jueves, 27 de diciembre de 2018

Síndrome de la boca quemante

Síndrome de la boca quemante
Afección bucal crónica caracterizada por una sensación quemante de la mucosa oral sin causa obvia
Autor: Dres Mariano Marcolongo, Josefina Etchevers, Juan Andrés De Paula, Emilio Varela: Servicio de Gastroenterología del Hospital Italiano TRASTORNO 
El problema clínico
El síndrome de boca quemante (SBQ) es una afección bucal crónica caracterizada por una sensación quemante de la mucosa oral sin causa obvia. Su etiopatogenia es oscura, pero impresionan estar implicados factores psicológicos y neuropáticos.
No existe cura para el SBQ. El tratamiento, ya sea local o sistémico, va dirigido al alivio de los síntomas y a mejorar la calidad de vida. En los casos refractarios la intervención psicológica o psiquiátrica puede ser de ayuda
Sintomatología
La parte anterior de la lengua es la más comúnmente afectada, seguida por la mucosa labial y ocasionalmente el paladar. La sensación quemante frecuentemente se acompaña de hormigueo o entumecimiento y sequedad bucal. A pesar de que la mucosa oral y el flujo salival son normales, 2 de cada 3 pacientes refieren disminución del sentido del gusto y sienten un sabor amargo o metálico.
La sensación quemante es habitualmente simétrica y de intensidad moderada a severa; es mínima a la mañana temprano o durante las comidas y generalmente no perturba el sueño.
Epidemiología
Afecta a ambos sexos, pero es más frecuente en mujeres, especialmente las postmenopáusicas a partir de los 60 años.
Frecuentemente se asocia con circunstancias estresantes o estado anímico alterado, con ansiedad o depresión, aunque es difícil establecer en qué medida el síntoma es primario o secundario al trastorno.
Etiopatogenia
En la patogenia del síndrome de boca quemante, además de los factores psicogénicos, ciertas alteraciones neuropáticas centrales y periféricas parecen desempeñar algún papel. A veces, una enfermedad no diagnosticada provoca el síndrome de boca ardiente. En estos casos se denomina “boca quemante secundario”.
Síndrome de boca quemante secundario
Los problemas preexistentes que pueden estar relacionados con el síndrome de boca quemante secundario comprenden los siguientes:
  • Sequedad bucal (xerostomía), que puede vincularse con diversos medicamentos, trastornos de la glándula salival o efectos secundarios del tratamiento oncológico. La prevalencia de la sequedad bucal tiende a aumentar con la edad.
     
  • Otros trastornos bucales tales como la candidiasis oral, un trastorno inflamatorio denominado liquen plano y la “lengua geográfica” que le da a la lengua un aspecto similar al de un mapa.
     
  •  Deficiencias nutricionales como falta de hierro, cinc, folatos, vitaminas del complejo B.
     
  •  Dentaduras postizas, especialmente si no se fijan bien.
     
  •  Alergia o reacciones a alimentos o condimentos.
     
  •  Reflujo de ácido estomacal (enfermedad por reflujo gastroesofágico) cuando llega a ingresar a la boca desde el estómago.
     
  • Determinados medicamentos, particularmente los antihipertensivos.
     
  • Hábitos bucales como sacar la lengua, morderse la punta de la misma y rechinar los dientes (bruxismo).
     
  • Trastornos endócrinos como diabetes o hipotiroidismo.
     
  • Irritación bucal excesiva, que puede ser resultado de cepillarse demasiado la lengua, usar dentífricos abrasivos, emplear enjuagues bucales en exceso o tomar demasiadas bebidas ácidas.

    Tratamiento
    • Terapéutica tópica
    El clonazepam es una benzodiazepina que activa las vías inhibitorias del dolor en la médula espinal y en los nociceptores periféricos. Se ha comunicado que su empleo tópico (1 a 2 gotas tres veces al día de una solución de 2,5 mg/ml) disminuye la excitabilidad de las fibras nerviosas sensoriales y baja la intensidad del dolor.
    La capsaicina es el componente ardiente del ají picante y ha sido usado en forma tópica en el tratamiento del SBQ; actuaría a través de un efecto bloqueante sobre la sustancia P, que se halla involucrada en la percepción del dolor. Sin embargo, no suele usarse por su mala tolerancia
    • Terapéutica sistémica
    Tanto el clonazepam como la capsaicina han sido utilizados por vía digestiva. Esta última menos frecuentemente por sus efectos colaterales.
    Los antidepresivos tricíclicos a baja dosis (amitriptilina) han aliviado la sintomatología a un número significativo de pacientes.
    Existen varias comunicaciones sobre el beneficio del ácido alfa lipoico (ácido tióctico), un potente antioxidante, en dosis de 600 mg diarios durante 30 días, solo o asociado con otros tratamientos en la terapéutica del SBQ.
    El anticonvulsivante gabapentina, habitualmente empleado en el tratamiento de las neuropatías, también fue referido como beneficioso en el SBQ
    A pesar del gran número de tratamientos disponibles, el informe del grupo Cochrane del 18/11/2016 concluyó que hasta ese momento no había suficiente evidencia para apoyar o desaprobar alguna de las terapéuticas empleadas.
    Resultado de imagen para Burning Mouth Syndrome
    Errores comunes
    A veces algunos pacientes y también algunos médicos interpretan que el trastorno obedece a reflujo gastroesofágico y son tratados con antiácidos o inhibidores de la bomba de protones infructuosamente.

    Lecturas recomendadas
    Feller, L. et al. “Burning Mouth Syndrome: Aetiopathogenesis and Principles of Management.” Pain Research & Management (2017): 1926269. PMC. Web. 27 Mar. 2018

    Hipo persistente

    Hipo persistente
    Puede observarse a cualquier edad, desde lactantes a ancianos y ha sido también comprobado en el feto. Perturba seriamente la calidad de vida de las personas
    Autor: Autor: Dres Mariano Marcolongo, Josefina Etchevers, Juan Andrés De Paula, Emilio Varela: Servicio de Gastroenterología del Hospital Italiano  Fuente: Hospital Italiano de Buenos Aires 
    El problema clínico
    Generalmente el hipo pasajero es bastante frecuente y cede espontáneamente en algunos minutos o en pocas horas a lo largo de ese mismo día. Puede tener una frecuencia de 4 a 60 contracciones por minuto
    En ciertos casos, sin embargo, se convierte en una afección prolongada que a veces impide al paciente dormir y comer, llevándolo al agotamiento.
    Lamentablemente no contamos por el momento con medidas terapéuticas absolutamente eficaces.
    Introducción y epidemiología
    Puede observarse a cualquier edad, desde lactantes a ancianos y ha sido también comprobado en el feto.
    El alcohol y la distensión gástrica relacionada con ingestas copiosas y actúan a veces como desencadenantes. Hasta el 20% de los pacientes con enfermedad de Parkinson llegan a padecer hipo en algún momento de la evolución de su enfermedad. Se denomina hipo persistente a aquél que dura más allá de las 48 horas.
    Fisiopatología
    Se desencadena por contracciones mioclónicas repetidas e involuntarias del diafragma, y a veces de los músculos intercostales, seguidas de cierres rápidos de la glotis que producen el sonido “hic” que lo caracteriza. Ha sido referido que en el 80% de los casos las contracciones sólo comprometen al hemidiafragma izquierdo.
    Cuadro clínico
    • El hipo que dura más de 48 horas se denomina persistente.
       
    • Cuando dura más de un mes se lo califica como intratable, lo que es bastante excepcional.
     Tratamiento
    Se han descrito una serie de maniobras para conseguir controlar el hipo. Por ejemplo:
    • Inspirar profundamente y contener luego el aliento el máximo tiempo posible. Si el hipo cede, se aconseja soltar el aire lentamente y respirar luego muy superficialmente.
    • Respirar en una bolsa de papel (no de otro material) para aumentar la concentración de CO2 en sangre y estimular así al centro respiratorio.
    • Colocar 2 gotas de vinagre o éter en la nariz (este último no se podrá colocar con un gotero común por su baja tensión superficial; se utilizará una pequeña jeringa con una aguja muy fina).
    • Tomar 2 vasos de agua helada sin respirar.
    • Traccionar de la lengua.
    • Tragar azúcar o hielo picado.
    • Colocar una sonda nasogástrica y otras.
    • Se ha utilizado también la acupuntura.
    En cuanto a medicamentos, se han empleados los siguientes:
    Inhibidores de bomba de protones en dosis altas (vg esomeprazol 40 mg cada 12 hs). Este tratamiento puede probarse incluso como prueba terapéutica inicial.
    • Clorpromazina
    • Baclofeno
    • Metoclopramida
    • Haloperidol
    • Carbamazepina
    • Gabapentina
    • Amitriptilina
    En el estudio publicado por la organización Cochrane se llegó a la conclusión de que no existían por el momento estudios que aportaran evidencias suficientes para recomendar algún tipo de tratamiento ya sea farmacológico o no farmacológico del hipo primario.
    En los casos refractarios, se deberá investigar si se trata de un hipo secundario a otra patología, ya que en este caso el tratamiento será el de la patología de base que es donde la terapéutica resulta más eficaz.
    Para pesquisar un hipo secundario, como estudios iniciales se recomienda una rutina de laboratorio que incluya un ionograma; y una video endoscopia alta.
    La video endoscopia alta es importante dado que cualquier esofagitis puede ser causa de hipo persistente; si bien la más frecuente es la esofagitis por reflujo esto ha sido también descrito en la esofagitis herpética. Luego puede llegar a requerirse una resonancia magnética verebral y una tomografía de tórax antes de catalogar al hipo como primario.

    Anecdotario:
    En el libro de records Guiness figura el caso de un hombre que sufrió de hipo durante 69 años y 9 meses. El hipo cedió con rezos a San Judas Tadeo, el santo de las causas imposibles.
    En la primera mitad del siglo pasado, en España y en nuestro país para tratar a los lactantes con hipo se acostumbraba a colocar un hilo de color rojo sobre la frente.
    Está referido también que el hipo cede con el orgasmo, incluso aquél alcanzado mediante masturbación.

    Lecturas Recomendadas
    Steger M, Schneemann and Fox M. Systemic review: the pathogenesis and pharmacological treatment of hiccups. Aliment Pharmacol Ther 2015; 42(9) 1037-1050.

    lunes, 24 de diciembre de 2018

    Dieta en pacientes con síndrome de intestino irritable

    Dieta en pacientes con síndrome de intestino irritable
    Los mecanismos que producen los síntomas asociados con la alimentación y el debate acerca del trigo, el gluten y los oligosacáridos, disacáridos, monosacáridos y polioles fermentables en el síndrome de intestino irritableAutor: De Giorgio R, Volta U, Gibson P Gut 65(1):169-178, Ene 2016
    Introducción
    El síndrome de intestino irritable (SII) repercute de manera sustancial en la calidad de vida, la productividad y la vida social de los pacientes. Afecta principalmente a las mujeres adultas jóvenes.
    Su diagnóstico se basa en la evaluación de los síntomas de acuerdo con los criterios Roma III. Diversos factores parecen estar involucrados en la generación de los síntomas, pero los alimenticios serían los disparadores lógicos y los que perpetúan los síntomas del SII.
    Dado el interés puesto en los factores alimenticios del SII podrían aparecer nuevas estrategias de tratamiento relacionadas con ellos.
    Los objetivos de esta revisión fueron, en primer lugar, explicar los mecanismos claves involucrados en la generación de los síntomas asociados con los alimentos y, en segundo lugar, exponer el debate sobre el trigo, el gluten y los oligosacáridos, disacáridos, monosacáridos y polioles fermentables (FODMAP [fermentable oligo-di-mono-saccharides and polyols]) en esta enfermedad.
    Mecanismos por los cuales los alimentos pueden inducir síntomas
    En la mayoría de los pacientes con SII, la ingesta de alimentos precipita o exacerba los síntomas; existen diversas teorías sobre este mecanismo.
    Por un lado, las proteínas de los alimentos se comportan como antígenos y activan al sistema inmunitario y los mastocitos mediante mecanismos alérgicos. Así, es necesario demostrar la respuesta inmune a los alimentos en esta enfermedad mediante la prueba de provocación alérgica colonoscópica, la endomicroscopia láser confocal o la activación basófila. E
    stas pruebas sugieren que la reacción a los alimentos genera los síntomas en los pacientes con SII, ya sea por la vía alérgica, otros mecanismos inmunes o el daño epitelial.
    Por otro lado, en presencia de hipersensibilidad visceral y motilidad intestinal alterada, numerosos alimentos provocan distensión intestinal, lo que desencadena la hinchazón, el dolor abdominal y los cambios en el hábito intestinal.
    Los químicos bioactivos presentes en algunos alimentos parecen provocar mecanismos neuronales o mediados por mastocitos que contribuyen a los síntomas del SII. A pesar de que el mecanismo específico aún se desconoce, la experiencia clínica indica que la disminución del consumo de químicos bioactivos mejoran los síntomas del SII.
    Sensibilidad al trigo
    El trigo es uno de los alimentos que puede provocar síntomas en el SII. Al momento del presente estudio (2016) se debatía si las proteínas o los carbohidratos del trigo son factores desencadenantes.
    La sensibilidad al gluten no celíaca (SGNC) se caracteriza por un fenotipo similar al SII junto con otro fenotipo extraintestinal que puede estar acompañado por reflujo gastroesofágico, estomatitis aftosa, anemia, depresión, asma y rinitis.
    Estas manifestaciones y síntomas suceden poco después del consumo de gluten y desaparecen o remiten a las pocas horas.
    La sospecha de SGNC se descarta con todos los trastornos del gluten/trigo. El trigo contiene otras proteínas además del gluten que pueden alterar la barrera epitelial, activar al sistema inmunitario y provocar las manifestaciones intestinales y extraintestinales del SGNC.
    De acuerdo con esta línea de investigación, también puede aparecer la sensibilidad a la proteína del trigo no celíaca (SPTNC).
    El diagnóstico del SGNC se basa solo en criterios clínicos y uno de ellos, el mejoramiento de los síntomas después de la eliminación del gluten o de la proteína del trigo de la dieta, puede estar influenciado por el efecto placebo que experimentan los pacientes luego de la modificación de su dieta habitual.
    Si bien algunos autores sugieren que el SGNC es un problema falso creado por la publicidad de las dietas libres de gluten, en diversos estudios se informó que, en algunos pacientes con SGNC, las proteínas del trigo o el gluten inducen los síntomas intestinales y extraintestinales.
    El SGNC parece tan frecuente como la enfermedad celíaca (EC) y, al igual que el SII, afecta principalmente a mujeres jóvenes, pero se diagnostica de manera más frecuente en centros de atención terciaria. Se estima que diversos factores participan en la patogénesis de esta enfermedad, que parece un trastorno inmunológico provocado por la inmunidad innata.
    Diversos estudios apoyan la teoría de que la inmunidad adquirida participaría en este síndrome y que la barrera epitelial parece estar alterada. También se sugirió que, en el SGNC, la permeabilidad intestinal es menor, mientras que otros estudios informaron lo contrario.
    Los pacientes con SGNC podrían tener cambios en la microflora intestinal. Además, en estudios experimentales en los que se retiró el gluten se logró revertir los efectos de la hipersecreción de acetilcolina.
    El SII y los trastornos relacionados con el gluten se superponen.
    En la actualidad se desconoce qué componentes del trigo desencadenan los síntomas del SII, en tanto que mediante ensayos a doble ciego y controlados con placebo se podría confirmar el papel del gluten o el trigo como factores causales del SGNC.
    Sin embargo, estos ensayos consumen costos y tiempo y arrojan resultados dispares, que podrían deberse a los métodos y los diseños empleados.
    Estos resultados permiten estimar que el gluten, otras proteínas del trigo o ambos provocan los síntomas en un subgrupo de pacientes con SII, pero que no son las únicas proteínas alimenticias relacionadas con esta enfermedad.
    El papel de los FODMAP en el SII
    Los carbohidratos de cadena corta parecen inducir los síntomas que aparecen en el SII. Estas moléculas pequeñas, con actividad osmótica en el intestino, son mal absorbidas y las bacterias intestinales las fermentan y liberan ácidos grasos de cadena corta y gases.
    Las teorías propuestas señalan que la distensión luminal provocada por los FODMAP está asociada con los síntomas y que la reducción del consumo de carbohidratos de cadena corta en pacientes con SII e hipersensibilidad visceral asociada mejora los síntomas de forma óptima.
    La implementación de una dieta reducida en FODMAP se basa en la disminución de su consumo y en encontrar alternativas.
    La Monash University creó una aplicación para seguir una dieta reducida en FODMAP, en la que un nutricionista adecua los patrones alimenticios del paciente y sobre la base de los resultados obtenidos luego de 4 a 6 semanas, se abandona la restricción de los FODMAP o se reduce su consumo hasta un nivel necesario para lograr la disminución de los síntomas.
    Los FODMAP aumentan el volumen de agua en el intestino delgado y favorecen la producción de hidrógeno, lo que provoca la distensión luminal del intestino delgado y grueso y genera los síntomas en pacientes con SII. Además, la estimulación de los receptores químicos podría provocar cambios hormonales.
    No todos los FODMAP ejercen el mismo efecto fisiológico, sino que su efecto osmótico depende del peso molecular y la velocidad de absorción. La fructosa y los polioles tienen un efecto osmótico mayor, mientras que los oligosacáridos ejercen más efectos fermentativos.
    La velocidad de fermentación de cada FODMAP aún no ha sido estudiada, tampoco el efecto de cada grupo sobre la estructura y la función de la flora intestinal. Sin embargo, en el ámbito clínico, los pacientes informan sensibilidades diferentes a los distintos grupos de FODMAP.
    La dieta reducida en FODMAP parece eficaz, dado que diversos estudios informaron una eficacia del 70% en pacientes con SII.
    En otro trabajo, el 61% de los pacientes informó que es fácil seguir la dieta y el 44% manifestó que pudo incorporarla de manera sencilla.
    Las tasas de adhesión son altas debido a que mejoran los síntomas. Entre los riesgos asociados con las dietas reducidas en FODMAP están la disminución del consumo de calcio y fibras, los riesgos psicosociales de imponer cambios y las alteraciones en la flora intestinal.
    Dieta en el SII y sensibilidad al trigo
    Después de descartar la EC, el médico puede recomendar una dieta libre de gluten o reducida en FODMAP; esta última parece ofrecer más oportunidades respecto de la respuesta sintomática, pero la dieta libre de gluten se dirige a un factor patogénico específico.
    Ante la ausencia de biomarcadores de SPTNC, se realizan pruebas de dietas libres de gluten y ensayos a doble ciego y controlados con placebo para identificar la sensibilidad específica a la proteína del trigo.
    En caso de obtener una respuesta negativa a la dieta libre de gluten se realizan ensayos con regímenes reducidos en FODMAP. Otra alternativa consiste en iniciar una dieta reducida en FODMAP y, en caso de obtener una respuesta insuficiente, retirar el gluten; en casos de respuesta adecuada, aumentar de manera gradual el consumo de FODMAP no basados en trigo.
    Perspectivas futuras
    El debate se genera debido al escaso conocimiento acerca de los componentes del trigo que pueden inducir los síntomas. En la EC, el gluten desempeña un papel clave en su patogénesis.
    El uso de ciertos términos de síndromes clínicos suele generar confusión, pero la falta de biomarcadores constituye un impedimento para disiparla. La endomicroscopia confocal genera grandes expectativas, ya que puede convertirse en una prueba de referencia para comparar biomarcadores prácticos.
    Para evaluar la eficacia de las diversas estrategias en los cambios en la dieta se necesitan estudios bien diseñados a largo plazo.

    Conclusiones
    Hubo un avance considerable en el entendimiento de cómo los cambios alimentarios influyen en los resultados de los pacientes con SII y el debate dejó lugar a la investigación productiva del mecanismo mediante el cual las proteínas y los carbohidratos pueden contribuir a los síntomas de esta enfermedad.
    Las dietas reducidas en FODMAP o libres de gluten son estrategias terapéuticas que los médicos pueden ofrecer a sus pacientes.