jueves, 14 de abril de 2022

Enfermedades digestivas eosinofílicas

 

Enfermedades digestivas eosinofílicas

Conceptos actuales sobre la gastroenteritis y colitis eosinofílicas y otras enfermedades eosinofílicas distales al esófagoAutor/a: Marjorie M Walker, Michael Potter, Nicholas J Talley Fuente: Lancet Gastroenterol Hepatol 2018; 3: 271–80 DOI:https://doi.org/10.1016/S2468-1253(18)30005-0 Eosinophilic gastroenteritis and other eosinophilic gut diseases distal to the oesophagus
Introducción

Los eosinófilos son leucocitos multifuncionales, constituyentes normales del tracto gastrointestinal, excepto cuando están presentes en el epitelio escamoso del esófago.

Los eosinófilos homeostáticos residen principalmente en la lámina propia del intestino delgado y protegen contra los parásitos y las bacterias patógenas. Estas células son selectivas en su respuesta a los parásitos, permitiendo que algunos residan en la mucosa, regulando así el microbioma intestinal y participando en la homeostasis tisular.

Los eosinófilos también modulan la respuesta inmunológica, a través de la secreción de citocinas que pueden activar las células dendríticas e inducir el cambio de clase IgA en las células B. En su papel homeostático, los eosinófilos se distribuyen en forma uniforme y escasa dentro de la lámina propia y no forman racimos ni sufren desgranulaciones.

En el intestino delgado, los eosinófilos mantienen las concentraciones de IgA, mediante factores secretores que prolongan la supervivencia de las células plasmáticas secretoras de IgA, e inducen la producción de IgA secretora.

Esta inmunoglobulina es una defensa de primera línea importante en la mucosa, al prevenir la invasión de microorganismos patógenos cubriéndolos con una envoltura hidrófila que es repelida por el epitelio mucoso, permitiendo así la expulsión.

Tanto la eosinofilia tisular como la periférica se conoce desde hace mucho tiempo como evidencia de la invasión de parásitos, y como todo patólogo sabe, cuando los eosinófilos predominan en la mucosa gastrointestinal, es bueno tener en cuenta el principio de "ver eosinófilos, pensar en parásitos".

Su presencia excesiva no es beneficiosa, como en el asma y los trastornos gastrointestinales eosinofílicos, en los que el reclutamiento de eosinófilos es inducido por patógenos o alérgenos, provocando daño epitelial.

En el asma, los fenotipos de las diferentes enfermedades son claros, y la manifestación de la enfermedad no depende únicamente de una relación directa con el número de eosinófilos, sino también de la interacción entre la predisposición genética y el microbioma.

Esta interacción se conoce menos en los trastornos eosinofílicos del aparato gastrointestinal, con excepción de la esofagitis eosinofílica, caracterizada por la eosinofilia en la mucosa escamosa, en la cual se ha comprobado que existe una interacción similar entre la genética, el microbioma y los alérgenos (particularmente alimentarios).

Los trastornos eosinófilos primarios incluyen la esofagitis, la gastroenteritis y la colitis eosinofílicas. La afectación gastrointestinal también puede observarse en  el síndrome hipereosinofìlico.

La causas secundarias de eosinofilia gastrointestinal son numerosas, incluyendo la hipersensibilidad a los alimentos, las reacciones medicamentosas, la infestación parasitaria y los tumores malignos, siendo más comunes que las enfermedades eosinofílicas primarias.

Otras enfermedades gastrointestinales también se caracterizan por un mayor número de eosinófilos, como la enfermedad por reflujo gastroesofágico y la enfermedad inflamatoria intestinal.

 

Clasificación de los trastornos gastrointestinales asociados a eosinófilos

Enfermedades eosinofílicas primarias.

• Esofagitis eosinofílica
• Gastroenteritis eosinofílica
• Colitis eosinofílica
• Síndrome hipereosinofílico con compromiso gastrointestinal.

Infiltración eosinofílica secundaria en enfermedad.

• Infección: p. Ej., Infección parasitaria o por Helicobacter pylori
• Hipersensibilidad a los alimentos o fármacos.
• Neoplasia
• Enfermedades del tejido conectivo.
• Vasculitis

Enfermedades gastrointestinales asociadas con aumento de eosinófilos

• Dispepsia funcional.
• Síndrome del intestino irritable sin constipación
• Espiroquetosis colónica
• Enfermedad por reflujo gastroesofágico.
• Enfermedad celíaca
• Enfermedades inflamatorias del intestino, incluida la enfermedad de Crohn y la  colitis ulcerosa.

 

Esta revisión se centra en los trastornos gastrointestinales eosinofílicos menos estudiados, como la gastroenteritis y la colitis, así como las más recientemente descritas, la eosinofilia duodenal, vinculada a la dispepsia funcional y, la colitis eosinofílica focal ligada a la espiroquetosis colónica.

Todos estos trastornos gastrointestinales eosinofílicos se caracterizan por un exceso de eosinófilos en la mucosa, submucosa o muscular del estómago, el intestino delgado o el colon; con frecuencia su causa es desconocida. También se describe brevemente el síndrome hipereosinofílico con afectación gastrointestinal.

Gastroenteritis eosinofílica y colitis eosinofílica

Epidemiología

La revisión de una base de datos poblacional de EE. UU. de más de 35 millones de niños y adultos informó una prevalencia global de gastroenteritis eosinofílica de 5,1/100.000 y de colitis eosinofílica de 2,1/100.000 personas. Sin embargo, en otros estudios la prevalencia fue casi el doble. La gastroenteritis eosinofílica es algo más prevalente en niños, mientras que la colitis eosinofílica lo es más en adultos.

Estos trastornos prevalecen en la tercera y cuarta décadas de la vida. En EE. UU., se halló mayor prevalencia en los estados del norte, y en zonas urbanas y suburbanas más que en áreas rurales. También la prevalencia es ligeramente mayor en mujeres e individuos de raza blanca, y la mayoría de los pacientes con gastroenteritis eosinofílica tienen un nivel relativamente elevado de educación.

Es digno de mención que la gastroenteritis y la colitis eosinofílicas se asocian con enfermedades alérgicas, y con frecuencia, los pacientes tienen, en forma concurrente, alergia a medicamentos, rinitis, asma, sinusitis, dermatitis, alergias alimentarias, eczema o urticaria.

Se ha comprobado que existen casos de enfermedades autoinmunes del tejido conectivo en pacientes con gastroenteritis eosinofílica. Hay informes de 19 casos publicados que muestran una asociación entre ambas.

En el 35% de esos pacientes, se halló una asociación con el lupus eritematoso sistémico, 20% con artritis reumatoidea, 15% con esclerosis sistémica y 15% con miositis inflamatoria.

Fisiopatología

La patogenia de la eosinofilia presente en la gastroenteritis y la colitis eosinofílicas está poco estudiada. La histopatología se caracteriza por un número excesivo de eosinófilos con signos de desgranulación.

Se sabe que en la esofagitis eosinofílica, los alérgenos alimentarios impulsan la infiltración de eosinófilos, ya que su eliminación de la dieta es una terapia efectiva; el 74% de los individuos con una dieta en la que se eliminaron 6 alimentos mostró una mejoría de los síntomas y la resolución histológica.

La asociación de alergia y atopia en la gastroenteritis eosinofílica y la colitis eosinofílica sugiere que en algunas personas también podrían ser responsables otros alérgenos, ya que la mitad de los pacientes con gastritis eosinofílica mostró positividad a las pruebas de sensibilidad cutánea de alérgenos alimentario o aero alérgenos, con aumento del recuento de eosinófilos en la sangre.

En los pacientes con gastroenteritis eosinofílica y aumento de la expresión de los genes involucrados en las vías operativas potenciales se observó un transcriptoma gástrico, incluyendo la Inmunidad tipo T-helper impulsada por las interleucinas 4, 5 y 13.

Los autores sostienen que es importante destacar que este transcriptoma tenía más del 90% de correlación con una esofagitis eosinofílica, lo que sugiere que tratamientos similares podrían ser eficaces para ambas condiciones.

Sin embargo, algunos pacientes con trastornos gastrointestinales eosinofílicos tienen un componente autoinmune compartido sin atopia, el cual podría conducir a la eosinofilia a través de diferentes vías inmunológicas, indicando la complejidad de esta enfermedad.

La disbiosis gastrointestinal también podría desempeñar un papel en la fisiopatología de estos trastornos. Las alteraciones en la microbiota intestinal han sido implicadas en la alergia, pero se desconoce si esto es una causa o una consecuencia de la enfermedad.

Es probable que la combinación de predisposición genética, disbiosis y medio ambiente (por ej., alérgenos ingeridos o inhalados) prepare el terreno para la eosinofilia en la colitis y la gastroenteritis eosinofílicas, pero se necesita más investigación para determinar la patogenia subyacente de estos trastornos complejos.

Presentación clínica

Los pacientes con gastroenteritis eosinofílica y colitis eosinofílica suelen presentarse con síntomas gastrointestinales inespecíficos, con un recuento de eosinófilos en sangre que puede ser normal.

Algunos estudios informan que la mayoría de los pacientes (80%) tiene, al menos, eosinofilia periférica leve.

La gastroenteritis y la colitis eosinofílica se asocian a menudo con síntomas esofágicos de enfermedad por reflujo, disfagia y otros síntomas vagos que incluyen dolor abdominal, náuseas, vómitos, falta de crecimiento, diarrea y pérdida de peso. También se han observado condiciones más graves: ascitis, vólvulo, intususcepción, perforación y obstrucción.

Probablemente, la presentación clínica depende del sitio y, la extensión y profundidad de la enfermedad en el tracto gastrointestinal. Los pacientes con una participación eosinofílica más extensa, más allá de la mucosa, en la muscular, pueden presentar obstrucción mientras que aquellos con afectación de la serosa podrían presentar ascitis.

Aunque la eosinofilia esofágica y la esofagitis eosinofílica diagnosticada han sido observadas en niños con gastroenteritis eosinofílica, hay solo un reporte de casos en adultos. Entre 30 niños con gastritis eosinofílica, 28 fueron sometidos a biopsias de esófago simultáneas. Doce (43%) tenían esofagitis eosinofílica concurrente (≥15 eosinófilos/campo de alta potencia). Ningún paciente tuvo concurrencia de colitis eosinofílica, aunque solo 7 (23%) fueron sometidos a biopsias de colon.

Diagnóstico

La gastroenteritis eosinofílica y la colitis eosinofílica pueden sospecharse en el estudio endoscópico, y las imágenes pueden ser útiles para juzgar el alcance de la enfermedad, pero para confirmar el diagnostico se necesita una biopsia.

Endoscopia, imágenes e histopatología.

En los pacientes con gastroenteritis eosinofílica, los hallazgos endoscópicos pueden parecer normales o bien presentar: eritema, manchas blancas, erosiones focales, ulceraciones, engrosamiento de los pliegues, pólipos, nódulos y friabilidad.

En 15 pacientes, los hallazgos endoscópicos fueron en gran medida inespecíficos: la mayoría tenía eritema, pero 2 pacientes presentaban úlceras en el antro duodenal.

En la colitis eosinofílica, la colonoscopia puede revelar parches de edema mucoso, eritema punteado, lesiones blanquecinas elevadas, mucosa granular pálida y ulceración aftosa, aunque estos hallazgos son poco frecuentes y no son confiables.

En cuanto a las imágenes, la afectación de la mucosa en la gastroenteritis eosinofílica puede ponerse en evidencia por la presencia de engrosamiento de los pliegues, pólipos y úlceras en la tomografía computarizada (TC).

En la enfermedad con afectación de la capa muscular se puede observar menor distensibilidad, estenosis y engrosamiento de los pliegues. Si la afectación es de la serosa, puede haber ascitis, engrosamiento omental y linfadenopatías.

Las imágenes de la colitis eosinofílica en los adultos y los niños solo han sido descritas en informes de casos y series pequeñas. Las características en estos pacientes son la presencia del signo “pata de araña” generado por el espesamiento difuso de la mucosa; este signo se produce cuando el contraste penetra marcadamente en los senos mucosos, en la sección longitudinal del intestino de la TC. Cuando hay participación de la mucosa se ha observado engrosamiento concéntrico del colon y la ascitis.

En la mayor serie de niños con colitis eosinofílica y hallazgos radiológicos publicados hasta la fecha, se notó un colon anormal en 6 de 7 pacientes, con engrosamiento parietal, de las austras (en forma aislada) y circunferencial.

La histología de las biopsias de la mucosa gastrointestinal es el estándar de oro para el diagnóstico de gastroenteritis eosinofílica y de colitis eosinofílica, y el criterio diagnóstico principal es el exceso de eosinofilia mucosa en ausencia de una causa conocida.

Sin embargo, el número de eosinófilos necesario para hacer un diagnóstico no está tan bien definido como en la esofagitis eosinofílica (15 eosinófilos/campo de gran aumento).

En una revisión reciente, 30 eosinófilos/campo de alta potencia fue un numero considerado razonable para hacer el diagnóstico de gastritis eosinofílica, mientras que para el diagnóstico de colitis eosinofílica se ha sugerido >50 eosinófilos/campo de alta potencia en el colon derecho, >35 eosinófilos/campo de alta potencia en el colon transverso o, 25/campo de alta potencia en el colon izquierdo. (mesa).

Para el diagnóstico, también se han propuesto recuentos más elevados, junto con otras características histológicas, pero solo son sugerencias derivadas de series de casos y hasta ahora no han sido validados en diferentes poblaciones, como es el caso de la esofagitis eosinofílica. Actualmente no existen pautas formales para el diagnóstico de la biopsia de la mucosa.

Debe tenerse en cuenta que los eosinófilos son constituyentes normales del intestino y que los números pueden variar ampliamente entre los individuos, según la región, el clima, la edad, la exposición a alérgenos alimentarios y a agentes infecciosos.

Cuando se evalúan las muestras de biopsia, estos factores deben ser considerados. Estos factores pueden generar dudas en torno al diagnóstico, lo que significa que hay casos que podrían pasar inadvertidos, a menos que los eosinófilos sean contados rutinariamente en todas las biopsias.

La gastroenteritis eosinofílica se clasificó originalmente en 1970 según el sitio de infiltración de los eosinófilos: mucosa, muscular o serosa.

Un estudio de 40 pacientes con gastroenteritis eosinofílica realizado en 1990 mostró que 23 de ellos tenían enfermedad de la mucosa, 12 tenían afectada la capa muscular, y 5 la subserosa. un posterior indicó claramente que había ocurrido un cambio de la afectación de la muscularis a la de la mucosa.

En este estudio, 52 pacientes tenían enfermedad de la mucosa, 3 tenían enfermedad de la capa muscular y 4 tenían enfermedad subserosa. Aunque este cambio podría ser un criterio de diagnóstico endoscópico, es probable que ahora los casos puedan ser diagnosticados antes que las series originales, haciendo una biopsia de la mucosa superficial en vez de la biopsia de espesor completo tradicional, con la consiguiente reducción de la progresión desde la capa muscular a la serosa, secundaria al tratamiento efectivo, en comparación con los informes anteriores.

La histopatología de la mucosa en gastroenteritis original y la colitis eosinofílica es similar y se describe como el exceso de eosinófilos en la lámina propia, con desgranulación y posible infiltración del epitelio superficial y de las criptas, con formación de abscesos superficiales y en las criptas.

El epitelio podría mostrar cambios degenerativos y regenerativos, con hiperplasia foveolar y de las criptas. A menudo, se observa un considerable exceso de eosinófilos dispuestos en láminas o grupos.


(A) Gastritis eosinofílica con láminas de> 30 eosinófilos por campo de alta potencia (HPF) en la lámina propia, agrupadas alrededor de glándulas (recuadro). (B) Colitis eosinofílica, biopsia por colon izquierdo, con> 35 eosinófilos por HPF en la lámina propia. (C) Espiroquetosis colónicas, una neblina azul en la hematoxilina y la tinción de eosina adheridas a la superficie del epitelio colónico (indicado por flechas), con grupos de eosinófilos en la lámina propia (círculo); el recuadro muestra inmunohistoquímica para identificar espiroquetas de superficie (indicado por la flecha). (D) Eosinofilia duodenal en un paciente con dispepsia funcional de tipo de angustia postprandial con 36 eosinófilos por 5 HPF en la lámina propia

La gran deposición de proteína básica mayor de gránulos de eosinófilos extracelulares, detectada por inmunohistoquímica, es indicativa de la desgranulación de eosinófilos y se ha observado con mayor frecuencia en pacientes con gastroenteritis eosinofílica que en los controles sanos.

La desgranulación puede enmascarar los recuentos de eosinófilos, como sucede en la esofagitis eosinofílica, en la que el número de eosinófilos que se halla en el epitelio escamoso fue significativamente mayor cuando se usó la inmunotinción de la proteínas básica mayor que con la hematoxilina-eosina.

Sitios de biopsia para la gastroenteritis eosinofílica

La elección de los sitios de biopsia endoscópica intestinal es importante cuando el diagnóstico es incierto, particularmente el de la gastroenteritis eosinofílica y la colitis eosinofílica. La patología puede ser irregular, y por lo tanto, con el fin de confirmar el diagnóstico, es recomendable tomar muestras de biopsia de todas las regiones del intestino, incluyendo las lesiones macroscópicas evidentes.

Una buena práctica es basarse en el sistema de Sydney para los sitios recomendados de biopsia del cuerpo gástrico, antro e incisura; los autores recomiendan que se tomen al menos 4 muestras de biopsia de la primera y segunda porción del duodeno, tal como se aplica para el diagnóstico de la enfermedad celíaca en la enfermedad parcheada, colocado las muestras en recipientes separados.

Ante la sospecha de una gastroenteritis eosinofílico en pacientes pediátricos, también se recomienda hacer biopsias del esófago, cuerpo gástrico, mucosa antral y duodeno.

Para el diagnóstico de colitis eosinofílica no asociada a lesiones macroscópicamente visibles, se puede aplicar el mismo criterio que para la enfermedad intestinal inflamatoria, tanto de adultos como de niños, con un rendimiento óptimo cuando las muestras son tomadas de múltiples sitios, proporcionando una mayor precisión diagnóstica y mejor acuerdo diagnóstico interobservador.

Por lo tanto, en estos casos, los autores recomiendan obtener muestras de biopsias al azar del íleon terminal y de cada segmento colónico colon (desde el ciego hasta el recto), colocándolas las muestras en recipientes separados.

Diagnósticos diferenciales

A pesar de haberse demostrado que la gastroenteritis y la colitis eosinofílicas se asocian con otras enfermedades, particularmente la alergia, se desconoce cuál es a patogénesis exacta.

Por lo tanto, estas enfermedades son diagnosticados por exclusión, ya que un número excesivo de eosinófilos en el intestino puede verse en muchas condiciones que requieren investigación clínico-patológica. Si existe eosinofilia, se debe sospechar una infección.

Las infecciones más conocidas inductoras de eosinofilia son las parasitarias. El antecedente de viajes y el examen parasitológico de las heces para detectar huevos y parásitos es una buena práctica si la biopsia muestra eosinofilia. Informes recientes de pacientes con espiroquetosis colónica asociada con el síndrome del intestino irritable sin constipación ha mostrado una eosinofilia característica en la biopsia del colon, con grupos adyacentes de espiroquetas en el epitelio colónico superficial.

Se ha comprobado que en la población general sometida a colonoscopia, el 2,3% tenía espiroquetosis colónica eosinofílica. Los recuentos fueron mayores en los pacientes con espiroquetosis del colon que en aquellos sin espiroquetosis, incluso en el recto.

Los individuos con espiroquetosis colónica son más propensos a tener síndrome inflamatorio intestinal que los que no la tienen. El 62% de los pacientes presentó diarrea, comparado con el 31% de los controles y, el dolor abdominal, en el 52%, comparado con el 17% de los controles.

La eosinofilia gástrica puede estar asociada a la infección por Helicobacter pylori, tanto antes como después del tratamiento de erradicación. La hipersensibilidad a los medicamentos también puede desencadenar eosinofilia; por ejemplo, al micofenolato y los antiinflamatorios no esteroideos. Sin embargo, debido a éstos son de uso común, siempre deben ser considerados dentro del diagnóstico diferencial.

En la hipersensibilidad a los alimentos como en la proctocolitis alérgica hay una prevalencia variada en todos los bebés sanos con una reacción adversa a la proteína de leche de vaca, que va del 0,3% al 7,5%. En un estudio prospectivo, 14 de 22 bebés (64%) con sangrado rectal tuvieron colitis alérgica (definida por el número o la ubicación de los eosinófilos), 5 (23%) tenían biopsias normales y 3 (13%), colitis inespecífica.

La hemorragia rectal en todos los lactantes con biopsias normales o colitis inespecífica se resolvió sin modificar la dieta, excepto un infante, quien posteriormente fue diagnosticado con enfermedad intestinal inflamatoria infantil.

Las biopsias de mucosa rectal en la proctocolitis alérgica se caracteriza por un aumento del número de eosinófilos en la lámina propia, el epitelio superficial y las criptas y, la muscularis mucosa, sin cambios arquitectónicos significativos.

Por lo general, este diagnóstico es clínico y los síntomas se resuelven 2 a 3 días después de la eliminación de la proteína de la leche de vaca. En las biopsias de colon de pacientes con alergia a los alimentos (una amplia gama de alimentos) se observa aumento de los eosinófilos del colon, con desgranulación.

En la enfermedad celíaca activa se ha descrito un aumento de los eosinófilos duodenales. Más recientemente, en 150 pacientes con enfermedad celíaca se ha comprobado una infiltración prominente de eosinófilos (hasta 50 eosinófilos/campo de alta potencia). Se sugirió que los eosinófilos son partícipes del daño mucoso ya que fueron hallados en los estadios histológicos más avanzados.

Las biopsias gastrointestinales en pacientes con enfermedades inflamatorias intestinales muestran eosinófilos en número variable. Cuando en las biopsias gástricas se hallan eosinófilos, se debe sospechar una enfermedad inflamatoria intestinal, ya que las biopsias de colon en pacientes con enfermedad de Crohn o colitis ulcerosa también muestran un mayor número de eosinófilos en la lámina propia, en comparación con los controles.

También se ha observado infiltración eosinófila del tracto gastrointestinal en trastornos del tejido conectivo, como la artritis reumatoidea, la esclerosis sistémica, la vasculitis y la granulomatosis eosinofílica con poliangeitis.

Dispepsia funcional y eosinofilia duodenal

La eosinofilia ha sido descrita en biopsias duodenales de pacientes con dispepsia funcional, particularmente en aquellos con saciedad precoz, aunque el número de eosinófilos es más bajo que el observado en la gastroenteritis eosinofílica.

En un estudio sueco, la dispepsia funcional en individuos con recuentos de eosinófilos elevados en D1 (bulbo duodenal) (>22 eosinófilos/5 campos de alta potencia) tuvo un cociente de probabilidad fue 11,7.

La eosinofilia en D1 se asoció significativamente con saciedad precoz, implicando a la eosinofilia duodenal en la aparición del distrés postprandial, un subtipo de dispepsia funcional, con 52 eosinófilos/5 campos de alta potencia en comparación con 34 eosinófilos/5 campos de alta en los controles. Se ha demostrado que la barrera intestinal alterada y el deterioro del funcionamiento neuronal acompañan a la eosinofilia duodenal en las biopsias ex vivo de pacientes con dispepsia funcional.

En biopsias ex vivo de pacientes con dispepsia funcional también se halló un aumento de la permeabilidad duodenal (medida por la resistencia eléctrica transepitelial) y paracelular, a lo largo del duodeno con eosinofilia e infiltración de mastocitos.

En estos pacientes, la señalización neuronal, medida por las respuestas del calcio a la despolarización eléctrica y química, se vio alterada en el plexo submucoso, con una significativa correlación negativa entre la respuesta de calcio a la estimulación eléctrica y el número de eosinófilos.

Es posible que estas observaciones reflejen un mecanismo orgánico del trastorno en pacientes con dispepsia funcional, por el cual un alérgeno o una infección provocan la interrupción de la barrera y la generación de una respuesta inmunológica de tipo T-helper 2, que Induce el reclutamiento y la desgranulación de los eosinófilos, lo que a su vez afecta el sistema nervioso submucoso y la función gastroduodenal. En la dispepsia funcional no se ha observado eosinofilia periférica.

Síndrome hipereosinofílico con compromiso gastrointestinal

Actualmente, el síndrome hipereosinofílico se define por un recuento absoluto de eosinófilos en sangre >1.500 células/μl, durante más de 1 mes (aunque si se está produciendo daño grave en el órgano terminal, el diagnóstico puede hacerse inmediatamente, para evitar retrasos terapéuticos).

También podría observarse hipereosinofilia tisular con evidencia de daño en órgano blanco mediado por eosinófilos, pero antes de hacer el diagnóstico de síndrome hipereosinofílico deben excluirse todas las causas conocidas de hipereosinofilia.

Las causas secundarias de eosinofilia en la sangre incluyen: infecciones parasitarias o virales, enfermedades alérgicas, medicamentos y productos químicos, hipoadrenalismo y, cáncer. El síndrome hipereosinofílico se caracteriza por una infiltración multiorgánica de eosinófilos en oposición a la afectación de un solo órgano como sucede en los trastornos gastrointestinales eosinofílicos.

Se ha propuesto que si los trastornos gastrointestinales eosinofílicos coexisten con hipereosinofilia sanguínea y está afectado un solo órgano, se puede usar el término síndrome de superposición hipereosinofílica. La afectación de órganos en este síndrome puede incluir el síndrome de Budd-Chiari crónico, hepatitis activa, colangitis eosinofílica, gastroenteritis eosinofílica y colitis eosinofílica, pero no esofagitis eosinofílica.

Es de destacar que el trastorno sistémico de los mastocitos, la mastocitosis sistémica, también puede manifestarse con eosinofilia intestinal, estimulada por la liberación localizada de mediadores quimiotácticos eosinófilos.

Tratamiento de la gastroenteritis eosinofílica y colitis eosinofílica

Las causas secundarias de la, como los medicamentos o las infecciones parasitarias, deben ser cuidadosamente evaluadas y tratadas. Si existe deficiencia de micronutrientes, también debe ser corregida. La espiroquetosis colónica, que se asocia con eosinofilia colónica y síntomas gastrointestinales, puede ser tratada con metronidazol.

Se ha demostrado que este tratamiento mejora los síntomas gastrointestinales, aunque faltan ensayos aleatorizados. También, que terapias que tienen cierta eficacia en el tratamiento de la dispepsia funcional con eosinofilia duodenal incluye a los antagonistas de los receptores de leucotrienos montelukast y a los inhibidores de la bomba de protones (posiblemente por la inhibición de la botaina).

Sin embargo, no se ha demostrado que con estas u otras terapias se produzca una mejoría de los síntomas de la dispepsia funcional como resultado de la estabilización o reducción del número de eosinófilos.

Si no se encuentra una causa secundaria de eosinofilia, se puede hacer el diagnóstico de gastroenteritis eosinofílica o colitis eosinofílica, con varias opciones terapéuticas, aunque la evidencia para la mayoría de las terapias se limita a Informes de caso y pequeñas series de casos no controlados.

Terapia dietética

Como tratamiento de primera línea para los trastornos gastrointestinales eosinofílicos se recomienda la terapia dietética.

Las dietas empíricas de eliminación de alimentos, que excluyen los antígenos alimentarios comúnmente implicados (leche, trigo, soja, huevos, frutos secos y mariscos), han demostrado su eficacia en el tratamiento de la esofagitis eosinofílica, lo que indica que la comida es un desencadenante antigénico importante en la enfermedad eosinofílica prototípica.

Varias dietas de eliminación de alimentos parecen ser eficaces en la gastroenteritis eosinofílica; sin embargo, la evidencia se limita a informes de casos y casuísticas pequeñas. En éstos, uno de los estudios más grande una serie de caso retrospectivos de 17 niños con gastroenteritis eosinofílica, mostró una tasa de respuesta clínica a esa dieta del 82%.

Aunque algunos informes de casos describen resultados exitosos de la eliminación de alimentos específicos, basados en pruebas de alergia, se ha reportado que la respuesta al tratamiento falló en las alergias alimentarias identificadas por la prueba de sensibilidad cutánea o la medición de las concentraciones séricas de IgE específicas de los alimentos, sugiriendo que la eliminación selectiva de alimentos podría no resultar eficaz.

De hecho, actualmente no se recomiendan las pruebas específicas de alergia a los alimentos para el tratamiento de la gastroenteritis eosinofílica.

El 75% de los lactantes alimentados con una dieta elemental rigurosa excluyente también mostró la eficacia de esa dieta para el tratamiento de la gastroenteritis eosinofílica y la colitis eosinofílica; sin embargo, es probable que el cumplimiento de los niños mayores y los adultos limite severamente su utilidad.

Corticosteroides

Los corticosteroides se utilizan como tratamiento farmacológico de primera línea para la gastroenteritis eosinofílica y la colitis eosinofílica, cuando la terapia dietética no logró una adecuada respuesta clínica. Se ha demostrado que 20–40 mg/día de prednisona oral, durante 2 semanas, induce la remisión clínica en la mayoría de los pacientes, aunque algunos informes recomiendan dosis más elevadas (0,5–1 mg/kg).

Los pacientes cuyos síntomas recaen durante o después de la disminución de la dosis del fármaco pueden requerir un tratamiento de mantenimiento continuado. A menudo, se utilizan corticosteroides sistémicos como la prednisona en dosis bajas (5-10 mg/día, o la dosis mínima requerida para mantener la respuesta).

Sin embargo, debido a los efectos secundarios indeseables a largo plazo de la ccorticoterapia sistémica, se pueden considerar otros agentes alternativos menos propensos a alcanzar la circulación sistémica. Se ha conseguido una buena respuesta con la utilización de budesonida (3-9 mg/día); se ha demostrado que  la fluticasona oral disminuye la eosinofilia gástrica concurrente en niños con esofagitis eosinofílica.

Agentes ahorradores de esteroides

En los individuos que requieren terapia de mantenimiento con corticosteroides o que no responden adecuadamente a su acción, se han utilizado varios agentes, con resultados positivos. Varios de estos agentes son los que se utilizan para el tratamiento de la enfermedad inflamatoria intestinal, como la mesalazina (o ácido 5-aminosalicílico), la azatioprina y, los agentes anti-TNF, como el infliximab y el adalimumab.

Otras opciones son los estabilizadores de los mastocitos, como el cromoglicato de sodio y el ketotifeno y, el antagonista de los receptores de leucotrienos montelukast, omalizumab, un agente anti-IgE, que demostró lograr una mejoría significativa de los síntomas y una disminución del recuento de eosinófilos gastroduodenales en 9 individuos con gastroenteritis eosinofílica.

Se comprobó que el agente bloqueante de interleucina 5 mepolizumab, indujo una respuesta en un grupo de 6 pacientes con gastroenteritis eosinofílica o síndrome hipereosinofílico; sin embargo, en todos los respondedores se observó eosinofilia de rebote, con recaída clínica asociada.

Se ha comprobado que un anticuerpo nuevo dirigido contra CCR3, un receptor de eotaxina expresado por los eosinófilos, que facilita su reclutamiento a sitios de inflamación, disminuye la i9flamación eosinofílica y la diarrea en un modelo de ratón con gastroenteritis eosinofílica.

Trasplante de microbiota fecal

El trasplante de microbiota fecal ha demostrado ser eficaz para el tratamiento de las enfermedades inflamatorias intestinales, incluyendo la Infección por Clostridium difficile refractaria y la colitis ulcerosa.

Este tratamiento ha sido utilizado exitosamente en un paciente con enterocolitis eosinofílica con afectación del íleon y el colon, cuya enfermedad era refractaria a la nutrición enteral, la azatioprina, los esteroides y la resección quirúrgica, pero respondió al trasplante de microbiota fecal de un solo donante, además de los corticosteroides orales.

Cirugía

Los pacientes pueden presentar complicaciones de la inflamación intestinal incluyendo estenosis o perforación, y requieren terapia quirúrgica; pueden ser diagnosticadas incidentalmente en un muestra resecada quirúrgicamente.

Sin embargo, aún en el contexto de un abdomen agudo, una gastroenteritis eosinofílica conocida (o altamente sospechosa) o una colitis eosinofílica, los síntomas pueden responder al manejo conservador con inmunosupresores.

Síndrome hipereosinofílico con afectación gastrointestinal

El tratamiento para el síndrome hipereosinofílico es diferente del tratamiento de la gastroenteritis y la colitis eosinofílicas. Los corticosteroides, los agentes inhibidores de la tirosinacinasa, como imatinib, hidroxiurea, interferón-α y anti-interleucina 5,1 son efectivos para el tratamiento del síndrome hipereosinofílico. Para la infección por Strongyloides se recomienda el agente antiparasitario ivermectina.

Curso clínico de la gastroenteritis eosinofílica y colitis eosinofílica

El curso clínico de estas afecciones se ha descrito sobre la base de en un seguimiento de 43 pacientes, de los cuales la mayoría tuvo remisión espontánea o respondió a la terapia de primera línea. Sobre una mediana de seguimiento de 13 años, el 42% de estos pacientes no sufrió recaídas, el 37% exhibió un curso de recaídas y remisiones y, el 21% restante tenía enfermedad crónica sin remisión.

El seguimiento durante más de 1 año de los pacientes del estudio que presentaban colitis eosinofílica mostró que 5 (45%) tuvieron recaídas luego de suspender los esteroides (13 episodios); 2 de ellos requirieron tratamiento de mantenimiento a largo plazo con prednisona; 1 paciente requirió la resección ileal por perforación.

A pesar de que solo fueron 2 estudios pequeños, los datos sugieren que los pacientes que responden a la dieta inicial o a los corticosteroides deben ser monitoreados a largo plazo. En los pacientes con recaída durante la reducción o el cese de la corticoterapia, la misma puede ser aumentada o reiniciada, con vistas a su transición a un corticosteroide con menor biodisponibilidad o a un agente ahorrador de esteroides.

Conclusiones y orientaciones futuras.

En la actualidad, la eosinofilia en todo el tracto intestinal puede ser reconocida como un trastorno gastrointestinal eosinofílico primario (gastroenteritis eosinofílica o colitis eosinofílica), o secundario a una causa conocida como la infección parasitaria.

También han sido reconocidas nuevas enfermedades intestinales eosinofílicas, como la eosinofilia duodenal en la dispepsia funcional y la espiroquetosis del colon, con mayor número de eosinófilos colónicos.

Por lo tanto, se necesita un enfoque clínico-patológico reflexivo para asegurarse de que se realiza un diagnóstico correcto y un tratamiento dirigido. Se requieren más controles de casos y estudios de cohorte para caracterizar mejor los factores etiológicos y los antecedentes naturales de la enfermedad.

También son necesarios estudios terapéuticos rigurosos que examinen agentes ahorradores de esteroides para poder ofrecer una terapia segura y eficaz para los pacientes que requieren tratamiento de mantenimiento largo plazo.

Se espera que a medida que la investigación avance, la causa (o causas) de los trastornos gastrointestinales eosinofílicos primarios pueda ser determinada, lo que permitirá la orientación exitosa de las terapias de primera línea para estos trastornos, en lugar del enfoque de prueba y error que constituye la práctica actual.


domingo, 28 de abril de 2019

Enfermedad por reflujo gastroesofágico y rinosinusitis crónica

Enfermedad por reflujo gastroesofágico y rinosinusitis crónica
Según los resultados del estudio realizado en una cohorte de Corea, representativa de la población general, los pacientes con rinosinusitis crónica tienen más riesgo de presentar enfermedad por reflujo gastroesofágico
Autor: Kim S, Park B, Choi H y colaboradores Int Forum Allergy Rhinol. 2018 Dec 10.
La pirosis es el síntoma característico de la enfermedad por reflujo gastroesofágico (ERGE), secundaria al reflujo del contenido ácido gástrico del estómago en el esófago.
La prevalencia de ERGE varía según la región, de 18.1% a 27.8% en los Estados Unidos, 8.8% a 25.9% en Europa, 2.5% a 7.8% en Medio Oriente y 4.6% a 7.3% en Corea.
Entre los mecanismos que participan en la fisiopatogenia de la ERGE se destaca la disminución de la presión del esfínter esofágico inferior, el retraso de la depuración del contenido del esófago y la mayor “distensibilidad” (compliance) de la unión esofagogástrica.
La ERGE puede asociarse con síntomas extraesofágicos, entre ellos asma, laringitits, derrame de oído medio y neumonía.
La inflamación de la nariz y los senos paranasales que persiste más de 12 semanas define la rinosinusitis crónica (RSC), cuyos síntomas principales incluyen la congestión nasal, la rinorrea, el drenaje en orofaringe, el dolor facial y los trastornos del olfato. En estudios previos de Corea, la prevalencia de RSC en la población general fue de 1% a 6.2%.
La posible asociación entre la ERGE y la RSC sigue siendo tema de controversia. La ERGE puede ocasionar RSC de manera directa, mediante la introducción de ácido, pepsina y contenidos gástricos en la cavidad nasal, o por mecanismos indirectos, por medio de la estimulación del sistema nervioso autónomo.
Sin embargo, según algunos grupos, la ERGE también podría ser consecuencia de la RSC y, de hecho, la rinorrea, el drenaje posnasal y la congestión nasal pueden motivar síntomas de reflujo. En el presente estudio se analizó el riesgo de ERGE en pacientes de Corea con RSC.
Pacientes y métodos
Se utilizaron los datos del Korean National Health Insurance Service – National Sample Cohort (NHIS-NSC). El Korean National Health Insurance Service (MHIS) permite seleccionar, sin error, muestras de la población general; los datos seleccionados se clasifican en diferentes categorías según la edad, el sexo, y los ingresos económicos de modo que la muestra sea representativa de la población general. Para el presente estudio, los tratamientos se identificaron con el sistema del Health Insurance Review & Assessment (HIRA).
Se identificaron los pacientes que recibieron tratamiento para la RSC en dos oportunidades o más y que habían sido sometidos a tomografía computarizada de cabeza y cuello; los participantes fueron seguidos hasta por 12 años (n: 34 572).
Entre los enfermos con diagnóstico de ERGE entre 2002 y 2013 se seleccionaron aquellos individuos tratados en, al menos, dos ocasiones y que recibieron inhibidores de la bomba de protones (IBP) durante 2 semanas o más (n: 137 807).
Se consideraron 4 controles sin RSC por cada paciente con RSC, comparables en edad, grupo, sexo, ingresos económicos, lugar de residencia y antecedentes clínicos; en los análisis finales se comparó la frecuencia de ERGE en 23 489 enfermos con RSC y 93 956 controles sin RSC.
Inicialmente, los pacientes se clasificaron en 14 categorías por edad (desde 20 a 24 años hasta 85 años o más), 41 grupos en función de los ingresos económicos y 16 grupos según el área de residencia. Se estimaron los odds ratios (OR) de ERGE en modelos crudos y con ajuste, con intervalos de confianza del 95% (IC 95%).
En los análisis por subgrupos se consideraron los pacientes de menos de 40 años, los sujetos ≥ 40 años a < 60 años y los pacientes ≥ 60 años, como también los hombres y las mujeres por separado. Los valores de p < 0.05 se consideraron estadísticamente significativos.
Resultados
El índice de ERGE fue más alto en los pacientes con RSC (17.1%; 4020 de 23 489), en comparación con el grupo control (9.1%; 8522 de 93 956; p < 0.001).
Las características generales (edad, sexo, ingresos económicos, lugar de residencia, hipertensión arterial, diabetes y dislipidemia) fueron iguales en ambos grupos, pero la prevalencia de enfermedad cardíaca isquémica, accidente cerebrovascular y depresión fue más alta en los pacientes con RSC (p < 0.05 en todos los casos).
En los pacientes con RSC, el OR crudo y con ajuste de ERGE fue de 2.07 (IC 95%: 1.99 a 2.16) y de 2.04 (IC 95%: 1.96 a 2.13), respectivamente (p < 0.001 en ambos casos).
En los análisis por subgrupos, los OR crudos y con ajuste de ERGE fueron más altos entre los pacientes con RSC (p < 0.05 en cada caso): OR ajustado de 3.07 (IC 95%: 2.63 a 3.58) en los hombres de menos de 40 años; 2.27 (IC 95%: 2.0 a 2.58) en las mujeres de menos de 40 años; 1.95 (IC 95%: 1.77 a 2.16) en los hombres de 40 a 59 años; 2.01 (IC 95%: 1.85 a 2.17) en las mujeres de 40 a 59 años; 1.75 (IC 95%: 1.56 a 1.96) en los hombres de 60 años o más, y 1.98 (IC 95%: 1.98 a 2.17) en las mujeres de 60 años o más.
Discusión
Según los hallazgos del presente estudio, los OR de ERGE fueron más altos en los pacientes con RSC, respecto de los enfermos sin RSC; los resultados fueron similares en las diferentes categorías de edad y en los hombres y las mujeres, y semejantes a los referidos en estudios previos.
En un metanálisis reciente de 4 estudios experimentales y epidemiológicos se analizó la posible relación entre la ERGE y la RSC. En un estudio que aplicó monitorización dual de pH en 24 horas se encontró una mayor incidencia de reflujo ácido faríngeo en los enfermos con RSC, en comparación con el grupo control.
En otro trabajo, los pacientes con RSC tuvieron significativamente más eventos de reflujo nasofaríngeo respecto de los participantes del grupo control, en tanto que en otra investigación, todos los pacientes con RSC refractaria luego de la cirugía tuvieron resultados positivos para pepsina en las muestras de lavado nasal.
En el estudio restante, 4 de 12 enfermos con RSC, pero ningún control, tuvieron Helicobacter pylori en la mucosa de los senos paranasales.
La relación controvertida entre ambas entidades podría obedecer, en parte, a sus etiologías superpuestas. El reflujo puede ocasionar rinitis vagal o activar reflejos neurales en la cavidad nasal.
La estimulación esofágica con solución salina o ácido clorhídrico estimula la producción nasal de moco y disminuye la permeabilidad de la cavidad nasal.
Por otra parte, la tos –como síntoma de la RSC– puede agravar las manifestaciones clínicas de la ERGE, mientras que el tabaquismo es un factor que agrava los síntomas de la RC y la ERGE. En un estudio, los IBP se asociaron con reducción de los síntomas atribuibles al drenaje posnasal.
La amplia cohorte analizada y su representatividad fueron ventajas del estudio, mientras que la falta de consideración de la gravedad de la ERGE en los pacientes con RSC fue una limitación para tener en cuenta; tampoco pudieron evaluarse otros posibles factores de confusión, como la obesidad, el tabaquismo y los hábitos nutricionales.
Cabe destacar, por último, que el estudio no permite confirmar un mecanismo fisiopatológico para la vinculación entre la ERGE y la RSC, ya que solo se estimaron los OR.
En conclusión, el riesgo de ERGE parece ser más alto en los pacientes con RSC, y dicho riesgo sería semejante en todos los grupos por edad y en los pacientes con RSC, y dicho riesgo sería semejante en todos los grupos por edad y en los pacientes de ambos sexos.
SIIC- Sociedad Iberoamericana de Información Científica

miércoles, 24 de abril de 2019

Infección por Helicobacter pylori

Infección por Helicobacter pylori
Presentamos un caso clínico, la evidencia que apoya diversas estrategias y las recomendaciones de las guíasAutor: Crowe SH N Engl J Med 2019; 380:1158-65
Resumen
  • La infección por H. pylori es frecuente.
     
  • Se recomienda investigarla en pacientes con úlcera péptica, cáncer gástrico o linfoma de tejido linfático asociado con la mucosa gástrica (MALToma) así como también en pacientes con dispepsia, empleo prolongado de antiinfalmatorios no esteroides (AINE) o aspirina, anemia ferropénica inexplicada y trombocitopenia inmune.
     
  • Las pruebas más comunes son el antígeno del Helicobacter pylori en la materia fecal y la prueba del aliento con urea. Varios tratamientos son posibles, siendo los más empleados el basado sobre la claritromicina y el basado sobre el bismuto.
     
  • Es esencial documentar la erradicación de la infección repitiendo las mismas pruebas diagnósticas un mes después de finalizado el tratamiento. Si es necesario volver a tratar se recomienda evitar el empleo del mismo tratamiento.

Caso clínico
 Una mujer de 32 años, emigrada de Europa del Este, es evaluada debido a dolor epigástrico persistente y distensión abdominal.
• Una evaluación anterior mostró resultados normales del hemograma completo, las pruebas metabólicas y las pruebas serológicas para enfermedad celíaca.
 La prueba serológica para Helicobacter pylori IgG fue positiva.
• Se trató a la paciente con 20 mg de omeprazol, 1 g de amoxicilina y 500 mg de claritromicina, todos dos veces al día durante 10 días, pero sus síntomas persistieron.
> ¿Qué otras pruebas y tratamiento indicaría para esta paciente?
El problema clínico
La infección con Helicobacter pylori es frecuente, habitualmente de por vida y se encuentra en todo el mundo. Estudios sugieren que las tasas de infección varían según la zona geográfica, pero la cantidad de personas infectadas persiste o incluso ha aumentado durante las últimas tres décadas debido al crecimiento de la población y a la reinfección y el recrudecimiento causado por el fracaso de su erradicación.
La baja condición socioeconómica es un factor de riesgo para la infección con H. pylori debido a que se asocia con mayor hacinamiento, que favorece la transmisión intrafamiliar. También se puede producir infección iatrogénica durante las endoscopias.
Aunque la mayoría de las personas infectadas son asintomáticas, la infección se ha relacionado con varios trastornos, en especial con la úlcera péptica y la dispepsia no ulcerosa.
La evidencia muestra que el tratamiento para erradicar el H. pylori puede disminuir los riesgos de ambos, aunque los datos para la dispepsia no ulcerosa son menos sólidos.
El cáncer gástrico también se ha asociado estrechamente con la presencia de H. pylori. En un estudio realizado en Japón, con una media de seguimiento de 7,8 años, el 2,9% de los pacientes con úlcera péptica, dispepsia o hiperplasia gástrica que tenían infección por H. pylori, sufrieron cáncer gástrico, mientras que no se detectó ningún caso en pacientes con estos trastornos, pero sin infección.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) clasificó al H. pylori como un carcinógeno grupo 1 que conduce al adenocarcinoma gástrico. Además de Japón, las zonas con aumento de la incidencia de cáncer gástrico atribuible a esta infección incluyen a Medio Oriente, el sudeste de Asia, el Mediterráneo, Europa del este, América Central y Sudamérica.
  • Los inmigrantes que crecieron en zonas del mundo con alta incidencia de infección con H. pylori y que ahora viven en los E.E.U.U. o Europa Occidental, también tienen mayor riesgo de cáncer gástrico.
     
  • Otra neoplasia causada por la infección crónica con H. pylori es el linfomade tejido linfático asociado con la mucosa gástrica (MALToma) — mucho menos frecuente que la úlcera péptica o el adenocarcinoma gástrico.
Otras enfermedades fuera del tubo digestivo también se asociaron con la infección con H. pylori.
  • La asociación observada con la enfermedad coronaria probablemente refleja factores de riesgo compartido, como la pobreza y la nutrición subóptima.
     
  • La anemia ferropénica inexplicada y la trombocitopenia inmune se asociaron con la infección con H. pylori. Aunque no se sabe bien la patogénesis, informes de que con el tratamiento de la infección con H. pylori aumentaban los valores de hemoglobina o de plaquetas, respectivamente, sugieren relaciones causales.
Estrategias y evidencia
Pesquisa y diagnóstico
Véanse las indicaciones para la pesquisa y el tratamiento de H. pylori (si la pesquisa es positiva) en el cuadro 1.
El examen histológico directo (invasivo) de la biopsia de mucosa gástrica se emplea para el diagnóstico de infección con H. pylori en pacientes con indicaciones de endoscopia, como dolor epigástrico, adelgazamiento, anemia ferropriva, dispepsia con síntomas de alarma (véase cuadro 1) o en pacientes de 60 años o más. Si la persona proviene de una zona con mayor incidencia de infección y cáncer gástrico, este examen se debe efectuar a menor edad, según las recomendaciones locales (por ej., <35 años en China).
El examen histológico directo también se recomienda en pacientes con empleo prolongado de aspirina o antiinflamatorios no esteroides (AINE), para quienes está indicada la endoscopia. Esto asegura que el tratamiento de la úlcera péptica inducida por AINE no se complique con infección.
La sensibilidad y especificidad de la detección histológica del H. pylori en los tejidos gástricos puede sobrepasar el 95%, siempre y cuando las muestras y la interpretación sean apropiadas. La endoscopia también se emplea para determinar la erradicación de la infección, pero habitualmente se la repite solo cuando las úlceras son persistentes, para confirmar la cicatrización de una úlcera gástrica o tras la extirpación del cáncer gástrico incipiente o el MALToma.
Las pruebas no invasivas se recomiendan para pacientes en quienes no está indicada la endoscopia pero que tienen trastornos asociados con la infección (por ej. antecedentes de úlcera péptica, anemia ferropénica inexplicada o trombocitopenia inmune) o que se consideran con gran riesgo de infección o complicaciones de la infección (por ej. pacientes con empleo prolongado de AINE o aspirina). (Cuadro 1).
Cuadro 1. Indicaciones para investigar la infección con Helicobacter pylori, según las guías.*
 • Úlcera péptica activa o antecedentes de úlcera péptica, a menos que se haya erradicado el H. pylori

 • Linfoma de tejido linfático asociado con la mucosa gástrica (MALToma) de escasa malignidad o antecedentes de resección endoscópica de cáncer gástrico incipiente
 • Dispepsia no investigada, con pruebas no invasivas en pacientes <60 años que no tienen síntomas de alarma (por ej. adelgazamiento, dolor abdominal intenso, disfagia, vómitos, hemorragia gastrointestinal y otros. Se recomienda la esófagogastro- duodenoscopia en pacientes ≥60 años si hay síntomas de alarma
 • Empleo prolongaado de aspirina
 • Empleo prolongaado de AINE
 • Anemia ferropénica inexplicada tras una evaluación exhaustiva para otras causas

 • Trombocitopenia inmune en adultos
 • Finalización del tratamiento para infección documentada con H. pylori a fin de confirmarla erradicación; las pruebas se deben efectuar ≥30 días después de finalizar el tratamiento y siempre que el paciente no esté tomando un inhibidor de la bomba de protones
* Guías del American College of Gastroenterology (ACG) y el the Maastricht V–Florence Consensus
Las pruebas no invasivas para la infección activa son:
  • Prueba de antígenos en la materia fecal.
  • Prueba del aliento con urea.
La prueba de antígenos en la materia fecal se emplea para el diagnóstico inicial y para confirmar la erradicación de la infección. La sensibilidad y especificidad de esta prueba son superiores al 92%.
Para la prueba del aliento con urea se administra por vía oral urea marcada con un isótopo de carbón (14C o 13C). Si el if H. pylori está presente, la ureasa bacteriana convierte la urea en anhídrido carbónico, que se registra y se compara con un valor basal. La sensibilidad y especificidad de esta prueba es superior al 95%.
Las guías de 2017 del American College of Gastroenterology (ACG)y el Houston Consensus no recomiendan preferentemente una u otra de estas pruebas, pero ambas señalan que el costo de la prueba de antígenos en las heces es mucho menor.
En cambio, las guías de Maastricht V–Florencia recomiendan la prueba del aliento con urea debido a que su exactitud para detecta la infección es algo mayor. Todas recomiendan confirmar la erradicación por medio de una de estas pruebas (cuadro 1).
A pesar que los inhibidores de la bomba de protones (IBP) no son antimicrobianos eficaces, tienen efectos supresores sobre el H. pylori y por lo tanto se los debe suprimir entre 2 y 4 semanas antes de las pruebas para infección y antes de confirmar la erradicación por cualquier método.
Las pruebas serológicas para H. pylori IgG ya no se recomiendan para diagnosticar la infección en zonas donde la prevalencia es del 30% o menos.
Tratamiento
> Utilidad para las enfermedades asociadas
La evidencia que apoya la utilidad del tratamiento de la infección con H. pylori en las enfermedades para las que se recomienda su pesquisa sistemática deriva de estudios aleatorizados y estudios de observación.
Una revisión Cochrane de estudios aleatorizados mostró que el tratamiento para erradicar el H. pylori en pacientes con pruebas positivas para esta infección resultaba en menor incidencia de úlcera duodenal (en 34 estudios) o gástrica (en 12 estudios) que cuando no recibían ningún tratamiento.
En 2013 el gobierno japonés inició un programa para pesquisar y tratar la infección con H. pylori . Un estudio de 2017 informó que tras el inicio del programa, el número de pacientes tratados fue más del doble, (aproximadamente 1,5 millones por año), mientras que el número de muertes por cáncer gástrico fue disminuyendo de 50.000 a 45.000 por año. Otros estudios en Asia (Hong Kong, Corea del sur) mostraron también la utilidad del tratamiento.
  • El MALToma (tipo I or II) en etapa temprana se trata eficazmente con antibióticos (ATB) para erradicar la infección con H. pylori.
     
  • El tratamiento en etapas más avanzadas implica cirugía, radioterapia, quimioterapia o la combinación de todas estas intervenciones.
Estudios aleatorizados mostraron que la pesquisa y el tratamiento para la infección con H. pylori en personas que están iniciando o recibiendo tratamiento prolongado con AINE reduce el riesgo de úlcera péptica.
Se recomienda una estrategia similar en personas que reciben aspirina en bajas dosis, ya que datos de observación mostraron que las personas con infección por H. pylori tienen mayor riesgo de hemorragia del tubo digestivo superior que aquellas que no sufren esta infección.
Datos de estudios aleatorizados mostraron aumento de la hemoglobina tras la erradicación del H. pylori. No obstante, un estudio retrospectivo reciente no mostró asociación entre la anemia ferropénica inexplicada y la infección con H. pylori en poblaciones de pacientes ancianos que no tenían úlcera péptica o hemorragia digestiva alta significativa.
> Pautas terapéuticas
Las guías del ACG apoyan el empleo de cualquiera de los siete tratamientos antimicrobianos enumerados en el cuadro 2 como tratamiento de primera línea. Recomiendan tener en cuenta si el paciente tuvo exposición previa a ATB macrólidos (claritromicina, azitromicina y eritromicina) y si es alérgico a la penicilina.
El tratamiento con claritromicina combinado con amoxicilina y un IBP está primero entre las recomendaciones del ACG para pacientes sin antecedentes de antibioticoterapia para la infección y también lo recomienda el Maastricht V–Florence Consensus.
Como la resistencia a claritromicina aumentó en muchas partes del mundo el tratamiento basado sobre el bismuto también se emplea con frecuencia. Los candidatos apropiados son personas que han estado expuestas a un macrólido, son alérgicas a la penicilina o ambas cosas; el triple tratamiento basado sobre claritromicina también se puede emplear en estos pacientes si se reemplaza la amoxicilina por metronidazol. En pacientes con exposición a los macrólidos y alergia a la penicilina, el tratamiento basado sobre el bismuto es prácticamente la única opción. (cuadro 2).
Cuadro 2. Pautas terapéuticas para H pylori basadas en la evidencia.
Tipo de tratamientoComponentesDuración (días)Comentarios
Triple tratamiento basado en claritromicina **IBP, claritromicina y amoxicilina (2 x día para todos los ATB)14Recomendado a menos que el paciente sea resistente o alérgico a alguno de los ATB
Cuádruple tratamiento basado en bismuto
(Pylera **)
IBP, bismuto, tetraciclina y nitroimidazol (4 x día para todos los ATB)10-14Recomendado cuando el paciente tiene valores altos de resistencia a la claritromicina, o antecedentes de empleo de macrólidos.
Tratamiento asociadoIBP, claritromicina, amoxicilina y nitroimidazol
(1 x día para todos los ATB)
10-14Inadecuado en pacientes con altos niveles de resistencia a la claritromicina o alergia a la ampicilina
Tratamiento secuencialIBP y amoxicilina, seguido de IBP, claritromicina y nitroimidazol
 (2 x día para todos los ATB)
7 luego 7Inadecuado en pacientes con altos niveles de resistencia a la claritromicina o alergia a la ampicilina
Tratamiento híbridoIBP y amoxicilina, luego IBP, amoxicilina, claritromicina y nitroimidazol (2 x día para todos los ATB)7, luego 7Inadecuado en pacientes con altos niveles de resistencia a la claritromicina o alergia a la ampicilina
Tratamiento triple basado en levofloxacinaIBP, levofloxacina (1 x día) y amoxicilina (2 x día)10-14Inadecuado en pacientes con alergia a la ampicilina
Tratamiento basado en terapia secuencial con fluoroquinolonaIBP y amoxicilina, luego IBP, levofloxacina y nitroimidazol (2 x día para todos los ATB)5-7 luego 5-7Problemas con adherencia al tratamiento, Inadecuado en pacientes con alergia a la ampicilina
Los IBP se deben administrar dos veces al día en las siete recomendaciones terapéuticas de primera línea y la dosis recomendadas son las siguientes: omeprazol, 20 mg; esomeprazol, 20 mg o 40 mg; lansoprazol, 30 mg; dexlansoprazol, 30 mg o 60 mg; pantoprazol, 40 mg; rabeprazol, 20 mg.
Las dosis recomendadas para los otros fármacos son: claritromicina, 500 mg; amoxicilina, 1 g; bismuto, 120 a 300 mg; tetraciclina, 500 mg; nitroimidazol,500 mg; metronidazol, 500 mg y levofloxacina, 500 mg.
† Los efectos adversos de todos los ATB son candidiasis, infección con Clostridium y reacciones alérgicas. Los efectos adversos especiales para algunos componentes del tratamiento son: para claritromicina, gusto anormal en la boca; para metronidazol, síntomas gastrointestinales, gusto metálico, efectos neurológicos (infrecuentes), posible reacción tipo disulfiram en pacientes que toman alcohol (si se lo emplea repetidamente o por tiempo prolongado) y acumulación en los huesos y dientes del feto cuando se los administra a mujeres embarazadas; para levofloxacina, síntomas gastrointestinales, efectos tóxicos en el sistema nervioso central (Advertencia “de caja negra” de la Food and Drug Administration [FDA] sobre los riesgos de delirio, trastornos de la memoria, desorientación, agitación, y trastornos de la atención), tendinitis y rotura tendinosa y prolongación del intervalo QT (y este fármaco se debe evitar en personas con miastenia gravis).
Los efectos adversos del empelo prolongado de los IBP son aumento del riesgo de infección con C. difficile, colitis microscópica, nefropatía, neumonía, demencia, gastritis atrófica y malabsorción del hierro, magnesio, calcio y vitamina B12.
‡ Este tratamiento fue aprobado por la FDA.
> Estrategias para abordar la resistencia a los antimicrobianos
Las guías de los E.E.U.U. sugirieron que los tratamientos que contienen claritromicina no se empleen cuando el nivel de resistencia a la misma es más del 25%, pero no hay datos ampliamente aplicables para informar sobre las características locales de la resistencia.
Un metaanálisis reciente de 178 estudios, con más de 66.000 cepas de todas las regiones de la OMS, evaluó la prevalencia y las tendencias de la resistencia del H. pylori a los ATB recetados con mayor frecuencia.
Las tasas de resistencia primaria y secundaria a claritromicina, metronidazol y levofloxacina fueron del 15% o más en todas las regiones, excepto para la resistencia primaria a claritromicina en las Américas (10%) y en el sudeste asiático (10%) y la resistencia primaria a levofloxacina en Europa (11%).
La prevalencia de resistencia primaria combinada a claritromicina y metronidazol fue del 19% en la zona oriental del Mediterráneo, pero fue menos del 10% en otras zonas. La resistencia primaria a amoxicilina y tetraciclina fue inferior al 15% en todas las regiones.
Las tasas de resistencia a los ATB fueron heterogéneas en los diferentes países y aparentemente la resistencia fue aumentando con el tiempo. Para todos los ATB, se hallaron asociaciones significativas entre el fracaso del tratamiento de erradicación y la resistencia detectada antes del tratamiento.
Un estudio de observación reciente mostró que solo en el 35% de los pacientes tratados por infección con H. pylori se efectuaron pruebas de seguimiento para confirmar la erradicación del H. pylori y que muchos pacientes que no respondieron al tratamiento habían vuelto a recibir la misma medicación.
Es esencial efectuar pruebas para comprobar la erradicación del H. pylori tras finalizar el tratamiento y emplear otra medicación cuando se comprueba que no se logró la erradicación.
En un estudio aleatorizado se mostró que la rifabutina era un tratamiento de rescate eficaz en pacientes con fracaso terapéutico que tenían infección con H. pylori resistente tanto a metronidazol como a claritromicina.
> Áreas de incertidumbre
Hacen falta datos para idear estrategias que mejoren el cumplimiento terapéutico de la politerapia necesaria para la erradicación. Algunos datos sugieren que los probióticos pueden disminuir la incidencia y la gravedad de los efectos colaterales de la antibioticoterapia.
Son necesarios más datos de estudios de observación sobre el tratamiento de la infección con H. pylori en zonas con gran prevalencia de infección y aumento de la incidencia de cáncer gástrico. Esta información podría ayudar a evaluar mejor los efectos del tratamiento de erradicación sobre el riesgo de cáncer gástrico.
Guías
Todas las recomendaciones de este artículo coinciden con las guías de ACG para la evaluación y tratamiento de la infección con H. pylori. Una recomendación importante de las guías de 2017 fue que todas las personas infectadas deben ser tratadas y después estudiadas nuevamente a fin de asegurarse del éxito de la erradicación.
Aunque las recomendaciones de otras guías generalmente son similares, varían algo debido a las diferencias regionales en la disponibilidad de los fármacos, la resistencia a los ATB y las tasas de cáncer gástrico.
Conclusiones y recomendaciones
La paciente descrita al comienzo recibió el diagnostico de infección con H. pylori, sobre la base de las pruebas serológicas de IgG. Hubieran sido preferibles pruebas más específicas, como el antígeno en la materia fecal o la prueba del aliento con urea a fin de determinar si tenía infección activa. Recibió inicialmente un tratamiento basado sobre claritromicina, que no mejoró sus síntomas.
Debido a su costo y facilidad, el autor recomendaría la prueba del antígeno en materia fecal para confirmar la presencia de infección activa y el fracaso del tratamiento basado sobre claritromicina. Si los resultados son positivos, estaría indicado un tratamiento diferente.
El fracaso del tratamiento inicial con claritromicina no es sorprendente, ya que la paciente proviene de Europa del este, zona que tiene un nivel de resistencia a claritromicina del 15% al 40%.
El tratamiento recomendable sería el tratamiento cuádruple basado sobre el bismuto durante 10 a 14 días, con una prueba ulterior efectuada 4 semanas después de la finalización del tratamiento (incluyendo el empleo de un IBP) a fin de confirmar la erradicación.
Resumen y comentario o objetivo: Dr. Ricardo Ferreira