEV y MTZ supone un desafío ante la falta de disponibilidad de Pylera®. Para solventar esta problemática, se han diseñado en China nuevas estrategias terapéuticas cuádruples frente a cepas multiresistentes (IBP, BIS más dos antibióticos a elegir entre AMO, MTZ, TET y furazolidona), todos ellos administrados a dosis plenas e intervalos de dosificación adecuados.
El primer ensayo clínico demostró tasas de curación cercanas o superiores al 90% frente a cepas resistentes a CLA, LEV y MTZ,49 siendo los esquemas más eficaces aquellos que obviaban el MTZ. Un segundo estudio chino ha confirmado estos prometedores resultados en pacientes con al menos dos fallos previos de tratamiento erradicador.50 Los pacientes fueron tratados con IBP, BIS y MTZ a dosis altas durante 14 días y fueron aleatorizados a recibir adicionalmente AMO 1 g/8h o TET 500 mg/6 h durante el tratamiento.
Ambos esquemas alcanzaron una eficacia superior al 90% en el análisis por intención de tratar, no influenciada por la resistencia a MTZ, y el tratamiento con AMO fue mejor tolerado y con un cumplimiento terapéutico superior.50 Dada la creciente resistencia a quinolonas y estos buenos resultados preliminares con tratamientos con BIS, es concebible pensar que estas nuevas formulaciones cuádruples con BIS y Pylera® pueden ser a corto plazo el tratamiento de elección de segunda línea.
5.4. Tratamiento con rifabutina
Una revisión de la literatura ha evaluado el papel de la rifabutina (RIF), un antibiótico que posee una elevada actividad in vitro frente a H. pylori, en el tratamiento de esta infección.51 La tasa media de resistencia de H. pylori a la RIF es del 0,6% sin tratamiento erradicador previo y del 1,3% en pacientes no naive(calculada a partir de 11 estudios, incluyendo 2.982 pacientes).
Las tasas de curación para cuarta y quinta línea (95 pacientes) con el tratamiento con RIF fueron del 79%. La incidencia media de efectos adversos fue del 22%, siendo la mielotoxicidad el más relevante. La mielotoxicidad incluyó en todos los casos leucopenia leve y transitoria, no asociada a infecciones u otras complicaciones secundarias. Estos resultados han sido confirmados recientemente en un estudio multicéntrico español, en el que se evaluó la eficacia de un cuarto tratamiento de rescate empírico con IBP, AMO y RIF durante 10 días en 100 pacientes en los que habían fracasado previamente 3 intentos erradicadores (triple con CLA, cuádruple clásica con BIS y triple con LEV).52
La tasa de erradicación fue del 50% en el análisis por intención de tratar, efectos adversos en el 30% y mielotoxicidad en el 4%, siempre leucopenia leve reversible. Esta baja eficacia podría estar justificada por la falta de optimización de esta terapia. Los mejores resultados (eficacia 90%) descritos en la revisión previamente mencionada51 fueron obtenidas por un grupo australiano que utilizó dosis altas de IBP (pantoprazol 80 mg/8 h) y de AMO (1-1,5 g/8h) con una duración superior, de 12 días, con resultados no significativamente superiores (96% vs. 90%) para las dosis más altas de AMO.53
En este sentido, un ensayo clínico reciente ha demostrado una ganancia terapéutica del 10% (81% vs. 91%) comparando 10 frente a 14 días.54 Esta diferencia no fue significativa probablemente por el pequeño tamaño muestral, y cabe destacar que el tratamiento durante 14 días fue significativamente peor tolerado. Otro reciente estudio ha demostrado una llamativa ganancia terapéutica del 30% (66% vs. 96%), mediante la adición de bismuto a una terapia triple con omeprazol, AMO y RIF a dosis estándar durante 10 días.55 Sin duda, estas medidas de optimización merecen ser validadas en futuros estudios para confirmar su posterior implementación.
5.5 Situación en la Argentina en el año 2017
La alta resistencia del H pylori a la CLA en la Argentina y en gran parte del mundo en la última década es el factor de riesgo más importante para el éxito de los esquemas de erradicación con la triple terapia clásica, lo que lleva a las tasas de erradicación a cifras inferiores al 75% y por lo tanto no permite que sea considerada como de primera línea de tratamiento en nuestro país.56 El otro factor fundamental en el éxito de los esquemas de erradicación incluye el cumplimiento del paciente y las anormalidades genómicas del citocromo P450 en cuanto al metabolismo de los IBPs. Esto determina que en el mundo existan metabolizadores rápidos (en especial en el mundo occidental), intermedios y lentos (en especial en el mundo oriental).
En nuestro país en los últimos quince años la resistencia primaria a CLA aumentó del 6% en el año 2002 al 17% en el año 2010, alcanzando el 37% en el año 2016. La resistencia a la AMO alcanzó el 11%, las quinolonas, en especial LEV el 17% y el MTZ se mantiene estable en la última década en el 50%.57
En un reciente trabajo se ha constatado que aproximadamente el 70% de nuestra población son metabolizadores rápidos e intermedios de los IBPs, al igual que ocurre en gran parte del mundo occidental, mientras solo algunos países asiáticos son metabolizadores lentos de IBPs.58
Tal cual se publicó recientemente en  el consenso de Maastricht/Florence V, en nuestro país de acuerdo a los datos expuestos la primera línea de tratamiento sería la terapia cuádruple sin bismuto durante 14 días (terapia concomitante) que incluye un IBPs en dos tomas diarias, AMO 1 gr x 2, CLA 500 mg x 2 y nitroimidazol 500 mg x 2. Con este esquema logramos tasas de erradicación que superan el 90% por intención de tratamiento.59 La segunda línea de tratamiento sería la terapia triple a 14 días reemplazando la CLA por LEV 500 mg/día.59 Sin lugar a dudas las terapias cuádruples con BIS serían de gran utilidad en nuestro país, en cualquier línea de tratamiento, si se comercializara alguna sal de BIS (Tabla 2).
Finalmente en nuestro país con altas tasas de resistencia bacteriana primaria del H pylori y esquemas de erradicación complejos para lograr la compliance del paciente es necesario optimizar las indicaciones absolutas de erradicación.56, 60, 61

Tabla 1. Cálculo de la resistencia combinada a claritromicina y metronidazol, teniendo en cuenta los valores aislados de resistencia a cada antibiótico.
Resistencia a claritromicina  Resistencia a metronidazol
 30%40%50%60%
15%567,59
20%6.681012
25%8,31012,515
30%10121518
35%11,61417,521
40%13,3162024

Tabla 2. Tratamientos erradicadores empíricos de primera línea actualmente recomendados y aquellos en investigación con resultados prometedores
TRATAMIENTOS RECOMENDADOSDosis e intervalos de administración recomendadosProblemática a tener en cuenta
Cuádruple concomitante sin bismuto durante 14 díasIBP (dosis dobles*)/12 h
Amoxicilina 1 g/12 h
Claritromicina 500 mg/12 h
​Nitroimidazol 500 mg/12 h
Tasas de curación < 90% si la
resistencia dual a claritromicina y metronidazol es ≥ 15%
​Efectos adversos
Cuádruple concomitante sin bismuto durante 14 díasBismuto subcitrato 120 mg/6 h o
Bismuto subcitrato 240 mg/12 h
IBP (dosis dobles*)/12 h
Tetraciclina 500 mg/6 h
​Nitroimidazol 500 mg/8 h
Disponibilidad bismuto y tetraciclina
Complejidad y mal cumplimiento terapéutico
​Efectos adversos
Cuádruple con Pylera® durante 10 díasIBP (dosis estándar**)/12 h
​Pylera® 3 cápsulas cada 6 h
Disponibilidad y coste Pylera®
Dosis relativamente bajas de tetraciclina
​Efectos adverso
TRATAMIENTOS PROMETEDORES EN INVESTIGACIÓN  
Triple más bismuto durante 14 díaBismuto subcitrato 240 mg/12 h
IBP (dosis dobles*)/12 h
Amoxicilina 1 g/12 h + Claritromicina 500 mg/12 h ó
Nitroimidazol 500 mg/8-12 h
Disponibilidad bismuto
Efectos adversos
​Umbral de ineficacia dependiente de resistencia antibiótica aún desconocido
Triple con vonoprazán durante 10-14 díasVonoprazán 20 mg/12h
Amoxicilina 1 g/12 h
Claritromicina 500 mg/12 h
Disponibilidad y precio de vonoprazán

* Si bien no existe evidencia suficiente, parece lógico recomendar dosis dobles de IBP para todas las líneas de tratamiento.
** La ficha técnica de Pylera® recomienda dosis simple cada 12 h. Igualmente, parece lógico recomendar dosis dobles de IBP para todas las líneas de tratamiento.

Tabla 3. Tratamientos erradicadores empíricos de rescate actualmente recomendados.
 Dosis e intervalos de administración recomendadosProblemática a tener en cuenta
Terapia triple con levofloxacino durante 14 díasIBP (dosis dobles*)/12 h
​Amoxicilina 1 g/12 h
Levofloxacino 500 mg/24 h
Tasas de curación < 90% si la resistencia a levofloxacino es > 12%
Tratamiento cuádruple con Pylera® durante 10 díasIBP (dosis estándar**)/12 h
Pylera 3 cápsulas cada 6 h
Disponibilidad y coste Pylera®
Dosis relativamente bajas
de tetraciclina
​Efectos adversos
Terapia cuádruple con IBP, bismuto y combinación de 2 antibióticos    durante 14 díasIBP (dosis dobles)/12 h
Bismuto 240 mg/12 h más la combinación de 2 antibióticos a escoger entreAmoxicilina 1-1,5 g/8-12 h Nitroimidazol 500 mg/8h
Tetraciclina 500 mg/6h
Furazolidona 100 mg/6h
Disponibilidad de bismuto,
tetraciclina y furazolidona
Complejidad y mal
cumplimiento terapéutico
​Efectos adversos
Terapia triple con rifabutina durante 10-12 díasIBP (dosis dobles*)/8-12 h
Amoxicilina 1-1,5 g/8-12 h
​Rifabutina 150 mg/12 h
Precio
Potenciales efectos adversos graves (hepatotoxicidad y mielotoxicidad), aunque excepcionales (<4%)
Riesgo de desarrollo de resistencia
M. Tuberculosis
TRATAMIENTOS PROMETEDORES EN INVESTIGACIÓN  
Terapia triple con levofloxacino más bismuto durante 14 díasBismuto 240 mg/12 h
IBP (dosis dobles*)/12 h
Amoxicilina 1 g/12 h Levofloxacino 500 mg/24 h
Disponibilidad de bismuto
Tasas de curación <90% si la resistencia a levofloxacino es > 25%
Efectos adversos
Terapia triple con rifabutina más bismuto durante 14 díasBismuto 240 mg/12 h
IBP (dosis dobles*)/12 h
Amoxicilina 1 g/2 h
Rifabutina 150 mg/12 h
Precio
Tolerancia
Potenciales efectos adversos graves (hepatotoxicidad y mielotoxicidad), aunque excepcionales (<4%)
Riesgo de desarrollo de resistencia M. Tuberculosis
* Si bien no existe evidencia suficiente, parece lógico recomendar dosis dobles de IBP para todas las líneas de tratamiento.
** La ficha técnica de Pylera® recomienda dosis simple cada 12 h. Igualmente, parece lógico recomendar dosis dobles de IBP para todas las líneas de tratamiento.

Autores
Javier Molina-Infante Servicio de Aparato Digestivo, Hospital San Pedro de Alcántara, Cáceres, España
Rodolfo Corti Centro de Investigación Biomédica en Red de Enfermedades Hepáticas y Digestivas (CIBEREHD), Madrid, España.
Judith Doweck 
Sección Esófago y Estómago, Hospital de Gastroenterología Dr. Carlos Bonorino Udaondo, Ciudad Autónoma de Buenos Aires, Argentina.
Adrián G. McNicholl Centro de Investigación Biomédica en Red de Enfermedades Hepáticas y Digestivas (CIBEREHD), Madrid, España.

Servicio de Aparato Digestivo, Hospital Universitario de La Princesa, Instituto de Investigación Sanitaria Princesa (IIS-IP), Madrid, España.
Javier P. Gisbert. Centro de Investigación Biomédica en Red de Enfermedades Hepáticas y Digestivas (CIBEREHD), Madrid, España.
Servicio de Aparato Digestivo, Hospital Universitario de La Princesa, Instituto de Investigación Sanitaria Princesa (IIS-IP), Madrid, España.

domingo, 16 de septiembre de 2018

Enzimas hepaticas

Enzimas hepáticas
En este artículo se brinda un marco conceptual para el estudio y el tratamiento de las causas frecuentes del aumento de las enzimas hepáticas.Autor: Agganis B, Lee D, Sepe T Cleveland Clinic Journal of Medicine Volume 85 • Number 8 august 2018
Resumen
  • Los médicos de atención primaria están en la vanguardia para pesquisar los aumentos de las enzimas hepáticas e investigar las posibles causas mediante la anamnesis y el examen físico detallados, seguidos por una investigación diagnóstica apropiada.
     
  • En esta revisión se resumen las causas más frecuentes de los dos mecanismos principales de lesión hepática: la colestasis y la lesión hepatocelular.
     
  • Se exploran asimismo los factores de riesgo asociados, los métodos diagnósticos y el tratamiento, en especial del hígado graso no alcohólico, una de las causas más frecuentes de aumento de las enzimas hepáticas.
Ningún aumento de las enzimas hepáticas es trivial
El aumento de las enzimas hepáticas (transaminasas y fosfatasa alcalina) y la bilirrubina en ausencia de síntomas es frecuente. Ningún aumento de estas sustancias es trivial.
Todos los aumentos persistentes de las enzimas hepáticas necesitan una evaluación metódica y una hipótesis diagnóstica apropiada.
Características del aumento: colestático o hepatocelular
Según sus características, las causas del aumento de las enzimas hepáticas se pueden clasificar en problemas de colestasis y problemas de lesión hepatocelular.
CUADRO 1
Enfermedad hepática y aumento asociado de las enzimas hepáticas
> Enfermedad hepatocelular (predominan los aumentos de las transaminasas)
Frecuentes
• Hepatopatía alcohólica
• Hepatitis autoinmune
• Hepatitis viral crónica
• Hemocromatosis genética
(pacientes de Europa del norte)
• Efectos tóxicos de medicamentos
• Hígado graso no alcohólico
Menos frecuentes
• 
Deficiencia de alfa-1 antitripsina
• Enfermedad de Wilson
Enfermedades colestáticas (predominan los aumentos de fosfatasa alcalina, bilirrubina, gamaglutamil transferasa)
Frecuentes
• 
Obstrucción (por ej cálculos)
• 
Efectos tóxicos de fármacos
• 
Neoplasia
• 
Cirrosis biliar primaria
• 
Colangitis esclerosante primaria
Menos frecuentes
• 
Colangiopatía autoinmune
• Sarcoidosis
Los problemas colestáticos tienden a causar aumentos de la fosfatasa alcalina, la bilirrubina y la gama-glutamil transferasa (GGT).
La lesion hepatocelular aumenta la GPT (glutamato-piruvato transaminasa) y la GOT.(glutámico oxalacética transaminasa)

¿Cómo se deben evaluar los resultados patológicos?
Al abordar los aumentos de las enzimas hepáticas, el médico debe elaborar un diagnóstico diferencial basado sobre la anamnesis médica y social y el examen físico.
> Piense en el alcohol, los medicamentos y las grasas
Las causas más frecuentes de aumento de las enzimas hepáticas son los efectos tóxicos del alcohol, la sobredosis de medicamentos y el hígado graso.
Se debe verificar el consumo de alcohol. Se define el consumo “significativo” como más de 21 vasos por semana para los hombres o más de 14 vasos por semana para las mujeres durante un período de por lo menos 2 años.
La patogenia exacta de la hepatitis alcohólica no se conoce totalmente, pero el alcohol se metaboliza principalmente en el hígado y es probable que el daño se produzca durante el metabolismo del alcohol consumido.
La hepatopatía alcohólica puede ser de difícil diagnóstico, ya que muchas personas se resisten a revelar cuánto beben, pero se la debe sospechar cuando el índice GOT: GPT es 2 o mayor.
En un estudio clásico, se halló un índice mayor de 2 en el 70% de los pacientes con hepatitis alcohólica y cirrosis, en el 26% de los pacientes con cirrosis posnecrótica, en el 8% de los que sufrían hepatitis crónica, el 4% de los que sufrían hepatitis viral y en ninguno de los que tenían ictericia obstructiva. La enfermedad con frecuencia se puede corregir si el paciente logra permanecer en abstinencia de alcohol conforme pasa el tiempo.
La anamnesis detallada sobre la medicación es importante y se debe centrar sobre todo en los medicamentos añadidos recientemente, los cambios de dosis, el sobreempleo de medicamentos y el empleo de fármacos de venta libre y de hierbas medicinales.
Entre los medicamentos que afectan las enzimas hepáticas están las estatinas, que causan disfunción hepática sobre todo durante los primeros tres meses de tratamiento, los antiinflamatorios no esteroides (AINE), los antiepilépticos, los antibióticos, los esteroides anabólicos y el paracetamol. Las drogas ilegales y las hierbas medicinales pueden causar hepatitis tóxica.
Si bien en esos casos la inflamación se resuelve si el agente causal se suspende, la recuperación total puede llevar de semanas a meses.
Los antecedentes sociales pertinentes incluyen la exposición a hepatotoxinas ambientales como la amatoxina (presente en algunos hongos) y a riesgos laborales (ej, cloruro de vinilo).
Se deben evaluar los factores de riesgo para hepatitis viral, entre ellos el empleo de fármacos intravenosos, las transfusiones de sangre, el contacto sexual sin protección, el trasplante de órganos, la transmisión perinatal y los antecedentes de trabajo en servicios sanitarios o de viaje a zonas donde la hepatitis A o E es endémica.
Los antecedentes médicos y familiares deben incluir detalles de enfermedades asociadas, como:
 Insuficiencia cardíaca derecha (causa de hepatopatía congestiva)
 Síndrome metabólico (asociado con hígado graso)
 Enfermedad intestinal inflamatoria y colangitis esclerosante primaria
 Enfisema de comienzo temprano y deficiencia de alfa-1 antitripsina
El examen físico debe ser exhaustivo, con hincapié en el abdomen y búsqueda de estigmas de hepatopatía avanzada, como hepatomegalia, esplenomegalia, ascitis, edema, hemangiomas aracniformes, ictericia y asterixis.
Todo paciente con evidencia de hepatopatía crónica debe ser derivado a un subespecialista para más evaluación.
> Otros estudios diagnósticos
Ante el aumento de las enzimas hepáticas o el examen físico patológico se deben pedir nuevos estudios.
Para la colestasis. Se la debe caracterizar como extrahepática ointrahepática.
  • Las causas frecuentes de colestasis extrahepática son la obstrucción del árbol biliar debida a cálculos o tumor maligno. A menudo se la ve como dilatación del conducto biliar en la ecografía del hipocondrio derecho.
     
  • Las causas más comunes de colestasis intrahepática son la hepatitis viral o alcohólica, la esteatohepatitis no alcohólica, ciertos fármacos y toxinas, como los esteroides alkilados y algunas hierbas medicinales, enfermedades infiltrativas como la amiloidosis, la sarcoidosis, el linfoma y la tuberculosis, y la colangitis biliar primaria.
Ante resultados patológicos en la ecografía se deben pedir otros estudios por imágenes, por ejemplo colangiopancreatografía por tomografía computarizada o resonancia magnética.
Ante la confirmación de una lesión con frecuencia se pide una colangiopancreatografía retrógrada endoscópica para obtener muestras para biopsia, eliminar las obstrucciones y colocar los stents terapéuticos. Cuando los intentos endoscópicos no logran aliviar la obstrucción, la derivación quirúrgica puede ser apropiada.
Para problemas no hepatobiliares. Según las manifestaciones clínicas, también puede ser importante considerar las causas no hepatobiliares del aumento de las enzimas hepáticas.
La fosfatasa alcalina se encuentra en muchos otros tipos de tejidos, entre ellos el tejido óseo, renal y placentario y puede estar aumentada durante el embarazo, la adolescencia e incluso tras comidas grasas. Tras investigar estas causas, el aumento aislado de la fosfatasa alcalina se debe evaluar mediante los valores de GGT o 5-nucleotidasa, que son más específicamente de origen hepático.
Si estos están dentro de los límites normales, se debe evaluar para trastornos del crecimiento óseo y el recambio celular como la enfermedad de Paget, el hiperparatiroidismo y tumores malignos. Se debe considerar el síndrome de Stauffer ante el aumento paraneoplásco de la fosfatasa alcalina en el marco del carcinoma renal sin metástasis hepáticas.
Los valores de GOT y GPT también pueden estar aumentados en situaciones clínicas y síndromes no relacionados con enfermedad hepática.
La rabdomiolisis, por ejemplo, se puede asociar con aumentos de la GOT en más del 90% de los casos y de la GPT en más del 75%. Se deben obtener marcadores de lesión muscular, entre ellos la creatina cinasa en sangre, cuando el paciente sufre golpe de calor, debilidad muscular, actividad extenuante o convulsiones, ya que el aumento de la GOT y la GPT no siempre indica lesión hepática.
Dados los numerosos trastornos que pueden aumentar las enzimas hepáticas, la evaluación y el tratamiento se deben centrar en identificar y eliminar los agentes causales y tratar el proceso con el tratamiento médico apropiado.
Hígado graso
Hasta un tercio de la población de los E.E.U.U. (100 millones de personas) quizás padezcan HGNA
Con las tasas de obesidad y diabetes tipo2 en aumento en la población general, identificar el hígado graso no alcohólico (HGNA) y la esteatohepatitis no alcohólica (EHNA) exige tener en cuenta estas patologías, así como una estrecha coordinación entre los profesionales de atención primaria y los subespecialistas.
Según las estimaciones actuales, hasta un tercio de la población de los E.E.U.U. (100 millones de personas) quizás padezcan HGNA, y del 1% al 3% de la población (4–6 millones) probablemente sufran EHNA, que se define como esteatosis con inflamación. Los pacientes con EHNA tienen riesgo de fibrosis, lesión hepatocelular y cáncer.
El HGNA es más frecuente entre los hombres. Está presente en alrededor del 80%- 90% de los adultos obesos, en los dos tercios de los adultos con diabetes tipo 2 y en muchas personas con hiperlipidemia. También se está volviendo más frecuente entre los niños obesos.
> Diagnóstico de hígado graso
Si bien es más probable que la enzimas hepáticas estén aumentadas en las personas con HGNA, muchos de estos pacientes pueden tener valores enzimáticos normales. La GPT puede estar aumentada en solo hasta el 20% de los casos y no se relaciona con el grado de daño hepático subyacente, aunque la GGT en aumento puede servir como marcador de fibrosis con el tiempo. En contraste con la lesión alcohólica, el índice GOT-GPT habitualmente es <1,0.
Los métodos no invasivos para diagnosticar HGNA son el puntaje de fibrosis HGNA, que incorpora la edad, la hiperglucemia, el índice de masa corporal, el recuento de plaquetas, la cifra de albúmina, el índice GOT-GPT. Este y otros algoritmos pueden ser útiles para diferenciar entre los pacientes con fibrosis mínima de aquellos con fibrosis avanzada.
La ecografía es una prueba diagnóstica de primera línea para el hígado graso, aunque puede demostrar infiltración grasa solo en alrededor del 60% de los casos.
La tomografía computarizada y la resonancia magnética son más sensibles, pero más caras. La elastografía transitoria es ahora más popular y se asocia con los resultados de la biopsia hepática para diagnosticar o descartar la fibrosis hepática avanzada.
El método de referencia para diagnosticar el HGNA y la EHNA es identificar los hepatocitos cargados de grasa o la inflamación portal en la biopsia; aunque la biopsia en general se reserva para los casos en que el diagnóstico está en duda.
> Tratamiento conductual
El tratamiento principal para el HGNA es la modificación de la conducta incluidos el descenso de peso, el ejercicio y el cumplimiento de una dieta hipograsa, además del control estricto de la glucemia y el tratamiento de cualquier alteración lipídica subyacente. Estudios mostraron que el descenso del 7% al 10% del peso se asocia con disminución de la inflamación del HGNA.
Debido a la prevalencia del HGNA y la necesidad de tratamiento longitudinal, los médicos de atención primaria son de importancia significativa para el control y el tratamiento a largo plazo de los pacientes con HGNA.
Otros trastornos de la función hepática
Hemocromatosis hereditaria
La hemocromatosis hereditaria es el trastorno hepático hereditario más frecuente en adultos de ascendencia europea y se puede tratar con eficacia si se descubre tempranamente.
Su diagnóstico clínico puede ser difícil, ya que muchos pacientes no tienen síntomas al inicio a pesar de tener aumento de las enzimas hepáticas. Los síntomas iniciales pueden ser fatiga intensa, artralgias y, en los hombres, impotencia, antes de la aparición de la triada clásica de “diabetes bronceada” con cirrosis, diabetes y oscurecimiento de la piel.
Si se sospecha hemocromatosis, los estudios complementarios deben incluir el cálculo del porcentaje de saturación de la transferrina. La saturación mayor del 45% justifica la medición de la transferrina plasmática para evaluar la sobrecarga de hierro (ferritina > 200–300 ng/ml en los hombres, > 150–200 ng/ml en las mujeres). Si la sobrecarga de hierro se confirma, se recomienda derivar a un gastroenterológo.
La flebotomía terapéutica es el tratamiento de elección y la mayoría de los pacientes la toleran bien.
Hepatitis crónica por virus B y virus C
Estas infecciones son frecuentes:
Infección crónica por el virus de la hepatitis C. Los fármacos antivirales de acción directa revolucionaron el tratamiento de la hepatitis por virus C (HVC) y produjeron una respuesta viral sostenida y presunta cura a las 12 semanas en más del 95% de los casos. Dados los nuevos tratamientos, que son eficaces y bien tolerados, los médicos de atención primaria tienen una función fundamental en la pesquisa de la HVC.
La American Association for the Study of Liver Diseases y la Infectious Diseases Society of America recomiendan la pesquisa de la HVC en las personas con factores de riesgo, por ejemplo:
 Exposición a la HVC
 Infección por VIH
 Riesgos conductuales o ambientales para contraer el virus, como empleo de drogas intravenosas Si la pesquisa de anticuerpos para la HVC es positiva, se debe obtener el ARN del VHC a fin de cuantificar la carga viral y confirmar la infección activa y se deben efectuar las pruebas para el genotipo para orientar el tratamiento.
Aunque las recomendaciones y los tratamientos evolucionan constantemente, la elección y la duración del tratamiento se determinan según el genotipo viral, los
antecedentes de tratamiento previo, la fase de la fibrosis hepática y las posibles interacciones medicamentosas.
Infección por el virus de la hepatitis B (VHB). El tratamiento para la infección aguda por el VHB es generalmente de apoyo, aunque puede ser necesaria la supresión viral con tenofovir o entecavir para los pacientes con coagulopatía, hiperbilirubinemia, o insuficiencia hepática. El tratamiento de la infección crónica por el VHB puede no ser necesario y en general se lo considera para aquellos con aumento de la GPT, alta carga viral o evidencia de fibrosis hepática en mediciones no invasivas como la elastografía transitoria.
Hepatitis autoinmune
Las causas autoinmunes de aumento de las enzimas hepáticas también se deben considerar durante la pesquisa inicial. Las pruebas positivas de anticuerpos antinucleares y de anticuerpos antimúsculo liso son comunes en casos de hepatitis autoinmune.
La hepatitis autoinmune afecta más a las mujeres que a los hombres, en proporción de 4:1. La mayor incidencia es en la adolescencia y entre los 30 y 45 años.
Colangitis biliar primaria
El aumento de la fosfatasa alcalina también debe hacer pensar en colangitis biliar primaria, un trastorno autoinmune que afecta los conductos biliares intrahepáticos pequeños y medianos. El diagnóstico de colangitis biliar primaria se puede efectuar con una prueba positiva para anticuerpos antimitocondriales, presentes en casi el 90% de los pacientes.
Colangitis esclerosante primaria
El aumento de la fosfatasa alcalina es también patognomónico de la colangitis esclerosante primaria, que se asocia con la enfermedad intestinal inflamatoria. La colangitis esclerosante primaria se caracteriza por inflamación y fibrosis de los conductos biliares intrahepáticos y extrahepáticos, que se visualizan en la colangiopancreatografía por resonancia magnética y se confirma por biopsia de ser necesario.
Derivación
La derivación al subespecialista se debe considerar si la causa sigue siendo ambigua o desconocida, si preocupa la posible existencia de alguna hepatopatía rara, como un trastorno autoinmune, enfermedad de Wilson o deficiencia de alfa-1 antitripsina, o si se halla evidencia de enfermedad hepática avanzada o crónica.
Los médicos de atención primaria están en la vanguardia para detectar y diagnosticar enfermedad hepática y la estrecha coordinación con los subespecialistas es esencial para la atención del paciente.
Resumen y comentario objetivo: Dr. Ricardo Ferreira